Adios a mi vida social nocturna entre semana. A partir de esta semana, redescubrí la vida de la ciudad a las 6:00 AM. Volví a sentir lo que significa salir de la casa de uno todavía en la oscuridad y manejar el coche mientras, de tanto en tanto, intentas ver destellos del amanecer entre las siluetas de los edificios, los pasos a desnivel y los espectaculares. Damn! Tenía que ser la semana más fría del año esa en la que me volví a levantar temprano. Tomé precauciones. Ahora me bañaré en las noches y, obviamente, restringiré al máximo posible mi injesta alcohólica entre semana y mis visitas a bares. No más noches desvelándome pululando inútilmentre por el cyberespacio.
Mis clases de francés son todo lo que esperaba. Somos un grupo pequeño, tengo el potencial de ser el más ñoño de la clase (ya soy el mejor vestido, por supuesto) y la clase la da un profesor cuya lengua materna es la francesa. Si no fuera por este puto frío que está haciendo en las mañanas de noviembre todo sería perfecto. Mis razones: deberé tomar un examen de francés por ahí de marzo, como parte de ese tortuoso proceso tan competitivo después del cual, si salgo airoso, venderé mi alma al gobierno federal y a su política exterior y me convertiré en diplomático.
Mis compañeritos de clase son muy normalitos y tranquilos. De un grupo de ocho predominamos los internacionalistas (graduados y graduandos), habemos cuantro en total, uno de los cuales trabaja en S.R.E. y sospecho que está en ese salón de clase por los mismos motivos que yo. Un par de estos colegas de carrera (entre ellos, el sujeto en cuestion) resultaron ser egresados de la UVM que a estas alturas pensaban que el Colmex es una escuela particular (bueno, al menos no me preguntaron si mi universidad era marista y estaba cerca de Acoxpa). Otra de las colegas, una chavita UNAMita de 19 años, me encantó porque para pagar sus clases de francés trabaja como cantante en un grupo versátil los fines de semana. Hay una mujer muy ñoña a la que em este momento me estoy decidiendo a ganarle en calificación (no más por ser tan ñoña). Hay un estudiante de la Ibero que no habla mucho, una sateluca desempleada que no tiene idea de la lengua que pretende aprender y un periodista colombiano que se me hace ha de ser del gremio.
Es muy básico el nivel de la clase, but the again, mi francés apesta. Confieso que cuando el profe se puso a conjugar en el pizarrón el verbo "être" yo dije "de aquí soy". Ni pedo. Se trata de un curso intensivo que termina en enero y tengo planeado continuiar avanzando al siguiente nivel. Los tenis y jeans que predominaron en el salón de clases el primer día, hicieron que mis zapatos y traje desentonaran, pero hay que ir a trabajar inmediatamente después de la clase! Volví a sentir la desesperación de tener que aguantar sin ir al baño hasta que termine la clase, lo que me hizo aprender que no debo tomar café en el receso que hacen a las 8, para que todos los alumnos que traemos coche, corramos despaviridos a la calle a ponerle moneditas al parquímetro.
Diciembre me aguarda, frío y cercano. Hay mucha incertdumbre, pero lo único seguro es que habré de levantarme a las 5:30 todos los días, cual preparatoriano del turno matutino, hacer la tarea y bajarle a mis actividades sociales. Lo que uno hace por perseguir un sueño...
23 November 2006
17 November 2006
Mi closetería laboral frustrada
Ayer salí del clóset con mi jefe. Y no es que durante todo este año le haya dicho que salgo con chicas o que tengo novias, simplemente nunca habíamos mencionado el tema. Él nunca me había preguntado qué pedo con mi vida amorosa, y yo jamás se lo había mencionado. Además, yo sabía que él tenía cierta idea sobre mí, sólo que el hablar de esos temas con gente que no está familiarizada con el asunto me estresa, porque potencialmente pueden aparecer el rechazo o la discriminación. Claro que, con mi jefe, sabía que no habría tal cosa. Es joven, colmeca y de ideas abiertas (y es mi hit). Supongo que el hecho de que fuera mi jefe y que fuera buga es lo que me no me animaba a hablar de estos temas abiertamente con él.
Pero en fin, la cosa es que ayer, en la comida, mencioné por primera vez en la plática que era gay. Pero a manera de introducción, se me salió decir, en un tono algo solemne y serio “antes que nada, soy gay”. Le llamó mucho la atención a mi jefe que tuviera yo tenido que hacer semejante afirmación “oficial”. Me preguntó por qué lo había hecho si “en mi caso, era muy obvio que soy homosexual”, y que él se había dado cuenta desde muy al principio. Chale. ¿Así que todos en el trabajo lo saben? Supuse que sólo los muy fijados lo sospecharían, pero jamás de los jamases pensé que mi forma de ser, de desenvolverme en el trabajo, fuera a delatar con tanta contundencia mi orientación sexual. Con razón las chicas de la oficina no suspiran por mí, saben que sería una pérdida de tiempo. Me estresó escuchar de la boca de mi jefe que mi actitud era tan obvia como para que la gente común se diera cuenta sobre mi orientación. Honestamente, yo pensaba que 1.- era más discreto y 2.- la gente del trabajo no tenía idea de estas cosas.
