26 June 2007
Las biclas dominicales de Marcelo
Claro, no todo en domingo es fluidez vehicular. Hay que tomar en cuenta el ocasional maratón o carrera familiar que cierra algunas calles importantes por un espacio de 2 a 4 horas; o alguna mega marcha en apoyo a frustrados candidatos presidenciales (proximo domingo) o en contra de la delincuencia generalizada (como esa en la que la gente se visitió de blanco e inundó el zócalo). Habrá también que alejarse de algún estadio de futbol cuando hay partido, o de algun gran auditorio cuando hay un concierto, como el Foro Sol o el Auditorio Nacional.
Bueno, a estas excepciones habrá que agregar ahora a los muy celebrados "ciclotones": eventos ideados por el gobierno de la ciudad, en los que la policía cierra varias calles importantes en aras de promover el uso de la bicicleta en una ciudad que no está hecha para tal efecto. El domingo pasado se llevó a cabo el segundo de estos eventos pro-bici, que a pesar de que tienen un fin muy loable, francamente entorpecen el tráfico de la ciudad en el único día en que es un privilegio subirse a un coche. Un recorrido que me huibiera tomado no más de 20 minutos (de Río Mixcoac a mi casa azcapotzalqueña), me llevó alrededor de una hora. Y eso que iba prevenido, y me fui por calles alternas a todo el desmadrito vial que los polis organizaron en pro de que las familias chilangas condujeran sus bicicletas en las vías rápidas del Circuito Interior. OK OK, una hora no es mucho, pero hay que tomar en cuenta que ERA DOMINGO! y además tenía que ver perder a la Selección Mexicana. Gracias a las biclas domingueras de Marcelo no pude ver el primer tiempo del partido completo. Y ustedes se preguntarán... ¿desde cuándo le gusta el futbol a este sujeto? Yo me lo pregunto también......
Creo que hay maneras menos invasivas de promover una causa como el uso de la bicicleta. Y siento que es exagerado cerrar una vía tan importante como el Circuito Interior, aunque sea en domingo, en una ciudad donde el libre tránsito de automovilistas y pasajeros de transporte público ya está de por sí entoprecido entre semana por marchas, plantones, obras viales monumentales y, por supuesto, demasiados automóviles. También creo que hay formas menos risibles de llamar la atención sobre el tema: Come on!, que un lunes de cada mes los altos funcionarios de la ciudad vayan a su trabajo en bicicleta no puede evitar arrancarnos una sonrisa. Y es que la cobertura mediática de este "programa" es tan minuciosa, que uno se puede enterar en el periodico del martes siguente qué marca de bicla se compró cada funcionario, cómo iban vestidos y quién hizo trampa y sólo recorrió medio camino para ser recogido posteriormente por algún achichincle chofer. Pero dudo mucho del impacto positivo en la gente que ese gesto mediático pueda tener.
Esperemos que como todo en este país, este ímpetu ciclista pase al olvido. O al menos, que se encuentren otras formas más innovadoras de promover la noble causa sin afectar a terceros. Se me hizo curioso pasar ese msimo día por el Periférico, justo a la altura donde pasa lal tan afamada ciclopista. No había un sólo ciclista usándola. Tal vez todos estaban en el ciclotón...
25 June 2007
El encarguito
Aquí las reglas:
Cada jugador cuenta 8 cosas de sí mismo
Además de las 8 cosas tiene que escribir en su blog las reglas.
Por último tiene que seleccionar a otras 8 personas y escribir sus nombres/blog.
Por supuesto, no hay que olvidar dejarles un comentario que han sido seleccionadas para este juego.
Aquí están, pues, 8 cosas que tal vez no sabían de mí.
1.- Soy fan de "Sounds Eclectic", programa de radio de una estación de Santa Mónica CA, en la que trasnmiten música muy interesante.
2.- Soy "fans" de Harris Withbeck, un corresponsal de CNN en la Ciudad de México. Una vez lo vi sentado en la mesa junto a mí en un restaurante y casi me muero.
3.- Soy del vodka, la cerveza y el tequila. Detesto el whiskey y el ron.
4.- Mi defecto más grande: no tengo el hábito de la lectura (me pregunto entonces de dónde proviene mi vastísimo y políglota vocabulario)
5.- No me gusta el helado, es muy frío. Eso hace que mucha gente desconfíe de mí.
