PUFFIN: Ave que habita en el hemisferio norte (incluida Alaska) cuya apariencia hace que muchos observadores no expertos crean que son pingüinos. Para mayor información consulte la sabiduría popular en línea de la que soy fan: WIKIPEDIA20 April 2007
PUFFIN
PUFFIN: Ave que habita en el hemisferio norte (incluida Alaska) cuya apariencia hace que muchos observadores no expertos crean que son pingüinos. Para mayor información consulte la sabiduría popular en línea de la que soy fan: WIKIPEDIA17 April 2007
Esas mentadas mariposas
"I wouldn't settle for anything less than butterflies" - Carrie Bradshaw
En su nombre hacemos babosadas, pero no nos importa. Su existencia es una de esas cosas que nos hacen darnos cuenta lo genial que es vivir. Sentirlas al ver a esa persona, decir cosas estúpidas ente su presencia, no tiene precio. Las mariposas en el estómago, de esas hablo.
Creo que mientras más joven es la gente, más propensa es a sentirlas. Que conforme uno acumula experiencias, gratas o no gratas, va perdiendo la capacidad de asombro y, por lo tanto, disminuye la probabilidad de que las mariposas aparezcan. Hace mucho que no las siento, o si lo hago, tengo miedo de que se trate de algo diferente y lo malinterprete: vil atracción física y setsual, nostalgia del pasado, miedo a la soledad que crea sentimientos que no están ahí, who knows?
Los que no tenemos a alguien junto a nosotros pululamos por la vida a la expectativa de la aparición, cada vez menos recurrente, de las mariposas. Y luego sucede que cuando al fin llegan, lo hacen cuando estamos ante la persona menos indicada. O peor aún, a las sonsas no se les ocurre aparecer cando tienes frente a ti al mejor de los partidos, quien está dispuesto a estar contigo y te lo dice de frente. Pinches mariposas escurridizas.
Ni modo, llegarán. Y lo más seguro es que lo hagan cuando uno menos se lo espera.
En su nombre hacemos babosadas, pero no nos importa. Su existencia es una de esas cosas que nos hacen darnos cuenta lo genial que es vivir. Sentirlas al ver a esa persona, decir cosas estúpidas ente su presencia, no tiene precio. Las mariposas en el estómago, de esas hablo.
Creo que mientras más joven es la gente, más propensa es a sentirlas. Que conforme uno acumula experiencias, gratas o no gratas, va perdiendo la capacidad de asombro y, por lo tanto, disminuye la probabilidad de que las mariposas aparezcan. Hace mucho que no las siento, o si lo hago, tengo miedo de que se trate de algo diferente y lo malinterprete: vil atracción física y setsual, nostalgia del pasado, miedo a la soledad que crea sentimientos que no están ahí, who knows?
Los que no tenemos a alguien junto a nosotros pululamos por la vida a la expectativa de la aparición, cada vez menos recurrente, de las mariposas. Y luego sucede que cuando al fin llegan, lo hacen cuando estamos ante la persona menos indicada. O peor aún, a las sonsas no se les ocurre aparecer cando tienes frente a ti al mejor de los partidos, quien está dispuesto a estar contigo y te lo dice de frente. Pinches mariposas escurridizas.
Ni modo, llegarán. Y lo más seguro es que lo hagan cuando uno menos se lo espera.
13 April 2007
Niente
Es oficial, nadie postea. Durante toda la semana, una exhaustiva revisión de los Blogs que consulto regularmente me ha hecho descubrir que casi ningún blogger de los que soy fan ha escrito algo. Culpemos a la Semana Santa. Yo mismo no he tenido tiempo, ni ganas de escribir. Y no es que no haya pasado nada con ni vida, sino todo lo contrario: Unas vacaciones relajadas en San Miguel de Allende seguidas del mejor domingo de mi año so far; después una semana de intenso estrés concursando para el SEM; la búsqueda interna y honesta de unas mariposas que tal vez ya ni están ahí; amigos con trabajos nuevos, con títulos de licienciatura nuevos, o próximos a salir del país a estudiar un posgrado...
Esperemso que el regreso a la normalidad nos haga regresar al hábito de escribir nonsense para el deleite de unos y otros....
