Si es cierto eso que dicen que "lo que bien se aprende nunca se olvida", entonces me temo que nunca aprendí hablar francés bien, y tampoco aprendí bien a patinar sobre hielo.
Hoy sábado me levanté muy temprano. No salí de farra la noche anterior y hasta me tomé el lujo de invadir la cama paterna por simple hueva de subir a mi cuarto. Desayuné en el Sanborn's de la colonia con mi mueganil familia y después, me dispuse a irme a inscribir a un curso intensivo de francés al IFAL. Ahí fue donde me sentí incómodo la primera vez este día. Pensaba yo que sólo tendría que pagar la inscripción y que mi examen de colocación me lo programarían un día de la siguiente semana. Equivocado estaba yo. Así, en caliente, me mandaron con una profesora que, en francés, me entrevistó para checar qué tan bien hablaba yo. No soy muy bueno para ese idioma y mis únicos antecedentes son dos clases semestrales que tomé en el Colmex (las cuales me volaba cada que había oportunidad) y un viaje a Francia en el que rara vez tenía yo que comunicarme en frances, hace... ¿qué? ¡más de cuatros años ya! El único contacto que actualmente tengo con el lenguaje galo es cuando hago una burda imitación de la letra de "J'en ai marre" de la Diosa Alizée en los bares gremiales, mientras el Chiquis contonea su célebre trasero. Me descubrí a mí mismo incapaz de contarle a la muy amable profesora qué tipo de vegetales me gusta comer. Qué vocabulario tan limitado. Me sentí aún más inútil cuando se me pidió escribir una carta de 100 palabras. Me inundó esa incomodidad que uno siente cuando se es extranjero y se está de viaje en un país que no se conocía. En fin, logré que me colocaran en un nivel más bien intermedio y no en uno principiante, y eso era a lo que esperaba que pasara.
Feliz estaba yo de haberme inscrito por fin y de terminar con esos incómodos momentos en los que durante la entrevsita, mi limitada capacidad me impedía expresarme como hubiera querido. Pero ese pesar lo sentiuría de nuevo este mismo día, unas horas después.
Mi hermana, la chiquita, cumple 11 años esta semana y su fiesta se le organizó en la pista de hielo de Lomas Verdes. Yo, por mi lado, estaba muy emocionado, ya que recuerdo lo bien que me la pasé en la fiesta de cumpleaños de mi hermana el año pasado. Esa vez, estando crudo por haber celebrado mi titulación la noche anterior (¡ya llevo un año siendo Licenciado!), la fiesta de la niña se celebró en un salón donde había juegos de esos que te hacen sentir hámster en un laberinto de túneles, una gran pelota inflable en la que uno se podía meter, caminar y atropellar a la gente a su paso, y muchos disfraces. Animado por el excelente antecedente del año pasado, acepté gustoso ir a la pista de hielo. Total, eso de ir a patinar nunca me molestó. Pero la edad y la falta de práctica hacen sus estragos. Resultó que no podía yo dar más de dos vueltas seguidas a la pista sin tener que ir a descansar mis pobres piecitos que me dolían horrores. Nunca fui un buen patinador, pero estoy seguro que años atrás, no titubeaba tanto al patinar. El frío me calaba, a pesar de tener puesto un suéter. El acabose fue cuando un morrito que no excedía el metro de estatura me preguntó "Señor, ¿no quiere que le dé una clase de patinaje?". ¡SEÑOR! Chale. Me volví a sentir ajeno, incómodo. Ni quería estar con la bola de mocosas en la pista de hielo, y mucho menos en la cafetería, con los papás, platicando sobre quién sabe qué cosas. Ah! aquellos años mozos de "Agujetas de Color de Rosa" se han esfumado. Irán Castillo ya es una señora y de Flavio César nadie se acuerda. Ir a patinar sobre hielo ya no es tan "in" como antes. Y no me sorpende.
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3 comments:
Ja, ja, ja que buena entrada, me reí mucho!!! Perfecta manera de empezar el lunes, gracias.
1. Eres un ruco!!! tenías frío y te dolían los pies!?!?!? Ja, ja, ja, no estabas escalando el everest, eh!!
2. Flavio Cesar me autografió una postal en la que se veía bien papi y que vivió muchos años pegada a mi espejo en mi cuarto!!! (Así o mas naco?)
Eve
Ahora sí me mataste de risa Kikush! jajaja! Como me hubiera gustado verte en la pista con la carita de estres que te caracteriza! :)
Por lo del francés, no te preocupes, le vas a agarrar la onda super rápido y yo te ayudaré con lo que se te dificulta porque estamos en este reto juntos! (recuerda: a los Hamptons y más allá!!!)
PD: Eve, gran historia la de la foto de Flavio César en tu espejo, jajaja!
Flavio César era un papi. ¿qué habrá sido de él? Segúramente ya es todo gordo y pelón. O tal vez hasta murió de una sobredosis.
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