31 August 2006
"Hoy me desperté sin saber que al irme a dormir...
... habría conocido a una persona y me compraría el nuevo CD de Gotan Project".
28 August 2006
Perdiendo el estilo
De un par de años para atrás, a mi buena amiga Ximena le ha dado por pulular por el mundo: que si se va un semestre a estudiar en alguna universidad madrileña, o que si se va atomar unos cursos y/o talleres a España, o simplemente se consciente a sí misma dando el rol por Europa. Esos múltiples viajes han venido acompañados de sendos festejos organizados por ella (tanto de despedida, como de bienvenida). En todo ese tiempo, sus fiestas se han llegado a apreciar mucho por la comunidad que asiste regularmente a ellas, no por que sea particularmente buena la calidad del chupe o de la música. La gente siempre suele ser la misma. Hay algo que hace que sean memorables esas reuniones multitudinarias en la terraza de un departamento que da al segundo piso del periférico a la altura de Las Flores. Recuerdo que la mejor de todas, o en la que hubo más degenere, fue una en la que virtualmente TODOS los asistentes, incluida la festejada, pudieron recordar haberse involucrado en mayor o menos grado con un miembro del sexo opuesto (y en mi caso, con un miembro del mismo). Hubo tambiémn otra fiesta en la que la continua caída de lluvia no impidió que la anfitriona hiciera un arriesgado baile de tubo...


Con esos antecedentes de poca virtud y excesivo consumo etílico, me dio tanto gusto saber que la buena de Ximena tenía la intencíón de festejar su enésima llegada a México desde España. Así que, no desprevenido, empaqué en mi auto desde muy tempranpo en la mañana mi ropita fiestera (que consistió en una simple combinación de jeans y playera groovy) y a la hora de la comida, aproveché para comprar mi chupe (una botellita de vodka de oferta y sus respectivas aguas quinas, que si no las compro yo, no las compra nadie, de veras).
Después de recoger a Alex a su casa, y ponerme bello para la ocasión, partimos jubilosos hacia el destino periferiezco, yo rezándole a Tláloc en secreto para que la lluvia no hiciera estragos, ya que nuestra anfitriona suele hacer sus fiestas en la terraza e impíde a toda costa que la gente conviva en los espacios techados de su departamento (regla que yo suelo romper en búsqueda de rincones oscuros dónde cometer actos ilícitos). En efecto, los asistentes terminaron siendo casi los mismos que las veces anteriores, viniéndo de rincones lejanos como Cuernavaca y Querétaro. El que seamos siempre los mismos, mi hermana lo interpreta como precisamente una de las razones del éxito de estas reuniones: "somos todos conocidos y no nos hemos visto en mucho tiempo. Además somos todos una bola de desmadrosos alcohólicos" dijo sabiamente mi hermana el sábado siguiente, durante la inevitable conversación que recapitulaba los principales eventos de la velada anterior.


La música fue regular, ya que consistió en una simple grabadora sin potencia sonora, y CD's que habían sido quemados para la ocasión. Llovió, lo que al principio nos orilló a chupar en el mínimo techito que hay en la terraza. Se fue la luz! Lo que hubiera sido una tragedia si no fuera porque previsioriamente, contábamos con pilas. Regresó la luz, y llegó la gente. Bailongo inevitable con Ximena, a la que jamás le negaré una o dos piezas (generalmente será "Procura" de Chihi Peralta o el "Carnaval" de Celia Cruz). Se perdió el control, como siempre. La gente en masa optó por ocupar los espacios techados, sala, comedor, barra de la cocina, y un par de chicas no tuvieron ningún empacho en bailar jubilosas en las sillas del comedor.

Y en algún momento.... perdí el estilo. Al menos no lo perdí bailando, ni besuquéandome en público, como llegó a suceder en una de esas memorables fiestas. Mi malacopa, la cual tengo vergüenza recordar y detallar, me llevó a tirar o perder un sinnúmero de veces mi bebida y caerme aparatosamente en el suelo, frente a toda la concurrencia, sin la habilidad suficiente para rescatar el chupe que tenía en mi mano. Patetismo total. Por ahí me dijeron que también le había hecho "caras" a la gente (whatever that means). En fin, mi gran sentido de culpa no podría sobrellevarlo si no hubiera sido porque cuento con pruebas de que no fui el único que perdió el estilo esa noche. Y es que, al final de cuentas, creo que de eso se tratan las fiestas de Ximena: de ponerse hasta la madre, y de perder el estilo colectivamente. Claro, siempre en buen plan. Nada de malacopas violentas y malvibrosas.