Esperemso que el regreso a la normalidad nos haga regresar al hábito de escribir nonsense para el deleite de unos y otros....
03 April 2007
La ciudad se desangra
Empezó a desangrarse seguramente el pasado viernes en la noche. Yo no estuve ahí. Pero sí estuve la mañana siguiente, cuando el sangrado se reanudó la mañana del sábado. Miles de autos salieron de la ciudad, invadieron las carreteras que la comunican con el resto del país, y así empezó el inevitable éxodo de chilangos que, gustosos, invadirán ciudades del interior de la República durante la Semana Santa, desde Acapulco hasta Veracruz, desde Querétaro a Morelia. You name it. Ahi estábamos el sábado, parte del flujo constante y lento que bajaba por la curva de "La Pera" antes de llegar a Cuernavaca. Mi hermana, su novio y yo salimos apresuradamente de la ciudad, lo más temprano posible, de lo contrario, segúramente tendríamos que soportar unas dos o tres horas de tráfico en el Periférico a medio día. Ni nos importó que nuestro destino fuera una comida a la una de la tarde en Cuerna. Llegamos temprano a la ciudad, habiendo desayunado quesadillas de huitlacoche con queso en Tres Marías con las marchantas de siempre, las del local "Mis 2 Hermanas". Hicimos tiempo en un nuevo centro comercial que no conocíamos. Ahorré tiempo, eso sí, pero gasté dinero. La quincena del día anterior me dio fuerzas para comparme el nuevo CD de "Air", un suéter que me encantó (genial, ahora sólo necesito que haga frío para estrenarlo) y calcetines.
La ciudad se irá desangrando aún más, y de nuevo seré parte de ese flujo constante de coches que salen de la capital. Habiendo tenido que trabajar la primera parte de la semana, tuve que regresar a México. Pero mañana parto con destino al Bajío. Dejaré las geniales jacarandas y me perderé del placer de manejar por la desierta ciudad de México una de las pocas semanas en las que de hecho se puede salir a la calle en coche hacia práctiamente cualquier lugar, a cualquier hora (la otra semana es la que va de Navidad a Día de Reyes). Ni pedo, prefiero salir a los bares de San Miguel el Grande, comerme unos churros con chocolate en restaurante que Barbs y yo adoramos y salir de noche a los bares para presenciar peleas de provincianos fresas borrachos. Era eso o quedarme en México a perder el tiempo (seguro ni iba a leer para el examen del SEM) o irme con mis padres la casa de Ticumán, donde ni siquiera era acreedor a una cama sino a una tienda de campaña, puesto que la casa está invadida por visitas.
Me voy y no postearé. Los que se queden en México, disfruten mis jacarandas por mí. Los que se larguen a otra ciudad, que Dios los agarre confesados. Y los que me leen y ni viven en el DF, deberían venirse para acá. Ahora resulta que hasta tenemos playas...
La ciudad se irá desangrando aún más, y de nuevo seré parte de ese flujo constante de coches que salen de la capital. Habiendo tenido que trabajar la primera parte de la semana, tuve que regresar a México. Pero mañana parto con destino al Bajío. Dejaré las geniales jacarandas y me perderé del placer de manejar por la desierta ciudad de México una de las pocas semanas en las que de hecho se puede salir a la calle en coche hacia práctiamente cualquier lugar, a cualquier hora (la otra semana es la que va de Navidad a Día de Reyes). Ni pedo, prefiero salir a los bares de San Miguel el Grande, comerme unos churros con chocolate en restaurante que Barbs y yo adoramos y salir de noche a los bares para presenciar peleas de provincianos fresas borrachos. Era eso o quedarme en México a perder el tiempo (seguro ni iba a leer para el examen del SEM) o irme con mis padres la casa de Ticumán, donde ni siquiera era acreedor a una cama sino a una tienda de campaña, puesto que la casa está invadida por visitas.
Me voy y no postearé. Los que se queden en México, disfruten mis jacarandas por mí. Los que se larguen a otra ciudad, que Dios los agarre confesados. Y los que me leen y ni viven en el DF, deberían venirse para acá. Ahora resulta que hasta tenemos playas...
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