6.- El café se toma SIN azúcar, NI leche (excepto cuando vas a los Bisquets Obregón).
7.- Vivo en una colonia con un nombre muy singular: Hogar y Seguridad. Por eso cuando me preguntan dónde vivo, digo que en la Nueva Santa María, que en realidad está a dos casa de distancia de la mía.
8.- Generalmente mi coche está hecho un cerdo. Nada más le pongo gasolina porque sé que si no, no avanza. Siempre se me pasa llevarlo al servicio y darle un mantenimiento decente.
Le paso este encarguito a quien se le antoje
18 June 2007
13 June 2007
EL GUSTO CULPOSO DE LA TEMPORADA: Una narco-telenovela colombiana de grandes tetas
Durante meses he tenido que combatir la necesidad de chutarme la historia de amor de hueva de "La Gaviota", con tal de convivir con mi familia, que embelesada ve el Canal de las Estrellas, justo a la hora que llego a mi casa del trabajo. Lejos de contrarrestar ese nefasto hábito de quedarme a ver la historia, agarré interés por los altibajos de somníferos de la historia de amor de los protagonistas. Y como si no fuera suficiente, ahora quedé prendado de la historia de lo que fue un exitazo el año pasado en Colombia y que estos meses están transmitiéndo por Cable: La serie colombiana "Sin tetas no hay paraíso".
Hace dos domingos me aventé el maratón de los primeros capítulos de la novela y ahora procuro estar en mi casa todos los martes a las 10:30 de la noche, que es la hora en la que la transmiten. "Sin tetas no hay paraíso" está basada en un libro del mismo nombre y la historia es algo así como "Rubí" meets "María llena eres de gracia". Catalina, nuestra ambiciosa y bella (pero algo pendeja) protagonista, es una chica pobre que vive en los arrabales de una ciudad colombiana, cuyo sueño más grade es convertirse en una chica pre-pago (dama de compañia) de los manes (narcotraficantes) que pasan los fines de semana en las fincas (casas de campo) con el fin de que éstos le den todas las cosas que ella siempre ha añorado: dinero, joyas, autos, etc... Para ello, cuenta con el apoyo de su mejor amiga, Yesica, o "La Diabla", by far, el mejor personaje de la serie, una chica que entre semana pasa por una colegiala cualquiera, pero que en verdad es la proxeneta más eficaz de la región, la que le puede conseguir a los narcos hasta a la chica más difícil. Los únicos problemas de nuestra Catalina son: su novio, a quien ama y quien la ama a toda costa, pero a quien dejará por ser pobre y no poder darle lo que quiere y 2.- sus teticas, que son tan chiquiticas que no parecen gustarle a ningún narco. Así que ya sabrán, la historia se centra en los intentos desesperados de nuestra protagosnista por conseguir los cinco millones de pesos (colombianos, han de ser) que le servirán par apagar la operación que le agrende su busto y con lo que logrará satsifacer los deseos de algún maloso narcotraficante colombiano.
Muchas cosas me llaman la atención de esta serie. Primero, los modismos y el acentico con el que hablan todos los personajes, lo que complica un poco la comprensión de algunas frases, pero que al menos representa hasta cierto punto un reto intelectual que mantiene tu interés por la historia. Además no deja de ser cagada la forma en la que los colombianos se hablan tan respetuosamente de "usted" entre ellos, a pesar de que las interlocutoras sean prostitutas. La cancioncita pegagosa "El agujero", que sirve como tema musical de la novela, toda salsera y reggetonera, nos ubica en el contexto apropiado, y el videoclip no me puede dejar d e fascinar, con proyectando chicas prepago en cajas como si fueran puti-Barbies listas para ser vendidas. Las actuaciones no son malas, y aunque lo fueran, al menos el estilo es mucho muy diferente al que en México nos tienen acostumbrados. La verdad no estoy muy seguro de qué tan fiel a la realidad colombiana se asemeje la novela esta. Por ahí leí que las autoridades municipales de la ciudad de Pereira (donde ocurren los hechos) se quejaron amargamente con la televisora que proyecta la serie porque la historia ofendía a las mujeres de esa ciudad.
