23 May 2005

Semana

Domingo: Llego en la madrugada a casa, al sonido de los pajaritos que ya se están levantando. Gosh! debo dormir! Para lo cual me encierro en el cuarto más oscuro de la casa y así impedir que la luz del sol entre por la mañana y me corroa cual vampiro despistado. Amanezco a las 11, bastante temprano para mi condición. Cruda irreverente que intento calmar tomando un litro de agua mientras recibo la atenta invitación al teatro de mi amiga-cuasi hermana "X." Hay que apurarse! la función es a la 1 PM y aún debo manejar hasta Las Flores para recoger a "X." Desayuno express, una rebanada de pizza recalentada en microondas, aquél remanente de La Trattoria della Casa Nuova que Barbs dejó en mi auto. La obra, decente: tragedia alemana contemporanea. Mi primera visita al Centro Cultural del Bosque me deja satisfecho. Debo pasar más tiempo con "X". Me doy cuenta que no todo en esta vida es lamentarse e intentar conocer al próximo amor de la vida. Hay que alimentar el espírito. "X" se percata de una mancha en mi cuello. Damnit! Mi ligue coapeño de la noche anterior dejó su marca. Muy mal por él.
Lunes: comienza una relación recadística con el chico coapa, o lo que es lo mismo, el continuo envío de mensajes SMS por el celular. Quedamos de vernos en un café, SI por sus rumbos. Plática amena que se extiende por tres horas. Su presunta ingenuidad y falta de malicia y experiencia (que, oficialmente son mayores que las mías) me sorprenden. ¿Acaso será parte de su táctica ligadora? No lo sé. Sólo sé que el sujeto me gusta, más no me encanta. Pero me quedan ganas suficientes como para repetir la experiencia y volver a verlo, a pesar de que en esa cita, la primera, no llegué ni a First Base. Eso no me incomoda en absoluto, de hecho hace que la cosa tenga más encanto.
Martes: la relación recadísitca continúa. Día flojo, sin mucho que hacer. ¿que quieres? ¡es martes! Ah! celebro mi cumpleaños con mi familia. Como los otros años lo hago con una cena en algun restaurante, para lo cual paso a recoger a mi abuela materna a su casa. Vive en Coapa, paso a menos de 500 metros de los aposentos del chico coapa. Paso muy cerca del lugar donde nos citamos la tarde anterior. Río en silencio. La cena: deliciosa. Muy buena elección haber reservado en un restaurante de comida toscana en la calle de Masaryk. Mi familia queda satisfecha. Yo más. Me doy cuenta que no es necesario tener un novio cosmopolita para salir a lugares chidos.
Miércoles: La cena de la noche anterior estuvo pesada. Mi estómago me lo hace notar. No importa. Un par de oportunas pastillas hacen que pase la crisis estomacal. Esa tarde la había apartado para ver a Petit David. Lo recojo en su trabajo, una agencia e viajes ambientosa en la Colobia Roma. Saludo a su compañero de trabajo y a su jefe quienes se ecnuentran particularmente orgasmeados porque esa misma mañana hicieorn un reportaje sobre su agencia de viajes sui generis para el noticiario de Adela Micha. En fin, salimos a tomar un helado a la Condesa. Esta vez decidimos evitar ir al concurrido Neve y Gelato de Michoacán y lo cambiamos por el más tradicional Roxy, en Alfonso Reyes y Tamaulipas. Call me poser, adoro la Condesa. Plática rica amenizada por una bola de helado de toronja. Después a la casa de los amigos de Petit David a unas cuantas cuadras de ahí, supuestamente para ver el susodicho reportaje en el noticiero de Adela Micha (cuyo estilo periodístico odio). Nunca sucedió. No importa, al menos cenamos pizza de Bennedetti's. Nuestra frustración se vio aminorada por una posterior visita relámpago (o sea, el consumo de una sola chela) a Pride, que en esos momentos se encontraba semi vacío. No importó, ir a Pride era algo que me debía a mí mismo. Hacía meses que no iba.
Jueves: Patrushka llegçó de Alemania y eso ameritó celebración. Pero antes había que cunplir con compromisos sociales adquiridos la semana pasada. Barbs, la Eve y yo nos encaminamos al depa minimalista de nuestra compañera casada con el fin de comer ahi y conocer a su hijo de 7 meses. Gran experiencia. Después, visita solitaria a la Cineteca Nacional a la inauguración del festival MIx, ciclo de películas de temática gay que tenía yo muchas ganas de conocer. Mi hidden agenda: ligarme a algún prospecto intelectualoide. Obviamente no sucede nada interesante. Al menos me encuentro a un conocido que hace que mi visita al cine sea menos solitaria. La película en cuestión resultó ser más posmoderna que gay. El estilo irreverente, caótico y excesivo del director me hizo pensar que estaba viendo un filme de Baz Lurhman, a pesar de tratarse de una proiducción 100% nacional. La noche se la fetejamos a Pats en un bar minimalista, carísimo y de pose en plena Condesa. Al menos la expericencia sirvió para descubrir una reverenda maravilla: el Absolut Raspberry.
Viernes: El mejor día de toda la semana, como siempre. Retomé la costumbre de comer ese día con Pats y ambos descubrimos una genialidad: los paquetacos de Taco INN. Continúa mi relación recadística con chico coapa. La tarde la paso con M. y un amigo suyo que no me es tan indiferente. Vamos a ver una película del mencionado festival de cine. Gran frustración. La proyección resultó bastante accidentada y la película tremendamente somnolienta. Salimos desencantados. Considero seriamente la posibilidad de no regresar a ver alguna otra proyección del multicitado festival. Para matar las horas decidimos caminar por el centro de Coyoacán. Al pasar junto a Los Danzantes (that overpriced yet delicious Oaxacan restaurant) pienso mentalmente: "la próxima vez que venga a comer aquí será con un novio". El DF es pueblo chico. Me encuentro nada más y nada menos con Pats, su novio y su ex roomie. Platicamos un rato y comenzamos a auto boycottear el plan que teníamos definido para esa noche. En lugar de ir a un antro-fresa-buga-de moda, optamos por hacer una peda local Chez Pats. Al percatarme de que el ex roomie estará presente en la reunión me doy cuenta cómo terminará mi noche. En fin, dejo a M. y a su amigo en casa de M. Llego a casa de Pats, donde me esperan un puñado de gente de confianza, la música pop, el vodka, una fumada de porro, un juego de "yo nunca nunca" y una partida de billar. La noche avanza y mi destino se sella cuando a las 3:00 AM anuncio mi partida. El roomie me pide aventón y yo gustoso se lo doy. Llego a casa dos horas y media más tarde del toque de queda estipulado. No me importa. Era justo y necesario.
Sábado y Domingo: Super hueva. Fin de semana familiar. El sábado comida atrasada de día de las madres en Oaxtepec. El domingo, pasar la mañana lejos de la civilización en la casa de campo. Este domingo es especial. Hay que celebrar un cumpleaños. Por primera vez en tres años sólo celebro un cumpleaños en lugar de dos el 22 de mayo. A mi abuela le regalo sus siempre amados chocolates Arnoldi que sé que le fascinan. Al regresar a la civilzación me limito a mandar un frío y distante e-mail de 2 K's al otro cumpleañero: mi nighty nightmare, mi freakin' "ex."

1 comment:

+oRLy+ said...

Kali...jajaja me gusta tu nivel de narrativa. Simplemente es una bonita charla muda. ¡Genial!.

Te mandaría besos pero no quiero ahuyentar a tus galanes. Mejor sólo abrazos =)

Kalidemividaydemiamortesiguesportandomal.

Shalom!