Nunca me ha gustado considerarme closetero. Desde que me asumí como gay, viví feliz joteando de vez en cuando con mis amigos, enseñando al novio y hablando abiertamente de estas cosas. Toda la gente que importa en mi vida sabe sobre mí, aún mi familia más cercana (papás y hermana), a quien estos temas le incomodan aún cinco años después de que se enteraron. Claro que todo eso era más fácil en un ambiente estudiantil. Pero cuando entré a trabajar pensé que habría ser más discreto, no hablar de estos temas excepto con los colegas más cercanos o los que compartan la misma orientación. Además, ¿a quién le importaría la vida de alguien del trabajo? Qué equivocado estaba yo.
Me sentí chantajeado por mí mismo al darme cuenta que todo este año actué, según yo, de forma discreta. Soy obvio, y eso no lo tenía estipulado en mi plan de vida. Pienso que la proyección de mi “yo” ideal debería ser, además de ser la de alguien bien parecido (checked), debería incluir ser lo suficientemente varonil como para no generar ideas a primera vista sobre mi orientación sexual. Pero no es así. Y así como un cierto grupo de co-workers adúlteros de mi oficina (a quienes he decidido bautizar como “El Clan Trevi-Andrade”) creen ilusamente que los demás no tenemos idea de sus actos ilícitos e infieles, durante todo este año yo pensé que mi actitud era lo suficientemente varonil como para no levantar sospechas. Chicos, ayer descubrí que soy un closetero laboral frustrado.
Pero en fin, la cosa es que ayer, en la comida, mencioné por primera vez en la plática que era gay. Pero a manera de introducción, se me salió decir, en un tono algo solemne y serio “antes que nada, soy gay”. Le llamó mucho la atención a mi jefe que tuviera yo tenido que hacer semejante afirmación “oficial”. Me preguntó por qué lo había hecho si “en mi caso, era muy obvio que soy homosexual”, y que él se había dado cuenta desde muy al principio. Chale. ¿Así que todos en el trabajo lo saben? Supuse que sólo los muy fijados lo sospecharían, pero jamás de los jamases pensé que mi forma de ser, de desenvolverme en el trabajo, fuera a delatar con tanta contundencia mi orientación sexual. Con razón las chicas de la oficina no suspiran por mí, saben que sería una pérdida de tiempo. Me estresó escuchar de la boca de mi jefe que mi actitud era tan obvia como para que la gente común se diera cuenta sobre mi orientación. Honestamente, yo pensaba que 1.- era más discreto y 2.- la gente del trabajo no tenía idea de estas cosas.
Nunca me ha gustado considerarme closetero. Desde que me asumí como gay, viví feliz joteando de vez en cuando con mis amigos, enseñando al novio y hablando abiertamente de estas cosas. Toda la gente que importa en mi vida sabe sobre mí, aún mi familia más cercana (papás y hermana), a quien estos temas le incomodan aún cinco años después de que se enteraron. Claro que todo eso era más fácil en un ambiente estudiantil. Pero cuando entré a trabajar pensé que habría ser más discreto, no hablar de estos temas excepto con los colegas más cercanos o los que compartan la misma orientación. Además, ¿a quién le importaría la vida de alguien del trabajo? Qué equivocado estaba yo.
Me sentí chantajeado por mí mismo al darme cuenta que todo este año actué, según yo, de forma discreta. Soy obvio, y eso no lo tenía estipulado en mi plan de vida. Pienso que la proyección de mi “yo” ideal debería ser, además de ser la de alguien bien parecido (checked), debería incluir ser lo suficientemente varonil como para no generar ideas a primera vista sobre mi orientación sexual. Pero no es así. Y así como un cierto grupo de co-workers adúlteros de mi oficina (a quienes he decidido bautizar como “El Clan Trevi-Andrade”) creen ilusamente que los demás no tenemos idea de sus actos ilícitos e infieles, durante todo este año yo pensé que mi actitud era lo suficientemente varonil como para no levantar sospechas. Chicos, ayer descubrí que soy un closetero laboral frustrado.
16 November 2006
¿Sana competencia?
Es hora de hablar de esto. Hace un mes, mi Barbs querida me preguntó si quería entrarle a una trivia que organizaba una compañera suya del trabajo. La dinámica era irresistible. La bolsa de premios también. Cada determinado tiempo, la organizadora publicaría en su nick del Messenger una frase. Los participantes de la trivia tendríamos que adivinar a qué canción pertenece esa frase, quién la interpreta y en qué película aparece. El primer lugar se llevaría un DVD y un soundtrack de su elección, el segundo lugar sólo se llevaría uno de esos dos. Por lo que me contó Barbs, esta trivia se ha vuelto una tradición anual, y los que habían participado en trivias pasadas esperaban con ansias la edición de este año.
Me apunté gustoso, en vista de que soy un freak de los soundtracks de las películas. Además siempre me he enorgullecido de mis técnicas en los buscadores en línea. Me apunté en la trivia a sabiendas que entre los participantes del concurso estaba mi ex, quien trabaja con Barbs en el IFAI, a quien no veo desde hace meses y que hace un par de años dejó de ser mi persona favorita en el mundo. ¿Qué podría ser tan malo? Casi 20 personas participaríamos y toda la dinámica se haría mediante envíos de correo electrónico así que el contacto con el resto de los participantes (a quienes aún no conozco físicamente, excepto por Barbs, mi ex y a uno más) sería nulo.
