18 February 2007

Estrés in Guanatos




LA EXCUSA...

La excusa era perfecta. Tenía una cita para solicitar una beca para la maestría que me interesa el viernes pasado, a las seis de la tarde, en las oficinas de una fundación filantrópica en... Guadalajara. Secretamente llevaba planeando una escapada de la ciudad por meses, y Guadalajara, con su conocido ambiente gay friendly, no sonaba como una opción poco desdeñable. Además ¿qué tan pueblo chico podría ser la segunda ciudad más grande del país?

Con un mes de anticipación le propuse al Chiquis que fuera mi acompañante para pasar todo el fin de semana allá, puesto que su compañía es garantía de diversión y, además, yo no conozco a nadie en esa ciudad. No me veía yo solito pululando por las calles del centro, turisteando en el Hospicio Cabañas y en la Catedral. El Chiquis y yo teníamos semanas de haber planeado la travesía, todo estaba listo: las reservaciones del hotel, mi coche bien checadito, las playlists del Ipod para el viaje de más de 5 horas en automóvil y la investigación previa sobre los lugares que habría de visitar.


LA TRAVESÍA...

Muy temprano el viernes abandonamos las tierras chilangas de Café Tacuba, Zoé y Los Dynamite, con destino hacia al cuna tapatía de Belanova, Telefunka y Maná. El trayecto hasta GDL fue decente, llegamos a la ciudad pasado el medio día, amenizados por el IPOD del Chiquis que en ese momento tocaba una canción de Rocío Durcal acompañada de Mariachis, algo muy ad hoc si tomamos en cuenta que 1.- estábamos entrando a la ciudad más mexicana de México y 2.- iba el Chiquis. Lo primero que hicimos fue pararnos en el primer supermercado que encontramos para que mi incauto acompañante se comprara unas chanclas de chacha, puesto que se le habían olvidado en su casa y no se quería bañar descalzo (lo que no se lo olvidó fue empacar como 5 pares de zapatos en una maleta aparte, que en su mayoría ni siquiera fueron usados).


LAS PRIMERAS IMPRESIONES...

Fue ahí donde me percaté que los chacalines tapatíos son más interesantes que los que se encuentra uno en el Tito de la Zona Rosa, aqui en el DF. Pululan por las calles vestidos ligeramente mejor que la población chilanga y uno que otro hasta tiene ojo claro. Y es que de lo que me más me llamó la atención de este puebo que visitamos fue los ojazos de una parte significativa de la población y también su indumentaria, ligermanete mejor cuidada que las fachas chilangas.


Un par de horas antes de que empezara mi entrevista nos fuimos a probar la verdadera experiencia gastronómica tapatía: la torta ahogada. La muy asertiva e intensa señora que atendía el local se tomó la libertad de enseñarnos cómo prepararlas (resulta que al principio te las dan con el puro pan y las carnitas y uno se tiene que parar a "ahogarlas" con la célebre salsa picante). La cerveza del lugar, marca Estrella, fue de mi agrado, no así del del Chiquis.

LO DE MENOS...

Una vez satisfechos con la experiencia culinaria en cuestión, nos dirigimos al hotel para que me cambiara. El Chiquis me abandonó y se fue con una prima suya que vivía ahí, mientras yo más nervioso que otra cosa, me dirigí solo con mi alma (y mi auto) al lugar de la entrevista. Debo confesar que lo de menos era la entrevista, aunque una vez en la ciudad, habiendo llegado y habiéndonos instalado en el hotel, me puse nervioso. Me preguntaba qué tanto valía la pena haber pedido un día libre y haber viajado hasta otra ciudad para ir a una entrevista que duraría poco menos de una hora. Bueno, al menos la estancia de dos días haría un poco más productivo el esfuerzo de haber ido hasta allá. Creo que hice muy buen papel. Ya veremos en unas cuántas semanas si me convierto en beneficiario de esta beca.


UNA CRÍTICA A LA INFRAESTRUCTURA GAY DE GDL...