Héme aquí, con el estilo totalmente perdido....





Con esos antecedentes de poca virtud y excesivo consumo etílico, me dio tanto gusto saber que la buena de Ximena tenía la intencíón de festejar su enésima llegada a México desde España. Así que, no desprevenido, empaqué en mi auto desde muy tempranpo en la mañana mi ropita fiestera (que consistió en una simple combinación de jeans y playera groovy) y a la hora de la comida, aproveché para comprar mi chupe (una botellita de vodka de oferta y sus respectivas aguas quinas, que si no las compro yo, no las compra nadie, de veras).
Después de recoger a Alex a su casa, y ponerme bello para la ocasión, partimos jubilosos hacia el destino periferiezco, yo rezándole a Tláloc en secreto para que la lluvia no hiciera estragos, ya que nuestra anfitriona suele hacer sus fiestas en la terraza e impíde a toda costa que la gente conviva en los espacios techados de su departamento (regla que yo suelo romper en búsqueda de rincones oscuros dónde cometer actos ilícitos). En efecto, los asistentes terminaron siendo casi los mismos que las veces anteriores, viniéndo de rincones lejanos como Cuernavaca y Querétaro. El que seamos siempre los mismos, mi hermana lo interpreta como precisamente una de las razones del éxito de estas reuniones: "somos todos conocidos y no nos hemos visto en mucho tiempo. Además somos todos una bola de desmadrosos alcohólicos" dijo sabiamente mi hermana el sábado siguiente, durante la inevitable conversación que recapitulaba los principales eventos de la velada anterior.


La música fue regular, ya que consistió en una simple grabadora sin potencia sonora, y CD's que habían sido quemados para la ocasión. Llovió, lo que al principio nos orilló a chupar en el mínimo techito que hay en la terraza. Se fue la luz! Lo que hubiera sido una tragedia si no fuera porque previsioriamente, contábamos con pilas. Regresó la luz, y llegó la gente. Bailongo inevitable con Ximena, a la que jamás le negaré una o dos piezas (generalmente será "Procura" de Chihi Peralta o el "Carnaval" de Celia Cruz). Se perdió el control, como siempre. La gente en masa optó por ocupar los espacios techados, sala, comedor, barra de la cocina, y un par de chicas no tuvieron ningún empacho en bailar jubilosas en las sillas del comedor.

Y en algún momento.... perdí el estilo. Al menos no lo perdí bailando, ni besuquéandome en público, como llegó a suceder en una de esas memorables fiestas. Mi malacopa, la cual tengo vergüenza recordar y detallar, me llevó a tirar o perder un sinnúmero de veces mi bebida y caerme aparatosamente en el suelo, frente a toda la concurrencia, sin la habilidad suficiente para rescatar el chupe que tenía en mi mano. Patetismo total. Por ahí me dijeron que también le había hecho "caras" a la gente (whatever that means). En fin, mi gran sentido de culpa no podría sobrellevarlo si no hubiera sido porque cuento con pruebas de que no fui el único que perdió el estilo esa noche. Y es que, al final de cuentas, creo que de eso se tratan las fiestas de Ximena: de ponerse hasta la madre, y de perder el estilo colectivamente. Claro, siempre en buen plan. Nada de malacopas violentas y malvibrosas.
Héme aquí, con el estilo totalmente perdido....



22 August 2006
La otra Denise no canta mal las rancheras
Debo pedir una gran disculpa a los lectores asiduos míos (que en este punto sólo ha de ser el muy disciplinado blogger Chiquis). NO he escrito mucho últimamente. Mi excusa es una combinación de gran carga laboral durante las últimas dos semanas y una hartante inmovilidad intelectual que no me inspira en absoluto. Intentaré romper con el silencio a partir de ahora.
El buen Chiquis me critica mucho mi actitud estresante, dice que a todo le veo el lado negativo. Recuerdo haber sido especialmente recrimidado por él un buen sabado de cruda que me tuve que quedar a dormir en su casa, en vista de que la fiesta de la noche anterior me puso en un grado etílico que me impedía conducir mi automóvil. Ese sábado por la mañana el Chiquis sufrió de mis grumpy comentarios matutinos.