Y comenzó la trivia, que duraría todo el mes de octubre. Participaban, en su mayoría, integrantes del IFAI que son egresados del COLMEX y del CIDE, amigos de la organizadora (del Liceo Japonés muchos de ellos) y otros amigos de los participantes (por eso entré yo). Cada semana, se publicaría un cuadro de posiciones en donde sabríamos qué lugar ocupa cada quién y cuántos aciertos obtendríamos. Afortunadamente, yo atendía las preguntas de la trivia desde la lejanía de Los Pinos, pero Barbs me contaba que en el IFAI, la investigación de las respuestas a las preguntas se convertía en verdaderas batallas campales, paranoias colectivas e inconformidades con los resultados semanales. Y es que las méndigas frasecitas estaban muy rebuscadas y muchas de las preguntas eran bastante capciosas. Además la selección de las canciones era tan variada, que en un mes tuvimos que adivinar canciones que aparecían en películas de Pedro Infante, de Harry Potter, de Win Wenders y de los Beatles. Tuvimos, también, que enfrentarnos a frases en japonés, croata y griego.
Las semanas pasaron y en la primera fase, la que terminó la primera semana de octubre, siete éramos los que se colocaban en primer lugar con todos los aciertos. Ahí estaba mi nombre, junto con el de otros cuatro semi-desconocidos y el de mi ex. Semana dos: seguí apareciendo en primer lugar con todas las respuestas acertadas, aún empatado con varias personas, pero esta vez éramos ya sólo cinco, incluido él. Semana tres: Kike sigue en primer lugar empatado sólo con su ex. Chale. ¿era esto una broma? La cosa se empezaba a volver personal. Por momentos pensé que todo el resentimiento que de vez en vez resurge de mis recuerdos, podría sustituirse con la dulce miel de la victoria en una trivia sobre música de películas. Terminó la trivia, cuarta semana. Empate en primer lugar. Mi ex y yo. You have got to be fuckin’ kidding me! El segundo lugar lo pelearían mi amiga Barbs y, ¿por qué no? la mejor amiga de el imperfecto, quienes también estaban empatadas con el segundo mejor resultado. Madness.
Ante tales resultados, la organizadora (que obviamente es colmeca y es más transparente y organizada que el mismo IFAI) comunicó a los finalistas empatados que habría una ronda de desempate. Consistiría en una serie final de tres frases y ganaría el que adivinara el mayor número, y en caso de empate, ganaría el que haya contestado las tres en un menor tiempo después de su publicación. Estamos en el tercer día, el día en que se publicó la tercera frase. La frase del primer día (“eres rosa perfumada, la más linda del lugar”), nadie la pudo adivinar. La frase del segundo día, la adivinamos los dos empatados, pero él respondió primero. Y la frase de hoy, miércoles, la acertamos los dos. Mre acaban de decir que, al parecer, seguimos empatados, al menos que alguien adivine la frase del lunes, que nadie parece tener idea de dónde proviene. Ahora mi ex y yo somos parte de un atolladero de empates que no parece resolverse. El segundo lugar ya lo tengo asegurado, pero honestamente, prefiero mil veces más arrasar, ganar el primer lugar absoluto y tener tanto mi DVD como mi soundtrack. Quién sabe cómo se vaya a resolver esto. En caso de que, en efecto, quedemos empatados en 1er lugar de nuevo, no creo que vaya a haber una segunda ronda de desempate. A mí me daría hueva (y definitivamente al resto de los participantes, también). Seguramente se resolverá con alguna decisión política caracterizada por tecnicismos que dejará inconforme al que sea designado como segundo lugar. En todo caso, como ya dije, tengo mi segundo lugar asegurado, durante un mes disfruté de la competencia y, finalmente, tendré que asistir a la ceremonia de premiación, poner buena cara y convivir con gente del CIDE y del COLMEX que son igual o más psychos que yo, tanto, que se orgasmean (como yo) por participar en una ñoñi trivia como la que narré en este post. ¡No puedo esperar a conocerlos!
La trivia habla muy mal de nosotros los colmecas, pero creo que habla aún más mal de mi salud mental. Los colmecas somos tan ñoños y psychos, que en este concurso el COLMEX se llevó el 1-2-3, así como los chinos en el Ping Pong cuando juegan en las olimpiadas. Sólo falta detallar quién es el primero y segundo lugar.
Y en lo que respecta a mí.... ¿Por qué tengo tantas ganas de ganarle al ex? ¿Por qué entré a este mentado concurso a sabiendas de que esto podría pasar? ¿Acaso en mi subconsciente siento que, al ganarle este jueguito, se compensarán todos los sentimientos negativos que llegué a sentir? ¿O sólo es competencia sana, naturaleza humana, un concurso sin consecuencias? ¿Es sana esta situación o (como me temo) tengo pedos mentales serios?
Me apunté gustoso, en vista de que soy un freak de los soundtracks de las películas. Además siempre me he enorgullecido de mis técnicas en los buscadores en línea. Me apunté en la trivia a sabiendas que entre los participantes del concurso estaba mi ex, quien trabaja con Barbs en el IFAI, a quien no veo desde hace meses y que hace un par de años dejó de ser mi persona favorita en el mundo. ¿Qué podría ser tan malo? Casi 20 personas participaríamos y toda la dinámica se haría mediante envíos de correo electrónico así que el contacto con el resto de los participantes (a quienes aún no conozco físicamente, excepto por Barbs, mi ex y a uno más) sería nulo.