Una vez terminada la experiencia, el resto de la estadía tapatía sería diversión. La idea era mezclar turismo folkrórico-gastronómico de día, con diversión gremial en los antros de Guadalajara, por la noche. Mis investigaciones previas me habían llevado a la conclusión de que en ese pueblo, el antro-de-los-viernes (como diría el buen Chaud Poser) se llama "Circus" y estaba en el centro histórico, mientras que el antro-fresita-de-los-sábados llevaba el nombre de "Angels" y se localizaba en lo que en GDL llaman la Zona Rosa. Y así, con todo y la jaqueca que asechaba a mi pobre acompañante, nos dispusimos a descubrir la escena gay de la ciudad. La primera noche nos dimos cuenta de una cosa: a diferencia del DF, los antros gremiales tapatíos de relevancia no necesariamente manejan en concepto de "un antro, dos pistas: pop y electrónico". Para nuestra sorpresa (y para el horror del Chiquis) nos fuimos enterando que si es viernes y estás en en un antro gay de Guadalajara, SÓLO HAY MUSICA ELECTRÓNICA. No me malinterpreten, la música que había era, de hecho, bastante buena. Y es que uno de los highlights de mi experiencia gremial en provincia fue la alta calidad de la música que escuché en los pocos lugares a los que fui.

No podría decir lo mismo sobre la calidad de la infraestructura de los inmuebles. La decoración de ambos lugares dejaba mucho que desear. "Circus", por fuera, daba muy buena impresión. Ubicado en una casona decimonónica en pleno centro de la ciudad, muy al estilo del viejo Living de Orizaba, pero sin jardín. Pero una vez dentro, los defectillos sobresalían. Para empezar, su concepto de área VIP no nos convenció del todo. Los integrantes de esa supuesta área se veían mucho menos VIP que varios de los parroquianos que compartían las áreas públicas conmigo y el Chiquis. El piso onda Interceramic, me remontó a la dpecada de los noventa. Y el mobiliario estaba muy equis, con los tapices de los banquitos despeluchados, las paredes pintadas de colores chirriantes. Eso sí, mis respetos por los Go-Go dancers, quienes tal vez no se contoneaban como deberían, pero como buenos tapatíos chacalezcos (y no tan chacalezcos) no estaban nada mal de cara. Y la concurrencia, pues bien. NO voy a negar que hay chicos lindos en GDL, pero creo que la proporción es más o menos similar que el el DF, con la ventaja en mi caso, de que se trataba de gente totalmente desconocida.

"Angels", por otro lado, es el antro gay fresa de la ciudad. Y en efecto, su ubicación hacía que nos diera menos miedo dejar el coche en el valet parking. Pero de fresa, eso era todo. El piso era como de marmol tipo casa-de-la-abuela. El lugar era muy grande, pero no lo suficiente como para hacer que el humo tipo hielo seco que nos disparaban a quemarropa de disipara, fumigándonos de vez en vez e impidiendo que pudiéramos ver a 30 cm. de distancia. La decoración que pusieron a propósito del Día de San Valentín consititía en corazoncitos de papel terciopelo pegados en todas las paredes del recinto, seguramente comprados en la papelería de la esquina, y eso sólo realzaba la condición de "antro de provincia" del lugar. Más que sentirme en "Lipstick" o "Living", la decoración del lugar me hacía sentirme en el "Ansia". Pero nuevamente la música salvó la noche. Las dos noches que estuvimos en ese lugar, el DJ de la pista electrónica nos sorprendió con un remix de Maneater de Nelly Furtado simplemente excelso. Y el sábado, que hubo POP, no paramos de bailar ante la combinación bien armada de favoritas del momento con oldies-but-goodies del calibre de Sentidos Opuestos y Gloria Trevi en los tiempos previos al reclusorio. Al estar en tierra de Belanova, la noche se amenizó no con una, ni dos, sino tres hits de tan bienamado grupo que tanto me fascina. Resulta que en GDL también conocen a Alizzée, y el que el DJ la haya puesto hizo que el Chiquis y yo rompiéramos con la etiqueta y nos subiéramos a la tarima a bailar los pasitos del poisson rouge.

En general, la experiencia fue grata, in gay terms, Guadalajara cumple. Hay muy buena música, precios irrisorios y varios chicos lindos. Pero si se quiere decoración sofisticada y pose (a veces innecesaria), definitivamente el DF es el lugar.