Bueno Chiquis, he aquí la razón principal de mi estrés, al menos hablando de la veta política. Me topé con una columna de Denise Maerker en Excelsior que define mi estado de ánimo político a la perfección. Nunca imaginé que está Denise pudiera igualar a la sensatez de su tocaya la Dresser. México debe estar orgulloso de sus dos Denises. Esas viejas tienen la bOca llena de verdad.
Para accesar a la columna, hagan click --------> AQUI
El buen Chiquis me critica mucho mi actitud estresante, dice que a todo le veo el lado negativo. Recuerdo haber sido especialmente recrimidado por él un buen sabado de cruda que me tuve que quedar a dormir en su casa, en vista de que la fiesta de la noche anterior me puso en un grado etílico que me impedía conducir mi automóvil. Ese sábado por la mañana el Chiquis sufrió de mis grumpy comentarios matutinos.
Bueno Chiquis, he aquí la razón principal de mi estrés, al menos hablando de la veta política. Me topé con una columna de Denise Maerker en Excelsior que define mi estado de ánimo político a la perfección. Nunca imaginé que está Denise pudiera igualar a la sensatez de su tocaya la Dresser. México debe estar orgulloso de sus dos Denises. Esas viejas tienen la bOca llena de verdad.
Para accesar a la columna, hagan click --------> AQUI
09 August 2006
¡Despejen la ciudad!
No seré de esas personas que marchan por las calles pidiendo "voto por voto", ni colgaré en los puentes peatonales grandes parcatas azules con la frase "México ya votó". Pero hoy inició una campaña ciudadana comandada por Germán Dehesa que tiene el objetivo de hacer un statement con el cual me identifico mucho. Se trata de lo siguiente:
En un portal de internet aparecen 16 cuadros en negro que, con la intervención de un visitante, se transformarán poco a poco en uno de los 16 puntos del corredor Reforma-Juárez-Madero donde se instalaron los campamentos pejisto-culturalosos-feriales. Se trata de accesar a esa página, dar los datos personales (a manera de firma) y, con esto, la mancha opaca se irá transformando, pixel por pixel, en una imágen de Reforma. Cada "firma" cuenta por un pixel. Y se necesitan como 12000 firmas para "despejar" cada uno de los recuadros.
Se supone que Mr Dehesa, una vez liberados todos recuadros, le presentará el resltado de esta labor a AMLO, a Encinas y a Fox. Todos por igual. Porque parece que el Sr Dehesa es de la idea que la culpa no sólo es de uno. Y no por no irle a AMLO quiere decir que uno le vaya forzosamente a Felipillo.
Éntrenle. Ya saben que yo no soy muy afecto a andar pasando cadenitas anti Peje o anti Fox porque creo que sólo polarizan. Pero creo que este caso, sólo se trata de hacer un statement y, al momento, esto es lo más cercano a un movimiento ciudadano apartidista que he podido encontrar.
Entrenle ¡AQUI!
En un portal de internet aparecen 16 cuadros en negro que, con la intervención de un visitante, se transformarán poco a poco en uno de los 16 puntos del corredor Reforma-Juárez-Madero donde se instalaron los campamentos pejisto-culturalosos-feriales. Se trata de accesar a esa página, dar los datos personales (a manera de firma) y, con esto, la mancha opaca se irá transformando, pixel por pixel, en una imágen de Reforma. Cada "firma" cuenta por un pixel. Y se necesitan como 12000 firmas para "despejar" cada uno de los recuadros.
Se supone que Mr Dehesa, una vez liberados todos recuadros, le presentará el resltado de esta labor a AMLO, a Encinas y a Fox. Todos por igual. Porque parece que el Sr Dehesa es de la idea que la culpa no sólo es de uno. Y no por no irle a AMLO quiere decir que uno le vaya forzosamente a Felipillo.
Éntrenle. Ya saben que yo no soy muy afecto a andar pasando cadenitas anti Peje o anti Fox porque creo que sólo polarizan. Pero creo que este caso, sólo se trata de hacer un statement y, al momento, esto es lo más cercano a un movimiento ciudadano apartidista que he podido encontrar.
Entrenle ¡AQUI!
