06 February 2007

Stalking Kike

Tengo mi pegue, no me quejo. Pero a veces, la gente a la que le llamo la atención en la menos indicada. No estoy hablando de coapos sin coche que no están dispuestos a salir de su ghetto urbano. Tampoco me refiero a mi super cute ex novio flautista al que corté precipitadamente por estar muy chavo. Me refiero a gente que, de entrada, no debería estar pensando en magullar esta frutita que soy yo, y el ejemplo más claro de todo esto fue, durante varios meses, un compañero del trabajo al que cariñosamente en broma bauticé como mi Stalker. Hace pocos días por fin mi historia con el Stalker terminó, con una confesión abierta, sin tapujos, de su fijación hacia mí.

Todo empezó hace ya más de un año, cuando recién llegué a trabajar. Esas primeras semanas me presentaron a miles de personas, cuyos nombres no alcanzaba a registrar en mi memoria. Ni pedo, poco a poco, con la convivencia laboral, las iría conociendo. Él fue una de esas gentes. Desde la semana misma en la que nos presentaron, el sujeto en cuestión me buscaba mucho. Cero vibra gay, cero ropa nice, gordito y bonachón y con acento de provincia, ni por aquí me pasó que el hombre pudiera tener ciertos intereses pecaminosos. Me buscaba mucho - pensé - porque el hombre vivía solo en una ciudad que no conocía, su familia (esposa e hijos) vivía en otro estado y él se dedicaba de lleno al trabajo. Segúramente me buscaba, pensaba yo, porque soy de los pocos solteros que trabajan ahí y tendría más tiempo libre para hacer cosas.

Y así acepté salir con él un par de veces. Quesque pa' tratar de ser amigos. Un par de comidas y una ida al cine muy frustrante (el tipo no captó nada de la historia de "The Constant Gardener") fueron suficientes para darme cuenta de que 1.- su interés iba más allá de hacer amistades chilangas chidas y 2.- el hombre y yo no tenemos nada en común. Los meses siguientes sus incómodas visitas a mi oficina fueron constantes, como también lo fueron sus recurrentes comentarios sobre la cantidad exhorbitante de ejercicio que estaba haciendo y los kilos que había bajado. Y era cierto, comprobé con mi compañera de trabajo que desde que yo había llegado a trabajar ahí, el hombre se había embarcado en un régimen de dieta y ejercicio que lo convirtió en pocos meses de un chubby-bonachón, a güey mamado.

Ante sus cada vez más obvios comentarios sobre su disponibilidad y disposición, yo "mute", como diría el Chiquis. No le llamaba, no lo buscaba, nada. Me estresaban sus llamadas a mi celular uno que otro fin de semana, llamándome "sólo para ver cómo estaba". O sus llamadas los viernes en la noche para "despedirse" porque no había tenido tiempo para pasar a mi oficina y hacerlo personalmente (Gosh! acaso éramos novios o que pedo?).

Cuando salí del clóset laboral, primero con mi compañera y luego con mi jefe, este fue uno de los issues que primero se discutieron. Y es que las intenciones del sujeto eran obvias y los demás se daban cuenta. Antes de que yo llegara, jamás ponía pie en la oficina y ahora sus visitas eran constantes. El punto crítico llego una tarde de mayo, cuando el sujeto me envió un mensajito en el celular diciémdome que "había soñado conmigo y no podía dejar de pensar en mí". ESTRES TOTAL! Decidí no contestarle y fue lo mejor que pude haber hecho. Además, esa semana yo estaba inmerso en mi propio trance pues estaba siendo bateado por un cabrón que semanas atrás decía querer ser mi novio.

Mi falta de respuesta y su falta de pericia, hicieron que la cosa muriera lentamente. Sus visitas y peticiones para comer disminuyeron hasta desaparecer. Y así se fue termimando el sexenio. El hombre sólo duró una quincena en la nueva administración y se fue sin dejar rastro. No me despedí ni nada. Y la cosa había terminado, or so I thought.

Hace un par de días divagaba ociosamente por internet, y cuando hago eso generalmente apaezco conectado en una de esas pagina donde hombres conocen hombres (I know, I know). Recibí el mensaje más shockeante que alguien me haya escrito por ahí.

"Hola Enrique, soy yo, fulano de tal (Mi Stalker), me recuerdas? Te gustaría hablar por messenger? espero tus comentarios".

No lo pude evitar, cheque su perfil en la página de hombres que conocen hombres y encontré una escueta descripción, SIN FOTO, de alguienen en sus treintas. Más closetero no podía ser. Le contesté de lo más cool, pasándole mi cuenta del messenger y al poco rato ya estábamos chateando. Confesó todo. Pero matizó diciendo que, desde que tenía veinte años, sólo conmigo le había pasado eso, con nadie más. Que le había movido el tapete y cosas así. Su closetería me ofendió: "Estoy en esta página sólo para conocer", "sólo he tenido sexo con un guey a los viente años". Me preguntó por qué no le había hecho caso, le dije que tenía ganas de decirle desde el principio: "Usted es un hombre casado señor, y yo no le entro a esas cosas". Ya saben, por más buenote que estuviera, no iba yo a hacer algo malo que no me gustaría que me hicieran. It's all about karma. Me preguntó, por morbo, si lo hubiera hecho si él no estuviera casado. Mentira piadosa: le dije que sí (aunque pensándolo bien, dado que soy un facilote calenturiento de lo peor, lo más seguro es que sí, therefore omitamos el componente piadoso de la ecuación).