GUADALAJARA COMO TAL

As shocking as it sounds, debo decir que si me vuelvo buga o si tengo que casarme con una mujer, habré de encontrarla en Jalisco. Dios! Hay muchas mujeres guapísimas en GDL. Te las encontrabas en todos lados: comiendo en el puestito de las tortas ahogadas o cruzando la calle más equis. La vida es más pausada y las meseras del VIPS no tienen ningún empacho en hacerte la plática por más lleno que esté el lugar. La ciudad está rechinando de limpia y a diferencia del DF, si tienes una idea básica de la ciudad, puedes llegar a donde quieras siguiendo los letreros de las calles. La gente ha de ser muy tranquila, nos dio la impresión de que no incurren en excesos (o si lo hace, lo hace muy tarde). Llegando del antro nuestra ropa no olía tanto a cigarro si lo comparas con una noche de farra en el DF, y a pesar de lo ridículamente barato del chupe (en el antro fresa una cerveza costaba 18 pesos, un tequila "de la región", 30) no había ni un solo borracho, era relativamente fácil conseguir una bebida en la barra y ni a mí ni al Chiquis nos provocó la idea de ponernos hasta la madre (algo raro en nosotros).

Me causó ternurita descubrir que en GDL estos días está en plano apogeo la COW PARADE. Vacas multicolores adornan las principales calles de la ciudad y emulan monumentos históricos tapatíos, como la "Munerva" (en alusión a la fuente de la Minerva) que tanto fascinó al Chiquis. Más ternurita me causó el que ahí vayan a construir el edificio más alto de Latinoamérica: una estructura nada innovadora al estilo de la aguja de Seattle. Caminar por el corredor peatonal del centro es muy ameno, desde la Catedral hasta el Hospicio Cabañas. Nos tomamos toda una mañana para conocer los murales de Orozco (impresionantes BTW), las placitas, las estatuas locochonas y las fuentes y el Teatro Degollado. Sorpresa agradable fue descubrir una exposición temporal enel Hospicio Cabañas sobre la obra de Legorreta. ¡Qué prolífico arquitecto!

Lo de que GDL es la "ciudad más mexicana" ha de ser, en gran parte, por Tlaquepaque. Yo tenía la misión personal de comprarme un "jarrito de Tlaquepaque", porque así le decimos de cariño a nuestra compalera de trabajo en la oficina. ¿Será por sentidita? Nos dirigimos en la tarde del sábado y comimos en una placita-mercado-comedera que llaman "El Parián", dode tomamos tequila de la región, de esos que no encuentras en el DF, y comimos al sonido del mariachi y bailes regionales. Eso sí, nos han de haber timado porque la cuenta salió en más de 500 pesos. NI pedo, la pasamos muy a gusto. El pueblillo esta muy mono, con calecita peatonal inundada de galerías que presuntuosamente venden muebles y decoración a precios elevadísimos.


EL REGRESO

Y esa fue mi experiencia en guanatos. No conocimos a nadie, sólo interactuamos con la gente que nos tenía que prestar algún servicio: meseros, valet-parkings, bar tenders, gasolineros, recepcionistas del hotel. Nuestra condición de fuereños era muy obvia, pero creo que dejamos muy en alto el nombre del DF.

Los regresos siempre se te hacen más cortos que las idas. Y así fue el domingo. Salimos a medio día del hacia el DF, non stop. Hubo menos intervención del Ipod y más pláticas profundas sobre los temas de nuestras tesis y las historias personales. Me la pasé Bom-Ba con el Chiquis. In gay terms, como Guadalajara, Hectorín cumple.

12 February 2007

It's like rain on your wedding day...


A diferencia del Chiquis, yo no soy un socialité que asiste a una boda al menos cada vez un mes. Es por eso que cuando me invitan a semejantes celebraciones, no me las puedo perder. Muy a pesar de que meses atrás tuve mis serias dudas sobre la pertinencia de asistir al bodorrio de G., a la hora de la hora omití el hecho de tener que compartir mesa con el ex, cosa que el mero día estresó y/o intrigó a más de un asisente y -afortunadamente- más que a mí. Además, como le dije a la preocupada novia un par de semana antes de su boda, "no me importa dónde me sientes, después de todo se trata de mí y la mayor parte del tiempo estaré en el bailongo". Y así sucedió.