07 August 2006
¿Será?
| Your Five Variable Love Profile |
![]() Propensity for Monogamy: Your propensity for monogamy is high. You find it easy to be devoted and loyal to one person. And in return, you expect the same from who you love. Any sign of straying, and you'll end things. Experience Level: Your experience level is high. You've loved, lost, and loved again. You have had a wide range of love experiences. And when the real thing comes along, you know it! Dominance: Your dominance is low. This doesn't mean you're a doormat, just balanced. You know a relationship is not about getting your way. And you love to give your sweetie a lot of freedom. Cynicism: Your cynicism is medium. You'd like to believe in true and everlasting love... But you've definitely been burned enough to know better. You're still an optimist, but you also are a realist. Independence: Your independence is medium. In relationships, you need both "me time" and "we time." You usually find it easy to be part of a couple. But occasionally you start to feel a little smothered. |
Corre corre corre por el boulevard...
Horrorizado, me he dado cuenta del crecimiento de cierta adiposidad en mi cuello: la papada. Certero de que no iba a dejar que la gravedad hiciera sus estragos antes de tiempo, me propuse evitar a toda costa que esa papada se consolidara. Ya eran suficientes mis llantitas y mi panza chelera, podía vivr con ellas. ¿Pero una papada?! a mis sexys e innatamente bellos 25 años de edad. ¡¡¡¡JAMAS!!!! Afortunadamente, semanas a atrás Gaby, mi coworker, se coludió con Myrna, otra coworker, y ambas se embarcaron en una rutina de ejercicio que consiste en salir a correr los lunes miércoles y viernes al Sope, un circuito de 2km en la segunda sección de Chapultepec, después del trabajo. Gustoso me anexé a su plan, horrorizado no sólo por el descubrimiento de mi papada en crecimiento, sino de un comentario de un conocido que no me es tan indiferente que le dijo al buen Alex que tendría ondas conmigo si no fuera porque ha engordado últimamente. ¡Suficiente! Sientiéndome ofendido por ese comentario, salí a correr por primera vez al citado lugar, para descubrir que correr en la segunda sección de Chapultepec tiene sus ventajas. Para empezar, la famosa Myrna resultó ser una mujer de acero del calibre de G.I. Jane que, no conforme con habernos puesto a correr un par de kilómetros a Gaby y a mí, nos hizo sufrir (a mí más) haciendo flexiones imposibles. El gran dolor que senía al día siguiente de haber corrido y flexionado con esa mujer me hacía sufrir, sí, pero también me daba a entender que el músculo estaba ahí y apenas ahora se estaba poniendo a trabajar. Me dí cuenta, también, que correr en ese lugar no se comparaba en absoluto con la tediosa labor de darle 5 vueltas al parque de mi colonia. El circuito, lleno de subidas y bajadas, resultaba ser más entretenido. Más entretenido también resultó ser el avistamiento ocasional de uno que otro corredor de no malos bigotes (y de no tan malas piernas) lo que resultó ser un incentivo muy eficaz. He logrado, con éxito, correr al menos dos veces por semana durante las últimas dos semanas. Espero poder seguir manteniendo el ritmo, y hasta incrementarlo. A veces no puedo ir, porque me quiero ir a ver a los cuates, lo cual me pone en una disyuntiva. He llegado al extremo de salir a cenar con gente aún después de haber ido a correr sin haber pasado a una ducha, lo cual implica llevar en un sólo día tres mudas de ropa: la burocrática, la deportiva y la social, y tener que cambiarme en el coche. También corro el riesgo de acudir a algún compromiso social apestando, pero creo que, al momento, nadie se ha dado cuenta. Eso sí, mis viernes sociales son intocables, y no pienso hacer ejercicio esos días.
Mis compañeras de ejericcio resultaron no ser tan consistentes. La semana pasada fui abandonado un día, y me ví en la necesidad de correr solito. Ni pex, pude probar por primera vez la experiencia de correr acompañado de mi nueva adquisición genial: un Ipod Mini que le compré a un conocido por un precio nada despreciable. Y lo mejor de todo esto es, creo yo, que una vez que llego a casa estoy tan cansado que ni ganas tengo de ir a la PC a checar mis mails y enfreanarme a la tentación de navegar en esos sitios truculentos de los que estoy tratando de escapar desde hace semanas.
Se aceptan porras.
Mis compañeras de ejericcio resultaron no ser tan consistentes. La semana pasada fui abandonado un día, y me ví en la necesidad de correr solito. Ni pex, pude probar por primera vez la experiencia de correr acompañado de mi nueva adquisición genial: un Ipod Mini que le compré a un conocido por un precio nada despreciable. Y lo mejor de todo esto es, creo yo, que una vez que llego a casa estoy tan cansado que ni ganas tengo de ir a la PC a checar mis mails y enfreanarme a la tentación de navegar en esos sitios truculentos de los que estoy tratando de escapar desde hace semanas.
