Siento que mientras pasa el tiempo y convivimos con más personas, corremos el riesgo de desgastar las relaciones, de dañar al prójimo con las actitudes (o que lo dañen a uno). Pienso que a mis early twenties mis relaciones con los demás eran mucho más simples, sin intrigas chafas ni agravios insuperables. Ahora, ubicado en el esplendor de los mid-twenties, siento que es más común que yo y las personas a mi alrededor nos veamos involucradas en situaciones tensas en las que hay que convivir en contra de nuestra voluntad con personas non gratas, derivadas de la existencia de alguna intriguilla previa, o de un rompimiento demoledor, o del distanciamiento entre dos amigos que dejan de serlo y actualmente se aborrecen. Conforme han pasado los últimos años, puedo contar a por lo menos seis personas que sé que me detestan. No me molesta en general saber eso, pues no soy monedita de oro, pero sí lamento no ser del agrado de uno de ellos.
¿Será que mientras corre el tiempo y nos relacionamos más y más con las personas, desgastamos esas relaciones al grado de dejar el trato amable y aborrecerse? Cultivar una amistad, sin duda, es un arte. Y últimamente siento que he perdido la habilidad para relacionarme decentemente con las personas cercanas a mí. Creo que han aumentado mis faltas de cortesía y la falta de tiempo libre reduce las posibilidades de que pueda ver a mlos amigos que viven más lejos y veo muy de vez en cuándo.
Ahora me siento en medio de un periodo de "reajuste" de mis relaciones. Unas amistades se terminan, otras, espero fortalecerlas. No sé qué esperar. Es raro cuando tus dinámicas amiguiles cambian, terminas conociendo más a fondo a otras personas que jamás imaginaste que considerarías amigos verdaderos. Pero creo estar seguro de una cosa. Si alguien del que te distanciaste en un momento determinado es en verdad tu amigo, tarde o temprano se recuperará la amistad. No será lo mismo, pero al menos esos momentos incómodos desaparecerán, esos en los que hay que convivir en alguna reunión con algún ex-cuate que te aborrece. Si un amigo es en verdad amigo, habrá perdón, recoinciliación, sin importar qué tan ojete se haya sido. Verdad Eve?