[Aquí la super pareja Barbs-Kikush con los novios]


Barbs fue seleccionada como mi super acompañante, y no pudo haber sido mejor. Fuentes del IFAI nos han confirmado que fuimos de los mejores vestidos del evento y es que, dadas las circunstancias, hice un esfuerzo consciente por verme stunning, y si ustedes perdonan mi falta de humildad, creo que fui exitoso en mi labor. Además, al fin pude estrenar esas mancuernillas que tanto dolor de cabeza me trajeron meses atrás. La adorada Brabs y yo nos dimos cuenta la víspera de que, a pesar de ser tan buenos amigos y de haber asistido a infinidad de celebraciones de todos colores y sabores, jamás habíamos bailado juntos. Y eso tenía que terminar. No sé si fuimos los reyes de la pista, pero eso sí, descubrimos un maraviloso asset del vestido de mi pareja, ya que con cada giro que le daba al bailar, la morada prenda se lucía como si tuviera vida propia. Todo era muy a la "Bailando por la boda de mis sueños".

Llovió, pero eso no ocasionó que la celebración se apagara. El evento fue en un bonito járdín con vista al magno edifico del pantalón, en Bosques. La ceremonia simple, sólo civil, y sin la lectura de la cada menos recurrente Epístola de Melchor Ocampo. La novia preciosa, todo en ella era genial, el vestido, el peinado, el collar y los aretes, pero sobre todo la sonrisa. Al grupo versátil le costó un poquito de trabajo deliverear, pero al final de cuentas el baile no estuvo tan mal. Comida deliciosa, excepto por una so-called créme brulée que más bien parecía natilla. Chilaquiles al anochecer, y unas quesadillas que para pesar de Barbs y mío, taradaron mucho en llegar, y cuando al fin lo hicieron, fueron la gran decepción. C'est la vie.


[Nuestra mesa, que no era "la que más aplauda" pero sí la más internacional,

incluía una guapa croata y una irlandesa que no podía ser más irlandesa]


La fiesta terminó oficialmente y los de fiesta larga, o sea yo entre ellos, la siguieron en la casa de los papás del novio. Y ahí fue donde la peda empezó a debrayar. Una amiga croata de la novia causó furor entre los asistentes (yo incluido) por su indiscutible belleza, la cual no hizo mucho por aminorar el ímpetu de un padre de familia. En mi peda quise dizque practicar mi francés con una nativa de Chablis quien piensa que combinar vino con coca cola o en sangría es un sacrilegio. Creo que hice más oso que otra cosa. Eso sí, en un punto fungí como traductor entre los papás de la novia y las amigas de Inglaterra que no hablaban nada de español. Creo que la orgullosa madre me la novia me amó al despedirse de mí, ya que atiné a señalar que me había encantado la forma en la que su vestido se combinaba con la corbata de su marido (algo que, al princpio tenía intención de hacer ocn Barbs, pero que al final de cuentas no se logró). Rompí, para bien o para mal, con la maldición "Cameron Diaz en The Holiday" que hace un par de meses me asaltó.

Debrayó aún más la peda cuando la seguimos en casa de un amigo del novio, que por alguna razón que no entedí había que besar en la frente al saludarlo. Ahí al menos ya no hubo componente paterno. Mi memoria de ese último episodio es algo borrosa, si tomamos en cuenta las cantidades industriales de alcohol que había ingerido durante esa tarde y noche. Sólo sé que en un punto me di cuenta que toda mi gente ya se había marchado, que eran las 5 y media de la mañana y yo era el que hacía que hubiera un número impar de personas en el departamento.