Sea como sea, ahora una telenovela colombiana ocupa mis anhelos televisivos de esta temporada. En vista de que fue un exitazo el año pasado y de que en México no parace haber historias originales interesantes (¿El pantera? ¿Y ahora que hago? POR FAVOR!!!!) seguramente tendremos por aquí en uno o dos años la versión mexicana de "Sin tetas no hay paraíso", super producción de Emilio Larrosa, protagonizada por Araceli Arámbula en su gran regreso a la pantalla chica, con la primera actriz Laura León, como la mamá de Catalina, y vayan ustedes a imaginar qué actirazos más.
Por lo pronto, ahí les dejo el video clip salsero-reggetonero que sirve como entrada musical de cada capítulo de la novela.
¿Más gustos culposos? -------------------------> CLICK AQUI
11 June 2007
Sateleando
Cruzandno la frontera.


Secretos de Satelite: ¡Las torres son huecas!
05 June 2007
La psique buga
Si de algo puedo estar orgulloso por ser gay es de tener la capacidad de expresar mis emociones tal y como son. OK OK OK, tal vez a veces me paso de la raya, sobre todo si el alcohol hace sus estragos. Pero desde que asumí mi gaydad poco me ha importado mostrar un lado sensible y hasta romper en llanto ante la gente a la que le tengo más confianza, si el momento lo amerita. No había hecho consciente qué tan diferentes podemos ser gays y bugas cuando se trata de expresar emociones hasta hace muy poco. Y es que, siendo francos, puedo contar a muy pocos buenos amigos míos que sean 1.- hombres y 2.- no gays.
Me preguntó cómo será el ambiente en un vestidor de mujeres. Seguramente las chicas se la pasan echando el chal mientras se acicalan jubilosas. De lo que sí estoy seguro ahora que he perdido todo pudor por la necesidad de bañarme con una veintena de ñores que definitivamente no son gays, es que en los vestidores de caballeros también se echa el chal, largo y tendido. Pequeños grupos de caballeros hablan sobre infinidad de temas: se mofan de los seguidores del equipo de fútbol que haya perdido el partido del domingo anterior, habla sobre los planes a futuro de sus hijos (que deben tener mi edad), cuentan sobre el embarazo de la esposa y la inminente llegada del primer hijo, le reclaman al compañero por no haber jugado con uno como habían quedado el día anterior, o de plano explican santo y seña sobre la terrible enfermedad que los aqueja y cómo es ya muy difícil hacer algo al respecto. Pero sospecho que la forma en la que estos temas son tratados difiere mucho de la de las señoritas, y definitivamente de la forma en la que yo, personalmente, me desenvuelvo con los míos.
Tomemos el caso del señor resignado con la inmimencia de su próxima muerte, quien además tiene una novia/esposa/amante (qué se yo) que le manda recaditos cursis por el celular, al parecer todos los días. Quiero pensar que esta mujer, al mandarle estos mensajes, le pinta una sonrisa al señor todas las mañanas, pero nuestro personaje no tiene ningún empacho en leerle en voz alta a sus cuates (y de paso al que se esté vistiendo cerca de ahí) la melosidad de los recados, agregándo comentarios del tipo "miren cómo la traigo" sin mostrar abiertamiente si está conmovido o no. Ni qué decir del alto volúmen de algunas voces y de los apodos raros que entre ellos se ponen (ja, y yo pensé que sólo era un problema de mi papá, quien me apoda de las formas más inimaginables).
Me pregunto por qué la mayoría de los hombres heterosexuales tienen que esconder cualquier viso de conmoción con expresiones que a veces rayan en lo grotesco, escudándose en un machismo burdo. Repito, no quiero decir que según mi percepción todos sean así. Conozco uno que otro gay que no podría tener un comportamiento más buga, así como también sé que hay chicos heterosexuales por ahí, que no tienen miedo en expresar lo que sienten y lo publican sin problema, pero siento que se trata de excepciones.
Y no se crean, es obvio que también hay actitudes que generalmente se asocian con los gays que mucha gente considera repulsivos. Pero ahí donde a los buguitas les encanta hablar de fútbol y de "cómo las traen muertas", yo, la verdad, prefiero el joteo.