Y comenzó la trivia, que duraría todo el mes de octubre. Participaban, en su mayoría, integrantes del IFAI que son egresados del COLMEX y del CIDE, amigos de la organizadora (del Liceo Japonés muchos de ellos) y otros amigos de los participantes (por eso entré yo). Cada semana, se publicaría un cuadro de posiciones en donde sabríamos qué lugar ocupa cada quién y cuántos aciertos obtendríamos. Afortunadamente, yo atendía las preguntas de la trivia desde la lejanía de Los Pinos, pero Barbs me contaba que en el IFAI, la investigación de las respuestas a las preguntas se convertía en verdaderas batallas campales, paranoias colectivas e inconformidades con los resultados semanales. Y es que las méndigas frasecitas estaban muy rebuscadas y muchas de las preguntas eran bastante capciosas. Además la selección de las canciones era tan variada, que en un mes tuvimos que adivinar canciones que aparecían en películas de Pedro Infante, de Harry Potter, de Win Wenders y de los Beatles. Tuvimos, también, que enfrentarnos a frases en japonés, croata y griego.
Las semanas pasaron y en la primera fase, la que terminó la primera semana de octubre, siete éramos los que se colocaban en primer lugar con todos los aciertos. Ahí estaba mi nombre, junto con el de otros cuatro semi-desconocidos y el de mi ex. Semana dos: seguí apareciendo en primer lugar con todas las respuestas acertadas, aún empatado con varias personas, pero esta vez éramos ya sólo cinco, incluido él. Semana tres: Kike sigue en primer lugar empatado sólo con su ex. Chale. ¿era esto una broma? La cosa se empezaba a volver personal. Por momentos pensé que todo el resentimiento que de vez en vez resurge de mis recuerdos, podría sustituirse con la dulce miel de la victoria en una trivia sobre música de películas. Terminó la trivia, cuarta semana. Empate en primer lugar. Mi ex y yo. You have got to be fuckin’ kidding me! El segundo lugar lo pelearían mi amiga Barbs y, ¿por qué no? la mejor amiga de el imperfecto, quienes también estaban empatadas con el segundo mejor resultado. Madness.
Ante tales resultados, la organizadora (que obviamente es colmeca y es más transparente y organizada que el mismo IFAI) comunicó a los finalistas empatados que habría una ronda de desempate. Consistiría en una serie final de tres frases y ganaría el que adivinara el mayor número, y en caso de empate, ganaría el que haya contestado las tres en un menor tiempo después de su publicación. Estamos en el tercer día, el día en que se publicó la tercera frase. La frase del primer día (“eres rosa perfumada, la más linda del lugar”), nadie la pudo adivinar. La frase del segundo día, la adivinamos los dos empatados, pero él respondió primero. Y la frase de hoy, miércoles, la acertamos los dos. Mre acaban de decir que, al parecer, seguimos empatados, al menos que alguien adivine la frase del lunes, que nadie parece tener idea de dónde proviene. Ahora mi ex y yo somos parte de un atolladero de empates que no parece resolverse. El segundo lugar ya lo tengo asegurado, pero honestamente, prefiero mil veces más arrasar, ganar el primer lugar absoluto y tener tanto mi DVD como mi soundtrack. Quién sabe cómo se vaya a resolver esto. En caso de que, en efecto, quedemos empatados en 1er lugar de nuevo, no creo que vaya a haber una segunda ronda de desempate. A mí me daría hueva (y definitivamente al resto de los participantes, también). Seguramente se resolverá con alguna decisión política caracterizada por tecnicismos que dejará inconforme al que sea designado como segundo lugar. En todo caso, como ya dije, tengo mi segundo lugar asegurado, durante un mes disfruté de la competencia y, finalmente, tendré que asistir a la ceremonia de premiación, poner buena cara y convivir con gente del CIDE y del COLMEX que son igual o más psychos que yo, tanto, que se orgasmean (como yo) por participar en una ñoñi trivia como la que narré en este post. ¡No puedo esperar a conocerlos!
La trivia habla muy mal de nosotros los colmecas, pero creo que habla aún más mal de mi salud mental. Los colmecas somos tan ñoños y psychos, que en este concurso el COLMEX se llevó el 1-2-3, así como los chinos en el Ping Pong cuando juegan en las olimpiadas. Sólo falta detallar quién es el primero y segundo lugar.
Y en lo que respecta a mí.... ¿Por qué tengo tantas ganas de ganarle al ex? ¿Por qué entré a este mentado concurso a sabiendas de que esto podría pasar? ¿Acaso en mi subconsciente siento que, al ganarle este jueguito, se compensarán todos los sentimientos negativos que llegué a sentir? ¿O sólo es competencia sana, naturaleza humana, un concurso sin consecuencias? ¿Es sana esta situación o (como me temo) tengo pedos mentales serios?
11 November 2006
Epílogo: ¿Y qué pasó con el CIDEita?
Segúramente varios de ustedes se lo preguntaron. Pues nada, no ha pasado gran cosa, tíos. La semana después de conocerlo, hice un par de llamadas medio psycho a su amiga, insistiéndole que fueran ella y él a las tradicionales sesiones de viernes de ajedrez a la hora de la comida. Ese viernes, el viernes antepasado, ni mi jefe, ni el otro señor que generalmente va (y que son los que más juegan ajedrez) pudieron ir, y la comida terminó siendo sólo de tres. Su servidor, el CIDEita y su amiga. No sé que pasó, pero la conversación no fue tan fluída ni tan libre como había sido la semana anterior. Tal vez fue la ausencia de cerveza. Hubo un par de silencios incómodos y yo no me sentía tan a gusto al saber que habían sido mis truculentas maniobras las que habían logrado que el CIDEita y su amiga fueran a comer conmigo ese día con la chafa excusa de jugar ajedrez. Ni pedo. Comimos, jugamos unas cuantas partidas. Le gané una, me ganó una. Le volví a insitir que, si quería, estaba totalmente invitado el siguiente viernes. Muy quitado de la pena le pedí el número de su celular. Me lo dio. Le dí el mío y nos despedimos. Me quedé con una sensación de "ya hice todo lo posible para enviar el mensaje sobre mis intenciones". Cierto, le pedí su teléfono, pero a raíz de cómo se desarrolló la comida, no me quedaron ganas de hablarle. I need feedback, God Damnit! Y no le hablé en toda la semana, y no supe de él. Ayer, viernes, no apareció en las sesiones de ajedrez. Ni él ni su amiga.