En total creo que habrán sido unas quince horas seguidas de ingesta alcohólica ininterrumpida, aminorada solamente por el bailongo intermitente del bodorrio, la comida y los munchies posteriores. La peda no se me habrá bajado hasta pasado el medio día del día siguiente, cuando fui con Barbara al depa de una amiga suya a jugar maratón dizque para estudiar para el examen del SEM. Bottomline: Ganó la ignorancia.
Un recuento gráfico del magno evento puede ser consultado --------> AQUI

08 February 2007

Para brillar en sociedad

No basta decir "por favor" y "gracias", ni masticar con la boca cerrada sin los codos en la mesa, para ser catalogado como una persona decente en esta gran ciudad. La sutiliezas de la vida social chilanga requieren de comportamientos y hábitos ligeramente refinados que garantizarán que uno no sea catalogado un silvestre cualquiera.

A continuación, un pequeño compendio de recomendaciones que les propongo, y que he podido ir tomando a partir de experiencias propias y de conocidos.


1.- Procurar no asistir a lugares públicos nocturnos [restaurantes, bares, afters, fiestas] con traje del trabajo al menos, claro, que ud. quiera ser el que le dé el toque "burocrático" al lugar de moda....

2.- Cuando en una plática con gente que no conoces se te ocurra comentar algo así como "todos los peruanos [o ecuatorianos] son horrendos", asegurarse que ninguno de los participantes sea de esa nacionalidad [o tenga amigos que sean de ahí]

3.- Jamás cantar una canción de Paquita la del Barrio, con botella de tequila en mano, en una reunión-karaoke en la que esté presente un ex. Toda la situación se puede prestar a interpretaciones erróneas

4.- Cuando tenga usted que asistir a una de esas fiestas en la que hay que llevar el chupe, nunca llegue con la botella de alcohol en la mano, así nomás. Si es usted alcohólico, al menos sea un alcohólico de caché. Guarde su botella en una bolsa de tiendita nice de Perisur o de La Europea.

5.- Ir a un antro gay y bailar en la tarima ya no se considera lo "in" [pensándolo bien ¿alguna vez esa actividad fue "in"?]. Use la tarima sólo para escapar de acosadores borrachos que no lo dejan en paz y no pueden subir las escaleras.

6.- Llegar a Living, borracho, a las 4:00 de la madrugada con toda la intención de entrar al recinto y logarlo cuando otros no pueden, aún cuando se tiene una estampita pegada en la frente, de esas que les ponen a las manzanas, no tiene precio. Pero eso no te hará brillar en sociedad.

7.- Cuando te compres tu primer coche clásico, no lo arruines pegándole una de esas estampas que hacen que parezca que tiene un quemacocos. Créanme lectores, esas estampitas en verdad existen!

Y eso es lo que se me ocurre al momento. Los invito a que en los comentarios publiquen más consejos de este tenor. Seamos parte de un esfuerzo colectivo para refinar a la población de esta ciudad!

06 February 2007

Stalking Kike

Tengo mi pegue, no me quejo. Pero a veces, la gente a la que le llamo la atención en la menos indicada. No estoy hablando de coapos sin coche que no están dispuestos a salir de su ghetto urbano. Tampoco me refiero a mi super cute ex novio flautista al que corté precipitadamente por estar muy chavo. Me refiero a gente que, de entrada, no debería estar pensando en magullar esta frutita que soy yo, y el ejemplo más claro de todo esto fue, durante varios meses, un compañero del trabajo al que cariñosamente en broma bauticé como mi Stalker. Hace pocos días por fin mi historia con el Stalker terminó, con una confesión abierta, sin tapujos, de su fijación hacia mí.

Todo empezó hace ya más de un año, cuando recién llegué a trabajar. Esas primeras semanas me presentaron a miles de personas, cuyos nombres no alcanzaba a registrar en mi memoria. Ni pedo, poco a poco, con la convivencia laboral, las iría conociendo. Él fue una de esas gentes. Desde la semana misma en la que nos presentaron, el sujeto en cuestión me buscaba mucho. Cero vibra gay, cero ropa nice, gordito y bonachón y con acento de provincia, ni por aquí me pasó que el hombre pudiera tener ciertos intereses pecaminosos. Me buscaba mucho - pensé - porque el hombre vivía solo en una ciudad que no conocía, su familia (esposa e hijos) vivía en otro estado y él se dedicaba de lleno al trabajo. Segúramente me buscaba, pensaba yo, porque soy de los pocos solteros que trabajan ahí y tendría más tiempo libre para hacer cosas.