Se aceptan porras.
02 August 2006
ME GUSTA ESTO ¿Y QUÉ?
No olviden checar la nueva sección "Mi gusto culposo de la semana".
http://un-chilango-estresado.blogspot.com/2006/08/el-gusto-culposo.html
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01 August 2006
AMLO y mi cabecita loca
Este mentado conflicto post electoral que ya nos tiene hartos a los apartidistas con conciencia política es el ejemplo más reciente del cambio de percepción sobre AMLO que, sospecho, no sólo está ocurriendo en mi cabecita loca.
Mi primer noción de López Obrador, si mal no recuerdo, se remonta a cuando él era Presiente de su partido político. En esos tiempo recordé que mi madre se refería a él como aquél perredista revoltoso que había cerrado carreteras e instalaciones petroleras en protesta del resultado de las elecciones en Tabasco. Luego, nos lo hicieron candidato para Jefe de Gobierno. Mi familia panistoide (que no panista) votó casi en bloque por el que terminaría siendo Secretario de Gobernación. Pero gano el Peje. Chido, la ciudad sería gobernada por AMLO, en gran parte, supongo que por la inercia de la gestión de Cuauhtémoc Cárdenas y Chayito "la del corazón roto" Robles. Los años en que el Peje me gobernó, coincidieron con los años de mi formación universitaria en reconocida institución de eduación superior que me ayudó a marcar mi distacia ideológica del panismo que me convirtió en víctima del voto útil en las elecciones del 2000. Tanta peer pressure durante mis años universitarios, aunados a argumentos por demás convincentes y sumados a las barrabazadas que año con año cometía el gobierno federal, me convirtieron en una especie de India María ("ni que aquí ni de allá") que no se sentía a gusto hablando de política con los compas de la universidad, por ser tachado de derechista ultraconservador, como tampoco se animaba a hablar de dichos temas con los compas (Satelucos, del Tec de Monterrey y, por ende panistas) de la prepa, quienes podrían llegar a pensar de mí como un izquierdista revoltoso.
Mi condición de estudiante, colmeca y de persona con una orientación sexual "alternativa" me colocaron en la izquierda, pero modeada. Durante su gestión como Jefe de Gobierno del DF, le di el beneficio de la duda a AMLO, con todo y que padecí de inicio a fin la construcción de su polémico segundo piso del periférico. Eran los días en los que era yo una persona que manejaba ebria en la madrugada del sur al norte de la ciudad, sin poder tomar una via primaria como el Periférico, teniendo que evitar los alcoholímetros que se instalaban en Insurgentes. Me cae que hacer eso sin odiar a quien maquinó esas políticas públicas SI que es dar el beneficio de la duda.
Sus polémicas políticas públicas y su discurso anti establishment tantas veces elogiado por varios de los académicos con más credibilidad del país, algunos de los cuales hasta me dieron clase, también me hicieron darle el beneficio de la duda, conforme se acercaba el tediosamente electoral año 2006. El sucio proceso de intento de desafuero en su contra desarrolló mi indicutible convicción por su derecho a competir en las elecciones del 2006. (Claro que no me movilizaron al grado de irme a marchar contra el desafuero junto con algunos de mis compañeros de clase).
Al inicio de la campaña electoral estaba yo convencido de que el Peje ganaría las elecciones, y estaba casi seguro de que votaría por él. Conforme pasó la primera mitad del 2006, la actitud de grupos y niveles del gobierno no cercanos a AMLO me hicieron confirmar la reprobable apuesta por la "campaña del miedo" con tal de que la izquierda no ganara en México. Las comparaciones entre AMLO y Hugo Chávez se me hacían de lo más simplista y bajo.
Pero nunca dejaron de haber cosas que me incomodaban sobre el Peje y su partido. Del Peje: Su falta de transaprencia, su forma de hablar tantas veces parodiada y la forma en la que se desempeñó en la campaña (faltar al primer debate, su visión sobre política exterior, etc). Del partido: su izquierdismo dudoso (¿a ver, que alguien me diga qué pasó con la aprobación de las sociedades de convivencia en el DF? tomen en cuenta que la Asamblea Legislativa ha contado con una mayoría ABSOLUTA del PRD ¿izquierda? durante los años del Peje-Alcalde), y el delirio de persecusión de los perredistas, claramente ejemplificado por el nefastín comportamiento de sus representantes de casilla durante las elecciones del 2003 y 2006 (y ese argumento lo tomo, no de lo que dicen los medios, sino de experiencias anecdóticas, personales, que igual y por serlo, son algo sezgadas). Todo esto terminó por hacer que mi voto se fuera para la otra izquierda que nadie pelaba ni pelará.