L'etranger
Si es cierto eso que dicen que "lo que bien se aprende nunca se olvida", entonces me temo que nunca aprendí hablar francés bien, y tampoco aprendí bien a patinar sobre hielo.
Hoy sábado me levanté muy temprano. No salí de farra la noche anterior y hasta me tomé el lujo de invadir la cama paterna por simple hueva de subir a mi cuarto. Desayuné en el Sanborn's de la colonia con mi mueganil familia y después, me dispuse a irme a inscribir a un curso intensivo de francés al IFAL. Ahí fue donde me sentí incómodo la primera vez este día. Pensaba yo que sólo tendría que pagar la inscripción y que mi examen de colocación me lo programarían un día de la siguiente semana. Equivocado estaba yo. Así, en caliente, me mandaron con una profesora que, en francés, me entrevistó para checar qué tan bien hablaba yo. No soy muy bueno para ese idioma y mis únicos antecedentes son dos clases semestrales que tomé en el Colmex (las cuales me volaba cada que había oportunidad) y un viaje a Francia en el que rara vez tenía yo que comunicarme en frances, hace... ¿qué? ¡más de cuatros años ya! El único contacto que actualmente tengo con el lenguaje galo es cuando hago una burda imitación de la letra de "J'en ai marre" de la Diosa Alizée en los bares gremiales, mientras el Chiquis contonea su célebre trasero. Me descubrí a mí mismo incapaz de contarle a la muy amable profesora qué tipo de vegetales me gusta comer. Qué vocabulario tan limitado. Me sentí aún más inútil cuando se me pidió escribir una carta de 100 palabras. Me inundó esa incomodidad que uno siente cuando se es extranjero y se está de viaje en un país que no se conocía. En fin, logré que me colocaran en un nivel más bien intermedio y no en uno principiante, y eso era a lo que esperaba que pasara.
Feliz estaba yo de haberme inscrito por fin y de terminar con esos incómodos momentos en los que durante la entrevsita, mi limitada capacidad me impedía expresarme como hubiera querido. Pero ese pesar lo sentiuría de nuevo este mismo día, unas horas después.
Mi hermana, la chiquita, cumple 11 años esta semana y su fiesta se le organizó en la pista de hielo de Lomas Verdes. Yo, por mi lado, estaba muy emocionado, ya que recuerdo lo bien que me la pasé en la fiesta de cumpleaños de mi hermana el año pasado. Esa vez, estando crudo por haber celebrado mi titulación la noche anterior (¡ya llevo un año siendo Licenciado!), la fiesta de la niña se celebró en un salón donde había juegos de esos que te hacen sentir hámster en un laberinto de túneles, una gran pelota inflable en la que uno se podía meter, caminar y atropellar a la gente a su paso, y muchos disfraces. Animado por el excelente antecedente del año pasado, acepté gustoso ir a la pista de hielo. Total, eso de ir a patinar nunca me molestó. Pero la edad y la falta de práctica hacen sus estragos. Resultó que no podía yo dar más de dos vueltas seguidas a la pista sin tener que ir a descansar mis pobres piecitos que me dolían horrores. Nunca fui un buen patinador, pero estoy seguro que años atrás, no titubeaba tanto al patinar. El frío me calaba, a pesar de tener puesto un suéter. El acabose fue cuando un morrito que no excedía el metro de estatura me preguntó "Señor, ¿no quiere que le dé una clase de patinaje?". ¡SEÑOR! Chale. Me volví a sentir ajeno, incómodo. Ni quería estar con la bola de mocosas en la pista de hielo, y mucho menos en la cafetería, con los papás, platicando sobre quién sabe qué cosas. Ah! aquellos años mozos de "Agujetas de Color de Rosa" se han esfumado. Irán Castillo ya es una señora y de Flavio César nadie se acuerda. Ir a patinar sobre hielo ya no es tan "in" como antes. Y no me sorpende.
Hoy sábado me levanté muy temprano. No salí de farra la noche anterior y hasta me tomé el lujo de invadir la cama paterna por simple hueva de subir a mi cuarto. Desayuné en el Sanborn's de la colonia con mi mueganil familia y después, me dispuse a irme a inscribir a un curso intensivo de francés al IFAL. Ahí fue donde me sentí incómodo la primera vez este día. Pensaba yo que sólo tendría que pagar la inscripción y que mi examen de colocación me lo programarían un día de la siguiente semana. Equivocado estaba yo. Así, en caliente, me mandaron con una profesora que, en francés, me entrevistó para checar qué tan bien hablaba yo. No soy muy bueno para ese idioma y mis únicos antecedentes son dos clases semestrales que tomé en el Colmex (las cuales me volaba cada que había oportunidad) y un viaje a Francia en el que rara vez tenía yo que comunicarme en frances, hace... ¿qué? ¡más de cuatros años ya! El único contacto que actualmente tengo con el lenguaje galo es cuando hago una burda imitación de la letra de "J'en ai marre" de la Diosa Alizée en los bares gremiales, mientras el Chiquis contonea su célebre trasero. Me descubrí a mí mismo incapaz de contarle a la muy amable profesora qué tipo de vegetales me gusta comer. Qué vocabulario tan limitado. Me sentí aún más inútil cuando se me pidió escribir una carta de 100 palabras. Me inundó esa incomodidad que uno siente cuando se es extranjero y se está de viaje en un país que no se conocía. En fin, logré que me colocaran en un nivel más bien intermedio y no en uno principiante, y eso era a lo que esperaba que pasara.