Y así acepté salir con él un par de veces. Quesque pa' tratar de ser amigos. Un par de comidas y una ida al cine muy frustrante (el tipo no captó nada de la historia de "The Constant Gardener") fueron suficientes para darme cuenta de que 1.- su interés iba más allá de hacer amistades chilangas chidas y 2.- el hombre y yo no tenemos nada en común. Los meses siguientes sus incómodas visitas a mi oficina fueron constantes, como también lo fueron sus recurrentes comentarios sobre la cantidad exhorbitante de ejercicio que estaba haciendo y los kilos que había bajado. Y era cierto, comprobé con mi compañera de trabajo que desde que yo había llegado a trabajar ahí, el hombre se había embarcado en un régimen de dieta y ejercicio que lo convirtió en pocos meses de un chubby-bonachón, a güey mamado.

Ante sus cada vez más obvios comentarios sobre su disponibilidad y disposición, yo "mute", como diría el Chiquis. No le llamaba, no lo buscaba, nada. Me estresaban sus llamadas a mi celular uno que otro fin de semana, llamándome "sólo para ver cómo estaba". O sus llamadas los viernes en la noche para "despedirse" porque no había tenido tiempo para pasar a mi oficina y hacerlo personalmente (Gosh! acaso éramos novios o que pedo?).

Cuando salí del clóset laboral, primero con mi compañera y luego con mi jefe, este fue uno de los issues que primero se discutieron. Y es que las intenciones del sujeto eran obvias y los demás se daban cuenta. Antes de que yo llegara, jamás ponía pie en la oficina y ahora sus visitas eran constantes. El punto crítico llego una tarde de mayo, cuando el sujeto me envió un mensajito en el celular diciémdome que "había soñado conmigo y no podía dejar de pensar en mí". ESTRES TOTAL! Decidí no contestarle y fue lo mejor que pude haber hecho. Además, esa semana yo estaba inmerso en mi propio trance pues estaba siendo bateado por un cabrón que semanas atrás decía querer ser mi novio.

Mi falta de respuesta y su falta de pericia, hicieron que la cosa muriera lentamente. Sus visitas y peticiones para comer disminuyeron hasta desaparecer. Y así se fue termimando el sexenio. El hombre sólo duró una quincena en la nueva administración y se fue sin dejar rastro. No me despedí ni nada. Y la cosa había terminado, or so I thought.

Hace un par de días divagaba ociosamente por internet, y cuando hago eso generalmente apaezco conectado en una de esas pagina donde hombres conocen hombres (I know, I know). Recibí el mensaje más shockeante que alguien me haya escrito por ahí.

"Hola Enrique, soy yo, fulano de tal (Mi Stalker), me recuerdas? Te gustaría hablar por messenger? espero tus comentarios".

No lo pude evitar, cheque su perfil en la página de hombres que conocen hombres y encontré una escueta descripción, SIN FOTO, de alguienen en sus treintas. Más closetero no podía ser. Le contesté de lo más cool, pasándole mi cuenta del messenger y al poco rato ya estábamos chateando. Confesó todo. Pero matizó diciendo que, desde que tenía veinte años, sólo conmigo le había pasado eso, con nadie más. Que le había movido el tapete y cosas así. Su closetería me ofendió: "Estoy en esta página sólo para conocer", "sólo he tenido sexo con un guey a los viente años". Me preguntó por qué no le había hecho caso, le dije que tenía ganas de decirle desde el principio: "Usted es un hombre casado señor, y yo no le entro a esas cosas". Ya saben, por más buenote que estuviera, no iba yo a hacer algo malo que no me gustaría que me hicieran. It's all about karma. Me preguntó, por morbo, si lo hubiera hecho si él no estuviera casado. Mentira piadosa: le dije que sí (aunque pensándolo bien, dado que soy un facilote calenturiento de lo peor, lo más seguro es que sí, therefore omitamos el componente piadoso de la ecuación).

Se acabó con el Stalker. Mañana se va asu pueblo y no regresa. Se va con su familia y allá en las tierras del narco y el camarón, olvidará que todo esto pasó y seguirá felizmente casado o, lo más seguro, se le quedará el gusanito y se conseguirá a algún amante chichifezco y tendrá una doble vida.