Ahora, agosto de 2006, con el discruso del fraude "a la antigüita", con la acción de acudir a medidas de "desobediencia civil" y con la ciudad paralizada, mi concepción del Peje, y del PRD, está cambiando. El beneficio de la duda se desvaneció. Ahora los detractores de AMLO, algunos de los cuales viven en mi mismo techo, dicen con orgullo "¿ya ven? de la que nos salvamos.... imagínense si ese naco/autoritario/corriente/izquierdista/inculto hubiera ganado las elecciones". Y gente como yo, no tiene más que quedarse callada. Gente como yo, cada vez se siente más incómodo por haber considerado a este hombre como posible Presidente de la República, pero a la vez, mucho más tranquilo sabiendo que el señor no contó con mi voto. Creo que el sexenio que viene no sentiré la culpa que sentí el sexenio pasado. Mi voto fue razonado y pase lo que pase en este conflicto post-electoral, siempre estaré tranquilo de no haber votado por un personaje que tal vez, sólo tal vez, se hubiera parecido más a Echeverría que a Bachelet.
Ya le estoy perdiendo el respeto al señor. Y espero que más gente esté en el mismo trance. Creo que lo que está pasando ahora debe influir en gran medida para que mucha gente cambie de opinión sobre AMLO. En una mentalidad chilangocéntrica como la mía, no es lo mismo un señor que, por allá en los noventas cerró carreteras e instalaciones petroleras en Tabasco, al líder de un movimiento social que reune a cientos de miles de personas en el Zócalo dos veces en menos de un mes mediante un discurso engañosón, te cierra las avenidas Reforma, Juárez y Madero y con esto desquicia el tráfico de las ciudad e impide que vayas con facilidad a tu trabajo y a esos lugares de esparcimiento (unos más sórdidos que otros) que se despliegan a lo largo de las calles sitiadas. Y en mi caso, esas acciones que afectan directamente mi vida cotidiana, y la de miles de chilangos que habitamos el ombligo del país, esta terminando por hacer que se fome una cierta idea sobre AMLO en mi cabeza, y definitivamente esta idea no se acerca ni al respeto, ni a la admiración.
Mi primer noción de López Obrador, si mal no recuerdo, se remonta a cuando él era Presiente de su partido político. En esos tiempo recordé que mi madre se refería a él como aquél perredista revoltoso que había cerrado carreteras e instalaciones petroleras en protesta del resultado de las elecciones en Tabasco. Luego, nos lo hicieron candidato para Jefe de Gobierno. Mi familia panistoide (que no panista) votó casi en bloque por el que terminaría siendo Secretario de Gobernación. Pero gano el Peje. Chido, la ciudad sería gobernada por AMLO, en gran parte, supongo que por la inercia de la gestión de Cuauhtémoc Cárdenas y Chayito "la del corazón roto" Robles. Los años en que el Peje me gobernó, coincidieron con los años de mi formación universitaria en reconocida institución de eduación superior que me ayudó a marcar mi distacia ideológica del panismo que me convirtió en víctima del voto útil en las elecciones del 2000. Tanta peer pressure durante mis años universitarios, aunados a argumentos por demás convincentes y sumados a las barrabazadas que año con año cometía el gobierno federal, me convirtieron en una especie de India María ("ni que aquí ni de allá") que no se sentía a gusto hablando de política con los compas de la universidad, por ser tachado de derechista ultraconservador, como tampoco se animaba a hablar de dichos temas con los compas (Satelucos, del Tec de Monterrey y, por ende panistas) de la prepa, quienes podrían llegar a pensar de mí como un izquierdista revoltoso.
Mi condición de estudiante, colmeca y de persona con una orientación sexual "alternativa" me colocaron en la izquierda, pero modeada. Durante su gestión como Jefe de Gobierno del DF, le di el beneficio de la duda a AMLO, con todo y que padecí de inicio a fin la construcción de su polémico segundo piso del periférico. Eran los días en los que era yo una persona que manejaba ebria en la madrugada del sur al norte de la ciudad, sin poder tomar una via primaria como el Periférico, teniendo que evitar los alcoholímetros que se instalaban en Insurgentes. Me cae que hacer eso sin odiar a quien maquinó esas políticas públicas SI que es dar el beneficio de la duda.