Feliz estaba yo de haberme inscrito por fin y de terminar con esos incómodos momentos en los que durante la entrevsita, mi limitada capacidad me impedía expresarme como hubiera querido. Pero ese pesar lo sentiuría de nuevo este mismo día, unas horas después.
Mi hermana, la chiquita, cumple 11 años esta semana y su fiesta se le organizó en la pista de hielo de Lomas Verdes. Yo, por mi lado, estaba muy emocionado, ya que recuerdo lo bien que me la pasé en la fiesta de cumpleaños de mi hermana el año pasado. Esa vez, estando crudo por haber celebrado mi titulación la noche anterior (¡ya llevo un año siendo Licenciado!), la fiesta de la niña se celebró en un salón donde había juegos de esos que te hacen sentir hámster en un laberinto de túneles, una gran pelota inflable en la que uno se podía meter, caminar y atropellar a la gente a su paso, y muchos disfraces. Animado por el excelente antecedente del año pasado, acepté gustoso ir a la pista de hielo. Total, eso de ir a patinar nunca me molestó. Pero la edad y la falta de práctica hacen sus estragos. Resultó que no podía yo dar más de dos vueltas seguidas a la pista sin tener que ir a descansar mis pobres piecitos que me dolían horrores. Nunca fui un buen patinador, pero estoy seguro que años atrás, no titubeaba tanto al patinar. El frío me calaba, a pesar de tener puesto un suéter. El acabose fue cuando un morrito que no excedía el metro de estatura me preguntó "Señor, ¿no quiere que le dé una clase de patinaje?". ¡SEÑOR! Chale. Me volví a sentir ajeno, incómodo. Ni quería estar con la bola de mocosas en la pista de hielo, y mucho menos en la cafetería, con los papás, platicando sobre quién sabe qué cosas. Ah! aquellos años mozos de "Agujetas de Color de Rosa" se han esfumado. Irán Castillo ya es una señora y de Flavio César nadie se acuerda. Ir a patinar sobre hielo ya no es tan "in" como antes. Y no me sorpende.
08 November 2006
Buenas noticias... I guess
Hoy se aprobó en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal la Ley de Sociedades de Convivencia que, entre otras cosas, reconoce la unión afectiva entre dos personas del mismo sexo y otorga derechos y obligaciones a quienes formen parte de este contrato. Muchos lo han comparado con un "matrimonio gay" y, aunque no lo es, es lo más cercano a eso con lo que contaremos en México por lo pronto. Como gay, honestamente, me sentí muy bien y me sorpendió la velocidad con la que esta vez por fin se logró aprobar la dichosa ley, que había estado estancada en años anteriores, muchos piensan, por la deliberada falta de interés del anterior Jefe de Gobierno (no diré nombres) en el tema.
¡GENIAL! Ahora sólo me falta conocer a un chico lindo, enamorarme de él perdidamente, logar que él se enamore de mí, ser novios por un tiempo razonable y, finalmente, convertirnos en "convivientes" bajo esta nueva ley, armar el pachangón para celebrar la ocasión, irnos a vivir juntos y crear un patrimonio común. ¿Será?
No niego que la idea de compartir el resto de mi vida con alguien sea una de las metas de mi vida, pero conforme ha pasado el tiempo me he estado haciendo a la idea de que los humanos podemos llegar a ser tan complejos, podemos sentirnos tan inconformes, que llegará un punto en el que más de uno de nosotros no quiera continuar formar parte de una relación estable. Y ojo, yo voe esto no como una cosa que sólo le pasa a los miembros de mi gremio, creo que es general. Y así los noviazgos terminan, la gente se divorcia y (¿por qué no?) dentro de un año o tal vez menos estaremos presenciando las primeras anulaciones de este nuevo tipo de contrato legal gay friendly.
Mientras estudiaba la carrera, yo veía muy lejanos los años en los que se cumpliría parte de mis sueños y me tendría que enfrentar a la posibilidad de salir del país y llegar al lugar del mundo que los caprichos de la política exterior mexicana designaran. Y no me preocupaba la idea de que mis aspiraciones profesionales chocaran totalmente con mi deseo de estar por el resto de mi vida junto a un güey que me quisiera. Ahora, la posibilidad de que mis metas profesionaes se cumplan se vuelve cada vez más real. Ya di el primer paso de un larguísimo, tortuosísimo y bastante estresante proceso, y si salgo bien librado de todo este choro, en un año estaré saliendo del país hacía "quién sabe dónde". ¿Qué será de mí si, en el curso de todo este proceso aparece alguien en mi vida? ¿Como sería yo capaz de combinar exitosamente dos de las dos cosas que más deseo: una relación estable y el mayor éxito profesional posible?