02 February 2007

Una escapadita colmeca

Ayer en la tarde, con la excusa de asisitr a una junta con egresados del Colegio, tuve la tarde libre. El Colmex está siendo evaluado y como parte de todo este choro, quienes están haciendo la evaluación querían entrevistarse con egresados que estuvieran trabajando actualmente. Y ahí me tienen, como mi jefe es también egresado y un pan de Dios, no tuve problema en pedir el permiso. Salí de mi lúgubre sótano localizado en el centro del poder político del país con destino a mis rumbos de antaño, las faldas del Ajusco. Barbs y el ex estarían ahí, obviamente, lo mismo que el buen Froy quien desde que no tiene celular anda ilocalizable. Me dio gusto ver a los recién egresados, los de la generación abajo de la mía. La junta fue muy sosa, pero fue divertido participar en una defensa colectiva y a ultranza del Colegio y algunas de sus prácticas académicas decimonónicas, ante una evaluadora con acento norteño.

Mi pobre Chiquis, artífice de todo este desmadre evaluador, no pudo ni regresarme el saludo de tan ajetreado que estaba. Al menos pude saludar y platicar con el Friend, quien me enseñó uno de los SMS más cagados que ha recibido últimamente. Pude saludar tanmbién a un par de profesores y hasta se habló de una probable ida a tomar una cerveza con uno de ellos (ya veremos si se concreta).

Pero lo que valió la pena fue seguirla en una cantinita escondida en Coyoacán con los de la generación de abajo y con el Froy, quien está a punto de convertirse en un autor publicado en la Ed. Siglo XXI. El lugar, de nombre Novo's (por Salvador Novo), resultó ser un barcito que sirve como anexo a un teatro coyoacanezco y, como el nombre del recinto lo indicó, muy gay friendly. Sirven pulque y cerveza casta, y no resistí la curiosidad y pedí un pulque de fresa, servido en una jícara muy mona. Me vi rodeado de fellow colmecas y uno que otro anexo en una animada plática que versó sobre muchos temas: desde la "secularización del arte" de la que habló una museógrafa amiga del Antón, hasta las peripecias de mi amigo Froy en sus días de activismo meses atrás, durante los estres postelectorales que a todos nos traían locos. Era yo el único trajeado burócrata. Se discutió sobre la existencia del Yunque, del nacionalismo mexicano, del arte contemporáneo como instrumento del Estado y como mercado, de la existencia o no de la derecha y la izquierda. Recibí una fresca dosis de izquierdismo colmeca, y me di cuenta que eso me hacía falta. A veces, cuando andas roedado de un ambiente más o menos monolítico, pierdes la perspectiva de las cosas. Y aquella plática, animada por el consumo de pulque y cerveza, me regresó a mis años de estudiante en los que, durante los brindis del Colegio o en las fiestas en casa de alguien, las pláticas entre colmecas (cuando no se hablaba de sexo) siempre trataban los mismos temas álgidos de la política actual. Me vi a mi mismo matizando los comentarios izquierdosos de mis interlocutores, pero no tanto como para llegar al punto de defender las políticas de un presidente por que no voté pero por el que actualmente estoy trabajando (ironías de la vida). Me fascinó el hecho de saber que dos jóvenes de 25 años pueden ser amigos cercanos a pesar de que tienen creencias muy diferentes en lo que respecta a cómo deben de resolverse los problemas de la política. Que uno de estos jóvenes estaba ahí, en el Zócalo ese 1° de diciembre, dispuesto a aventarse a los madrazos si AMLO instruía a los suyos a dirigirse al Congreso para revenar la Toma de Posesión; mientras el otro, estaba rodeado de preocupados compañeros de la oficina, irracionalmente antipejistas, en un sótano en Los Pinos, viendo en la televisión la Ceremonia en San Lázaro. Creo que es muy valioso que, a pesar de esas diferencias, esos dos güeyes estaban tomándose ayer su tercera chela platicando animadamente sin la menor intención de exhibir al otro, o de contradecirlo por el puro hecho de provocarlo y negarle su derecho a creer en algo. Eso es tolerancia y no mamadas, igual y hasta democracia.