Se acabó con el Stalker. Mañana se va asu pueblo y no regresa. Se va con su familia y allá en las tierras del narco y el camarón, olvidará que todo esto pasó y seguirá felizmente casado o, lo más seguro, se le quedará el gusanito y se conseguirá a algún amante chichifezco y tendrá una doble vida.

9 comments:

Friend said...

Jajajajajaja divertidísimo el stalker... Me encantó la transformación de chubby a mamado [eso es tener un objetivo claro en el workout, ya hasta me dio envidia!] Con respecto al tema moral, hasta hace poco pensaba que los weyes casados son lo peor, la escoria del gremio, la basurita, los parias, que de hecho son los que nos dan la peor fama. Ahora ya no sé, conforme pasan los años me vuelvo más tolerante!! No sé si esto sea para bien o para mal, pero así es. Considero que si uno viviera exactamente lo que ha vivido el otro, terminaría actuando de la misma manera. Pero como eso es imposible, uno termina juzgando a la gente. Pero como yo me quedo con la duda, pues ya ni los juzgo. Estaré mal? Esto es lo que se llama amoralidad? O por el contrario... me estaré acercando al ideal budista?

Hectorin said...

Friend, sin comentarios, esa es mi mejor respuesra! Hay cosas que están mal muy mal.

Kike yo que vi la conversación diré que que miedo el tipo, de lo más closetero, caenturiento y mal vibroso.

Que bueno que no cediste!

Besos

M said...

De miedo. Sencillamente de miedo. ¿Cuántas historias así habrá?
Querido Kike, andaba buscando por aquí el post de etiqueta que anunciaba mi Google Reader como el último publicado en tu blog. No lo encontré... Como sea. Te envío un abrazo y mi MSN Messenger en un comentario que espero NO apruebes =)...

the random glance said...

neh! buenísimo el post, ya te veía... el pro de los stalkers sq te dejan todo volado con el ego a mil, el contra sq en cualquier segundo re puedes volver stalker... ahhhj! salu2!

Anonymous said...

Friend- Yo digo que vas hacía el ideal budista de tolerancia hacia los demás...
Kike yo digo que te sientas muy orgulloso de dos cosas:
1) Tu contribución a reducir el número de gorditos de este país y a mejorar el paisaje urbano
2) Que lo hayas tratado bien pero sin haber tenido ondas con el... como sueles tener con gente qu eno te gusta tanto.
EVB

Enrique R said...

Friend: yo creo que cuando dos personas viven las mismas experiencias, aùn en esos casos cada uno puede reaccionar de maneras diferentes. Eso es lo que nos hace individuos y no entes caliENTES que sólo reaccionan a estímulos del medio que los rodea.

Medeo: no comas ansias, dejémos que este post dé de sí y entonces ya publicaré mi miniguía para brillar en sociedad. No es la gran cosa.

Hecotrin: que pasó con mi amigo el que no juzgaba? Pero sí coincido en que hay cosas que están muy muy mal. Y de una vez lo digo, "qué bueno que el Stalker este no era nada guapo e inteligente, sino, otra historia hubiera sido".

Chaud: No te desconectes! Suerte en tus parciales y postea pronto! Esperemos jamás ser "stalkers" de nadie. Es mejor ser "nightmares" (uuuuu, ese es un tema para algún post futuro!)

Anónima EVB: Gracias por las porras. Eres siempre bienvenida en este Blog. Aquí sí publicamos los comentarios de los lectores, a menos que sean demasiado ofensivos, como se dio en una ocasión que fue la que me obligó a tener que aprobar los comments antes de publicarlos.

Anonymous said...

qué risa!!! este sí es un post d aquellos kikush! muy popular en el h institutete para el q laboro :)

y lejos del ideal budista, yo concuerdo con héctor, hay cosas que simplemente están mal, muy mal ....

bisous!

Friend said...

Yo nunca dije que estar casado y stalkear a un wey estuviera bien. Hay cosas correctas o incorrectas. Pero si antes los señalaba con el dedo y los juzgaba duramente [como lo hacen algunos], ahora ya no se me da. Se me hace que son como los alcohólicos. Pues no están bien, pero ¿quién soy yo para juzgarlos?

Guillermo said...

Salir con casados siempre implica complicaciones. De entrada, la mayoría es mal vibrosa y calenturienta jaja. Si hubiera estado hecho un cuero, me imagino que hubiera estado cañon desistir y no caer en sus redes.