El martes pasado vi, por última vez supongo, al chico que conocí la semana pasada. Aquél amigo de la amiga del amigo con el que ligué una noche y salí al cine al día siguiente. Nunca entenderé cuál era nuestro interés mutuo por vernos sabiendo que, en menos de una semana, él se iría de regreso a sus estudios de posgrado en el extranjero por un año más y yo me quedaría aquí. Pero dio lo mismo, igual nos vimos, cenamos y salimos a tomar unas chelas. Platicamos sobre estos temas. Me preguntaba él cómo pensaba yo estar agusto con mi proyecto futuro de vivir fuera de México y no quedarme en un mismo lugar por más de un par de años, sin poder echar raíces y teniéndome que despedir de los amigos, galanes y conocidos que fuera haciendo en el camino. NO supe que contestarle. Hace tres años le hubera dicho que el amor conquista todo y permitiría que, al menos, mi marido y yo estuviéramos juntos a como diera lugar. Pero el martes sólo le alcancé a contestar algo así como "a como veo las cosas, lo más seguro es que yo me quede entre dos y cinco años en el lugar que me vayan asignando; creo que eso es tiempo suficiente como para que una relación amorosa inicie, madure, se consolide y después, todo se vaya a la chingada".
¡GENIAL! Ahora sólo me falta conocer a un chico lindo, enamorarme de él perdidamente, logar que él se enamore de mí, ser novios por un tiempo razonable y, finalmente, convertirnos en "convivientes" bajo esta nueva ley, armar el pachangón para celebrar la ocasión, irnos a vivir juntos y crear un patrimonio común. ¿Será?
No niego que la idea de compartir el resto de mi vida con alguien sea una de las metas de mi vida, pero conforme ha pasado el tiempo me he estado haciendo a la idea de que los humanos podemos llegar a ser tan complejos, podemos sentirnos tan inconformes, que llegará un punto en el que más de uno de nosotros no quiera continuar formar parte de una relación estable. Y ojo, yo voe esto no como una cosa que sólo le pasa a los miembros de mi gremio, creo que es general. Y así los noviazgos terminan, la gente se divorcia y (¿por qué no?) dentro de un año o tal vez menos estaremos presenciando las primeras anulaciones de este nuevo tipo de contrato legal gay friendly.
Mientras estudiaba la carrera, yo veía muy lejanos los años en los que se cumpliría parte de mis sueños y me tendría que enfrentar a la posibilidad de salir del país y llegar al lugar del mundo que los caprichos de la política exterior mexicana designaran. Y no me preocupaba la idea de que mis aspiraciones profesionales chocaran totalmente con mi deseo de estar por el resto de mi vida junto a un güey que me quisiera. Ahora, la posibilidad de que mis metas profesionaes se cumplan se vuelve cada vez más real. Ya di el primer paso de un larguísimo, tortuosísimo y bastante estresante proceso, y si salgo bien librado de todo este choro, en un año estaré saliendo del país hacía "quién sabe dónde". ¿Qué será de mí si, en el curso de todo este proceso aparece alguien en mi vida? ¿Como sería yo capaz de combinar exitosamente dos de las dos cosas que más deseo: una relación estable y el mayor éxito profesional posible?
El martes pasado vi, por última vez supongo, al chico que conocí la semana pasada. Aquél amigo de la amiga del amigo con el que ligué una noche y salí al cine al día siguiente. Nunca entenderé cuál era nuestro interés mutuo por vernos sabiendo que, en menos de una semana, él se iría de regreso a sus estudios de posgrado en el extranjero por un año más y yo me quedaría aquí. Pero dio lo mismo, igual nos vimos, cenamos y salimos a tomar unas chelas. Platicamos sobre estos temas. Me preguntaba él cómo pensaba yo estar agusto con mi proyecto futuro de vivir fuera de México y no quedarme en un mismo lugar por más de un par de años, sin poder echar raíces y teniéndome que despedir de los amigos, galanes y conocidos que fuera haciendo en el camino. NO supe que contestarle. Hace tres años le hubera dicho que el amor conquista todo y permitiría que, al menos, mi marido y yo estuviéramos juntos a como diera lugar. Pero el martes sólo le alcancé a contestar algo así como "a como veo las cosas, lo más seguro es que yo me quede entre dos y cinco años en el lugar que me vayan asignando; creo que eso es tiempo suficiente como para que una relación amorosa inicie, madure, se consolide y después, todo se vaya a la chingada".
02 November 2006
Muy vivo en la noche de los muertos
En este fin de semana adelantado tenía yo ya bien planeada mi noche de miércoles. El jueves no trabajaría y tenía yo que aprovehcar esa noche libre para irme de farra entre semana. Barbs habíame requerido asistir a la tocada de la banda de su hermano, quien le abriría a Chetes en un concierto en el Velvet, un antro fresi-farolón en Insurgentes. Sabía que me iría temprano porque no tenía yo la más mínima intención de quedarme a ver al regio ex-rockero al que tanto abuchée en el concierto de Robbie Williams semanas atras. Luego seguiría la noche con el buen Hectorín, quien me había dicho que saldría con un grupo de sus amigos itamitas a algún lugar de la Condesa.