Sus polémicas políticas públicas y su discurso anti establishment tantas veces elogiado por varios de los académicos con más credibilidad del país, algunos de los cuales hasta me dieron clase, también me hicieron darle el beneficio de la duda, conforme se acercaba el tediosamente electoral año 2006. El sucio proceso de intento de desafuero en su contra desarrolló mi indicutible convicción por su derecho a competir en las elecciones del 2006. (Claro que no me movilizaron al grado de irme a marchar contra el desafuero junto con algunos de mis compañeros de clase).
Al inicio de la campaña electoral estaba yo convencido de que el Peje ganaría las elecciones, y estaba casi seguro de que votaría por él. Conforme pasó la primera mitad del 2006, la actitud de grupos y niveles del gobierno no cercanos a AMLO me hicieron confirmar la reprobable apuesta por la "campaña del miedo" con tal de que la izquierda no ganara en México. Las comparaciones entre AMLO y Hugo Chávez se me hacían de lo más simplista y bajo.
Pero nunca dejaron de haber cosas que me incomodaban sobre el Peje y su partido. Del Peje: Su falta de transaprencia, su forma de hablar tantas veces parodiada y la forma en la que se desempeñó en la campaña (faltar al primer debate, su visión sobre política exterior, etc). Del partido: su izquierdismo dudoso (¿a ver, que alguien me diga qué pasó con la aprobación de las sociedades de convivencia en el DF? tomen en cuenta que la Asamblea Legislativa ha contado con una mayoría ABSOLUTA del PRD ¿izquierda? durante los años del Peje-Alcalde), y el delirio de persecusión de los perredistas, claramente ejemplificado por el nefastín comportamiento de sus representantes de casilla durante las elecciones del 2003 y 2006 (y ese argumento lo tomo, no de lo que dicen los medios, sino de experiencias anecdóticas, personales, que igual y por serlo, son algo sezgadas). Todo esto terminó por hacer que mi voto se fuera para la otra izquierda que nadie pelaba ni pelará.
Ahora, agosto de 2006, con el discruso del fraude "a la antigüita", con la acción de acudir a medidas de "desobediencia civil" y con la ciudad paralizada, mi concepción del Peje, y del PRD, está cambiando. El beneficio de la duda se desvaneció. Ahora los detractores de AMLO, algunos de los cuales viven en mi mismo techo, dicen con orgullo "¿ya ven? de la que nos salvamos.... imagínense si ese naco/autoritario/corriente/izquierdista/inculto hubiera ganado las elecciones". Y gente como yo, no tiene más que quedarse callada. Gente como yo, cada vez se siente más incómodo por haber considerado a este hombre como posible Presidente de la República, pero a la vez, mucho más tranquilo sabiendo que el señor no contó con mi voto. Creo que el sexenio que viene no sentiré la culpa que sentí el sexenio pasado. Mi voto fue razonado y pase lo que pase en este conflicto post-electoral, siempre estaré tranquilo de no haber votado por un personaje que tal vez, sólo tal vez, se hubiera parecido más a Echeverría que a Bachelet.
Ya le estoy perdiendo el respeto al señor. Y espero que más gente esté en el mismo trance. Creo que lo que está pasando ahora debe influir en gran medida para que mucha gente cambie de opinión sobre AMLO. En una mentalidad chilangocéntrica como la mía, no es lo mismo un señor que, por allá en los noventas cerró carreteras e instalaciones petroleras en Tabasco, al líder de un movimiento social que reune a cientos de miles de personas en el Zócalo dos veces en menos de un mes mediante un discurso engañosón, te cierra las avenidas Reforma, Juárez y Madero y con esto desquicia el tráfico de las ciudad e impide que vayas con facilidad a tu trabajo y a esos lugares de esparcimiento (unos más sórdidos que otros) que se despliegan a lo largo de las calles sitiadas. Y en mi caso, esas acciones que afectan directamente mi vida cotidiana, y la de miles de chilangos que habitamos el ombligo del país, esta terminando por hacer que se fome una cierta idea sobre AMLO en mi cabeza, y definitivamente esta idea no se acerca ni al respeto, ni a la admiración.
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