Vodka tonic No. 1 10:00 PM
El Chiquis, el Friend y yo, llegamos a conocido hotel en la Condesa al cocktail de aniversario de la editorial del novio de Froy. Me había esforzado por verme bien ese día. Opto por la infalible (pero nada innovadora) combinación jeans, zapatos negros, camisa desfajada blanca de rayas y saco negro (el "saco de la segunda cita" que tanto me critica el Friend). Llegamos a las 10 y antes de pensar si quiera en buscar al Froy nos dirigimos directo a la barra. Pedimos nuestras bebidas y nos integramos al grupito de Froy, compuesto por un demógrafo colombiano que estudia el doctorado en el COLMEX, un paisano suyo de Filosofía y Letras en la UNAM, y la bibliógrafa del CEI, de quien yo no me acordaba que había ido a mi examen profesional. Al percatarme de que el lugar estaba atascado, me di cuenta que eso de estar "on the list" no era tan exclusivo como pensé el principio. Speech del novio de Froy y su socio agradeciendo los 5 años de existencia de la editorial y los logros obtenidos.... Musica minimalista, poses y vino. Al terminar el speech lo veo entrar. Llevaba meses sin verlo y me dio mucho gusto topármelo. El chico M es amigo ahora, pero fuimos algo (no novios, pero algo al fin de cuentas) durante varios meses, hace dos años ya. Nos saludamos efusivamente y vamos por el...
...Vodka tonic no. 2 ¿10:45 PM?
Casi imposible lograr captar la atención del bar man. Meseros desatentos que pasaban junto a uno cargando bandejas de bocadillos. Cuando al fin logro conquistar un lugar de la barra ya tenía yo mil encargos: además de mi tonic, un vodka riki para el chiquis, un desarmador para la bibliógrafa y un vino para el chico M. Minutos después (que parecieron horas) logro mi objetivo y reparto la mercancía. Me quedo con M y su amigo, dejo olvidados al Friend, al Chiquis y al Froy, quienes no creo que se la hayan estado pasando bomba (ya saben cómo somos los colmecas). Plática amena entre M y yo, en la que hicimos el típico "catching up" mientras él insistía que no debería tomar tanto porque no había comido casi nada en el día y tenía que ir al GYM temprano. Constato que sigue teniendo mucho tiempo libre, pero me alegro de saber que tiene un trabajo estable y que le gusta lo que hace. Un par de amigas del amigo de M, que ni me fueron presentadas, nos reparten más bebidas, y así fue como conseguí, de manera fortuita, mi...
Vodka tonic no. 3 ¿11:30 PM?
Sigue la plática mientras unos desesperados Chiquis y Friend, mis itamitas favoritos, me abordan implorándome que abandonemos el lugar, que había que seguirla en otro lado. El Friend estaba particularmente escandalizado porque ya sólo quedaba Whiskey en la barra. Seguirla en otro lado era una propuesta muy fácil para ellos, quienes no tendrían que trabajar el 12 de octubre, pero y yo? Ni pedo, como soy tan sonzacable, les digo que nos iremos tan pronto como me termine mi vodka tonic no. 3. M se despide, al parecer las amigas que no se identificaron tenían algún tipo de acceso a algun rincón apartado dentro del festejo y se llevan a M, después de que ambos hicimos la promesa de vernos pronto (¿promesas al aire?). Me quedo con mis itamitas favoritos hasta terminarme la bebida. Acordamos probar suerte en PRIDE, lo cual era riesgoso, tomando en cuenta que era miércoles por la noche. ¡Tuvimos suerte! El lugar estaba decentemente lleno y, antes de cualquier cosa, me dispuse a pedir mi...
Vodka tonic no. 4 00:30
Good old PRIDE. Hacía meses que no pisaba esos terrenos
gay-fresones-wannabe. Se nos ocurre llamarle a Alex, para que le caiga. Total, vive muy cerca de ahí. Nos comenta que ya estaba empijamado y dispuesto a dormir. Lo damos por perdido y empezamos a bailar al ritmo del pop barato que tan culposamente me puede llegar a gustar. En algún momento empezó a sonar "
Dime Ven" de Motel. Lo bailé sin ningún empacho, justo en el momento en el que, para nuestra sorpresa, llegaron Alex y su playera de Ely Guerra (al parecer yo no soy el único sonzacable). Nuestra felicidad colectiva al ver llegar a Alex amerita que pida mi...
Vodka Tonic no. 5 01:30 AM
El resto de la noche sigue igual. Como el viernes pasado, el Chiquis se orgasmea con las canciones de Cumbia Kings y yo con las de Belanova. El Chiquis nos brinda un gran espectáculo al interpretar la rola de la Trevi (y todos me miran) y es que tenía que hacer un gran esfuerzo, puesto que un chaparrito muy entusiasta que estaba parado junto a nosotros parecía rebasar, en momentos, la capacidad histriónica de nuestro amigo. La música sigue, me quedan unos últimos pesos y el Chiquis, me ayuda a completar y así es como adquiero el...
Vodka tonic no. 6 ?????:??????
Bailamos, sudamos, cantamos a gritos. Recibo una llamada. ¿pasando las 2 de la madrugada? Es M. Me sorpendo. Alcanzo a salir apresurado del lugar y me instalo en una banquita del camellón de enfrente. Las cosas sobre las que platicamos versan sobre temas triviales. Me cuenta que después de que nos despedimos, siguió ingiriendo alcohol (tal vez eso explica su llamada nocturna). Nos despedimos y mensajeamos un par de veces por el celular. No niego que medio que me movió el tapete la llamada, pero ciertamente había que tomar en cuenta las circunstancias etílicas del momento. Cuando le informo al Chiquis y a Alex sobre el hecho, deciden que es hora de irse y, ya estando fuera, el Chiquis muy jovial y en estado happy, le marca a M para preguntarle sus intenciones para conmigo, las cuales él explica pacientemente "sólo somos cuates". Muero de pena. La noche de farra termina. Dejo a los compas en sus respectivas casas. Al despedirse, el Chiquis me dice que me nota cambiado, menos estresado. Me comenta que ahora le doy su justa dimensión a las cosas. Me dice algo como "Te estresaste por la llamada, cierto, pero no reaccionaste de manera exagerada, como sueles hacer". Y eso, mis queridos lectores que no me conocesntanto, es un gran logro, sobre todo si toman en cuenta mi estado etílico en ese momento.
Epílogo.
Llego a mi casa al diez para las dos de la mañana. Muero de cansancio, pero también me quedo con el recuerdo de lo que había pasado en la noche. Eso de despertarse un día sin saber que después uno se topará con cierta gente o hará ciertas cosas es una de las cosas que más me gustan de mi vida. Saco de mi closet la cajita de M, que contiene uno que otro recuerdo que data de los tiempos en los que salíamos. Un disco autografiado, unas cuantas fotos, un poema, una carta, una flor... Leo el poema, de su autoría. No puedo creer que alguna vez él haya sentido esas cosas por mí. No puedo creer que en el momento de haber recibido tal homenaje no le haya yo dado el peso que se merecía. Ya qué, ya pasaron dos años y ahora es cuate. Guardo la cajita nuevamente y me voy a dormir.