
Soy una maraña de incongruencias, me quejo del desmadre vial que se genera cuando cierran las calles para dejar pasar bicicletas en domingo. Pero ahí me tuvieron el sábado pasado, marchando de lo lindo por el Paseo de la Reforma, para la incomodidad de los incautos automovilistas que pasaron por ahí a esa hora.
Pero empecemos por el principio, pues mi aventura comenzó (y pudo haber terminado abruptamente) la noche del viernes, cuando iba regresando a mi casa después de una noche de copas, una noche no tan loca, en casa de Mario para celebrar su cumpleaños junto con varios amigos. Había yo tomado más de las dos copas que, por ley, el Gobierno del DF tolera en la carga sanguínea de los automovilistas de la ciudad, y que pueden ser medidas con precisión gracias al conocido programa "Conduce sin alcohol". Un retén de dicho programa me detuvo en una calle en la que jamás se había puesto antes (damn police!) y, encontrándome detenido por un amable policía, caí en la cuenta de que mi única esperanza era bloffear, negar cualquier injesta alcohólica esa noche, y esperar por lo mejor. Experiencias anecdóticas propias y ajenas me han enseñado que, en caso de aceptar haber bebido la más mínima cantidad, uno no se salva de hacer la prueba. El poli me creyó no haber tomado una sola copa, así que pude sortear el retén sin haber hecho la prueba de detección de alcohol que sin duda me hubiera remitido a la delegación y a mi coche al corralón, arruinando con eso no sólo mis planes personales de sábado sino también toda una complicada logística familiar dirante el sábado por la mañana que ya se tenía acordada previamente con la madre y las hermanas. ¡En verdad valoro mi suerte! Pero ¿habré aprendido la lección?
La mañana del sábado tuve que dedicarme a muy tempranas horas a hacer un par de mandados que mi madre y hermana me habían solicitado el día anterior. Acepté gustoso cumplirlos siempre y cuando se me garantizara que podría asistir sin contratiempos a la marcha de orgullo gay de este año. Este año mi contingente estaría formado por Mario y Carolina A.K.A "La alcachofa asesina", un muy pequeño número de asistentes pero con diversión garantizada. Para el evento fui preparado. Empaqué en una bakpack no sólo una gorra para el sol, cámara y una chamarra para la lluvia, sino una pequeña hielera cargada de tres botellas de GATORADE previamente enfriadas en mi refri, debidamente preparadas con una dosis de vodka. Esta bebida garantiza la óptima hidratación del marchista, así como su (no tan sana) diversión. Una botella con vodka puro garantizaba la posibilidad de preparar cuantos GATORADES neecsitáramos, sólo habría que hacer una fila tipo antro en uno de los varios OXXO's y 7 Eleven's que estaban repartidos a lo largo del recorrido.
Mis acompañantes estuvieron conmigo sólo en la primera parte del recorrido. Esa en la que los contingentes estan estacionados en el tramo que existe entre el Ángel de la Independencia y la Diana Cazadora. Las dimensiones de la marcha eran las mismas que los años anteriores, creo. Y los contingentes eran tan variados como siempre: Los típicos tráilers de los antros, cargados de gente que baila al compás del punhis-punchis, los grupos de padres de familia orgullosos por sus hijos, osos, leathers, osos-leathers, lesbianas revolucionarias, cristianos, transexuales.
Se nos anexó un muy simpático amigo de Carolina, quien iba acompalado de un joven quien al final resultó haber estudiando en la misma preparatoria que yo. Mi contingente primario me abandonó a la altura de la glorieta de la Palma, no sin antes haber disfrutado de la maravillosa nueva bebida que inventé cuando, al hacer una escala en el baño del Starbuck's del Sheraton María Isabel, mezclé atinadamente mi vodka con un frozen Chai latte, muy recomendable.
Típico que te encuentars a viejos conocidos, algunos de los cuales se hacen los desentendidos y actúan como si no te hubieran visto (What's wring with these people!), otros algo más decentes con quienes te saludas cordialmente a pesar de tratarse de personas non-tan-gratas. Me encontre también con un interesante personaje con el que había salido un par de veces la semana anterior, y quien tal vez sea el tema de un POST futuro.
Al haber sido abandonado por Mario y Carolina, me le anexé a los amigos de Carolina que había conocido en ese momento, con quienes disfruté del resto de la marcha y del "after" que organizaron en casa de un amigo suyo en la San Miguel Chapultepec. A diferencia de otros años, nos quedamos un rato en la plancha del Zócalo a presenciar el evento cultural que se organiza (y que esta vez tendría a la reina del festejo a Astrid Haddad). Pero mi elevado estado etílico y lo rico de la plática con mis nuevos amigos (a los que sospecho no volveré a ver) me imídiero disfrutar del evento cultural.
Todo es blurry a partir de ahí. Recuerdo que cancelé mi asistencia a la comida de cumpleaños de un amigo de la prepa, por lo cual me siento muy mal. La seguimos en una casa que quedaba convenientemente cerca de donde tenía que estar en la noche. Y es que desde hacía un mes había comprado mi boleto para una tocada en el Salón 21, que contaba en el cartel a la cachonda Ely Guerra, quein jamás había visto en vivo y moría de ganas de ver. Logré ir al concierto, en efecto, donde seguí tomando cerveza. Logré ver a Ely y sólo a Ely. Sé que lo disfruté, pero sospecho que lo hubiera disfrutado más de haberme encontrado en un estado menos alterado de conciencia. Me fui temprano. No pude más. El saldo fue una cruda que no se repetía desde marzo. Y un domingo casi inutilizado en el que dormí la mayor parte del tiempo. Cielos! debo dejar los excesos, mi suerte no puede durar para siempre...
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7 comments:
Qué bárbaro, pues me imagino la cruda que tuviste al día siguiente. Me divertí mucho con tu post ya que he ido a la marcha en ocasiones anteriores y sé como es la onda jaja. Yo no pude ir y me quedé con las ganas, tal vez te hubiera encontrado y te hubiera robado uno de esos gatorade! jaja
Saludos
¿Cómo que no los volverás a ver?
¿No se supone que saldremos en 2 semanas?
En las últimas fotos, con la catedral de fondo, sí se veían ya los efectos del "anticongelante" (vodka con gatorade) en el chilango cualquiera...
Pero la al-kchofa si se veía sobría...
Que onda Kike, oye, estaba viendo tus fotos de la marcha LGBT del 2005 jaja, si, perdon, algo atrasado, y en la ultima foto aparece una chida con una blusa negra junto a un tipo de lentes, la conoces? me parece sumamente conocida.
Perdon, quise decir una CHICA, bueno, talvez este bien chida, me equivoque en el mensaje anterior, es la de negro en la ultima foto.
Con todo respeto, están muy feos los de la marcha...
Cuentanos del personaje, andale cuentanos
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