27 September 2007

List of things I must do in order to avoid shooting myself once I go back to Mexico

1.- Watch as many plays as possible from the following list:

Wicked
Avenue Q
Mary Poppins
Les Miserables


2.- Visit the Regents Park Zoo


3.- Visit thoroughly the Tate Gallery of Modern Art


4.- Visit the Tate Britain

26 September 2007

Day 1

Arriesgándome a que por los menos estas semanas mi BLOG se convierta en un ordinario diario de viaje, escribiré lo siguiente.
El highlight de mi viaje en avión fue leer el genial librito que mi adorada Eve me armó, que mezclaba fotos y comentarios jocosos con recados de todos los que asistieron a mi muy fancy BLACK AND WHITE FAREWELL PARTY el sábado pasado. Al contrario de lo que pensé, no lloré (para suerte de mis dos desconocidos compañeros de fila en el avión). Aproveché la naturaleza transatlántica de mi vuelo para pedir alcohol, cenar todo lo cenable. Y qué mejor manera de inaugurar mi estancia britanica que viendo “Becoming Jane” una película en la que una Anne Hathaway interpeta a una semificticia Jane Austen en vías de convertirse en escritora.
Londres me recibió un martes por la tarde, seminublado, que es, hasta donde sé, bastante suerte. Para ser alguien de mundo, tuve problemas en pronunciar la palabra “Global” a la agente de migración a la que tuve que mostrar mi pasaporte cuando ella me pidió que le describiera el programa de maestría que estudiaría. La pobre pensaba que iba a estudiar algo relacionado con “LEVEL POLITICS”.
Como llegué al primer mundo, no tuve problema alguno en llegar a mi nueva casa. Un corto viaje en tren a la central de camiones del aeropuerto de HEATHROW, una hora en un camión que me llevo a la estación Victoria, y el que seguramente es el viaje en taxi más caro de mi vida (14 libras) me dejaron en Bankside House, un edificio con fachada como de hospital en el que viviré el siguiente año de mi vida. Sin contratiempos, sin estreses. Eso sí, aún no puedo descifrar cómo obtenter acceso a inernet desde mi cuarto. AUXILIO!!!!! Mi cuarto es más grande de lo que esperaba, y definitivamente debo sentirme afortunado con un baño para mí solito.
Salí a dar una vuelta por mi nuevo vecindario, Bankside, a un costado del río en el distrito de Southwark en Londres. Justo en frente de Bankside House tengo a la Galería Tate de Arte Moderno. Obvio caminé hacia ella y me tomé un minutito para recargarme en el barandal que está a la orilla del río, mientras miles de “Londoners” caminaban apresurados sin percatarse de mi existencia. Ahí, mientras veía la Catedral de San Pablo, el Millenium Bridge y ese curioso edificio en forma de huevo que no puedo acordarme cómo se llama, ahí en ese momento fue cuando dije “estoy en Londres”. Después de una infrustuosa búsqueda por un café internet y un lugar donde comprar una tarjeta telefónica, decubrí, por qué no, el Starbucks donde me compré mi usual Chai Latte.
Obviamente lo que más me tiene estresado es la total y absoluta soledad. Apenas he cruzado palabra con gente. En la cena en Bankside House, se unió a mí un amigable keniano que estudiará Administraión Pública. That’s pretty much the social interaction I’ve had at the moment. Bueno, ya contacté a las amigas griegas de Barbs a las que veré mañana en la tarde. Can’t hardly wait to see them and have a pint.
Sospecho que eventualmente empezaré a postear en inglés. Pero mientras eso pasa, procuraré dormir. Mi estómago se revuelve. Debe ser una combinación desafortunada de nervios, melancolía y el pescado con salsa picantosa agriducle que me dieron en el comedor de Bankside. Pero ¿qué le voy a hacer? No podré usar la cocina hasta el 30 de este mes….

Leaving on a jet plane

Una amiga mía, en su fugaz sabiduría, una vez me dijo que los días previos a la partida lejana y durdera se han de sentir como cuando alguien está a punto de morir. Tiene uno que dejar resueltos miles de asuntos, desde financieros, familiares, laborales y emocionales. No he posteado en estos días precisamente porque me he visto en la necesidad de resolver estos pendientes.

Ahora estoy en la sala de espera no. 31 del Aeropuerto de la Ciudad de México. Hace rato llené mi forma migratoria y en el apartado de “ocupación” me descubrí sonriendo al escribir la palabra “estudiante” de nuevo. El dedo anular de mi mano derecha ostenta, en contra de mis principios previamente publicados, un genial anillo azul con el que se supone demuestro que estoy orgulloso de mi soltería. El piercing en la ceja izquerda regresó ante la fascinación de la mayoría de mis amigos y la decepción de mi familia. Mi corte de cabello es otro. Mi ropa también. Le digo adiós a los trajes por al menos un año más. Bienveidos los jeans. Im off to London.

04 September 2007

En línea

Hemos llegado al extremo del ridículo. Vivimos en un tiempo en que mucho de lo que caracteriza a las relaciones interpersonales depende de lo que sucede en un plano "impersonal": la red.

Nos ofendemos cuando nos enteramos que alguien nos bloquea del Messenger. Utilizamos esos tiempos de ocio en la oficina para checar qué han hecho nuestros conocidos en sus perfiles de HI5 o de FACEBOOK. Accedemos al BLOG de un amigo para saber qué ha sido de su vida, en lugar de salir a tomar un café con él y escucharlo de su propia voz. Entramos en conflictos seriamente preocupantes cuando estamos saliendo con alguien y la relación es tan ambigua que no sabemos si poner "in a relationship", "single" o de plano "it's complicated". Los pocos que aún no forman parte de esas comunidades de la red se sienten alienados socialmente cuando los demás comentan todos los pormenores de las largas pláticas que en el chat se llevan a cabo día a día, en horas de oficina. Nos intrigamos cuando al amigo de un amigo al que no conocemos visita nuestra página y deja algún comentario en la foto que nos tomamos en alguna peda. No sestresamos porque quien fue nuestro amigo no acepta el "friend request" que le enviamos por el FACEBOOK.

Mucha de la interacción social entre algunos grupos de veinteañeros urbanos se rige bajo este mundo en línea. Y no es que esté renegando de muchas de estas prácticas. De hecho, creo que en estos tiempos en los que todos estamos enfrascados en asuntos de trabajo, encerrados en una oficina, las largas pláticas de sobremesa en las cafeterías universtarias se sustituyen por el predominio de ventanas del Messenger en las que participamos en conversaciones en línea multitudinarias de 11 a 3 y de 5 a 8. Al menos esta opción nos ayuda a no perderle el hilo a la vida de nuestros amigos más cercanos, ni de meternos de lleno a esa actividad tan reconfortante que todos conocemos como "echar el chal". Pero de ahí a que alguien se sienta alienado porque no se enteró qué fue lo que se habló durante la conversación multitudinaria del día..... ¡POR FAVOR!


(Este post se lo dedico a Paty, quien no pudo contener la presión de sentirse fuera de contexto al no enterarse de la gran gama de actividades que sus amigos más cercanos realizábamos cada día en ese maravilloso universo que se llama FACEBOOK. ¡Bienvenida al infierno, Paty!)