La tocada no fue como me la esperaba. La banda del hermano sólo tocó tres rolas y sanseacabó. Abandoné el recinto no con los mejores ánimos (he trabajado mucho, estaba muy cansado) pero esa fuerza de voluntad nocturna que me caracteriza me impulsó a llamarle al Héctor, quien me contestó muy jovial en medio de un ruidero de muerte y cantando una canción guapachosa que segúramente estaba bailando en ese momento. Me dirigí al bar en la calle de Amsterdam que me indicó, emocionadillo de saber que el Hectorín estaba con una de sus guapísimas amigas de cuyo blog soy "fans". Al llegar al atiborrado lugar, me estresó darme cuenta que Héctor, el Friend y toda su banda itamita estaban entradísimos en el baile guapachoso, algo alcoholizados. Tanta gente que me impedía trasladarme a la barra y tan pocos meseros dispuestos a atenderme me quitaron las ganas de pedir algo de tomar, así que gran parte del rato me la pasé sobrio, parado sin mucho que hacer más que hablar a ratos con el Friend y el Chiquis (Hectorín).En algún momento uno de los que estaban en la mesa tiró la bebida y mojó mucho de lo que se encontraba en la silla más cercana (incluída la espalda del Friend, MI bufanda y MI saquito). Ahí estaba yo, parado haciéndole honor a la Title T-Shirt (lo siento Rorra) que traía puesta y en donde se leía la frase "I'm Grumpy because your'e Dopey". Si si si si, soy un ñoño, la compré en Disney World ¡¿y que?!
La amiga guapísima de Héctor y el Friend llevaba a un amigo de no malos bigotes que me intrigaba muchísimo. Para empezar, el hombre estaba pasándosela más aburrido que yo. Y no podía yo dilucidar si estaba ahí porque a) quería con la amiga guapa, b) era algún amigo (gay) de la guapa. Sobra decir que para mis adentros, deseaba yo que la segunda opción fuera la correcta, pero sus pocas dotes bailadoras y su comportamiento todo buga me hacían pensar que el hombre no era de los míos. Pensé más de una vez terminar mi noche e irme a mi casa pero - what the hell? - ya estaba ahí, acababa de llegar, así que un ratito no estaría mal. Sabia decisión. Pedí una veintiúnica chela que me prendió más o menos, lo suficiente como para bailar el baile del perrito. Poco a poco los itamitas y anexos que no conocía abandonaron el lugar. Para cuando la gente pidió la cuenta a los de la fiesta larga (o sea, el Chiquis y yo) les quedaron ganas para seguirla y, después de debatirlo, decidimos probar suerte en PRIDE (otra vez en miércoles) Terminamos yendo sólo el Chiquis y yo, su amiga guapísima y ¿por qué no? el amigo misterioso. Ahí nos encontraríamos con la Rorra y su séquito habitual, que incluía a un ex colmeca (we're everywhere) y a un inglés que siempre me ha gustado pero no más no me pela. Resultó que en PRIDE, había que ir disfrazados, y nosotros éramos de los pocos parroquianos que íbamos vestidos de civil. Ni pex, lo importante es que había vodka tonics y pop barato. Bailamos harto (no tan harto como la noche anterior en la que el Chiquis y yo fuimos a ese lugar a tomar la copa y a hacer some catching-up de nuestras vidas). Y tuve la oportunidad de hablar con el amigo misterioso quien resultó ser muchas cosas: estudiante de doctorado en el extranjero (turn on), que estaba de visista con su amiga una semana (chale), de familia norteña (turn on) , de esos pocos gays que todavía hay por el mundo que se comportan todos bugas y les gusta el futbol (mega turn on). Estábamos muy entretenidos en la plática él y yo, mientras la pobre amiga guapa del Chiquis era abordada por tres lesbianas alcoholizadas que la veían con ojos de lujuria. Qué diversión. Sin sospecharlo, terminé la noche besando al sujeto en cuestión y haciendo planes para vernos al día siguiente. El pobre Héctor y su amiga tuvieron que aguantar nuestro mini idilio de amor. Sorry!
Nos vimos hoy, en efecto. Lo recogí en casa de su amiga y comimos muy a gusto, un jueves feriado en donde no había una sola nube en el cielo, el tráfico de la ciudad era como de domingo y la gente caminaba despreocupada por las calles. Luego fuimos al cine, a ver la nueva película de Guillermo del Toro, muy buena por cierto, pero con algunas escenas donde la violencia se me hizo innecesaria. Lo dejé en su casa, nos volvimos a besar y quedamos de vernos el domingo. No sé cuál es el punto de haber salido con él, después de todo se va el miércoles a seguir sus ondas de posgrado y a salir a los bares de Malasaña y Chueca, mientras yo estoy en México, metido en mis estreses laborales, mis proyectos profesionales y actualmente ilusionado con la posibilidad de volver a ver al CIDEita que conocí la semana pasada. Eso sí, me la pasé muy bien hoy.
La tocada no fue como me la esperaba. La banda del hermano sólo tocó tres rolas y sanseacabó. Abandoné el recinto no con los mejores ánimos (he trabajado mucho, estaba muy cansado) pero esa fuerza de voluntad nocturna que me caracteriza me impulsó a llamarle al Héctor, quien me contestó muy jovial en medio de un ruidero de muerte y cantando una canción guapachosa que segúramente estaba bailando en ese momento. Me dirigí al bar en la calle de Amsterdam que me indicó, emocionadillo de saber que el Hectorín estaba con una de sus guapísimas amigas de cuyo blog soy "fans". Al llegar al atiborrado lugar, me estresó darme cuenta que Héctor, el Friend y toda su banda itamita estaban entradísimos en el baile guapachoso, algo alcoholizados. Tanta gente que me impedía trasladarme a la barra y tan pocos meseros dispuestos a atenderme me quitaron las ganas de pedir algo de tomar, así que gran parte del rato me la pasé sobrio, parado sin mucho que hacer más que hablar a ratos con el Friend y el Chiquis (Hectorín).En algún momento uno de los que estaban en la mesa tiró la bebida y mojó mucho de lo que se encontraba en la silla más cercana (incluída la espalda del Friend, MI bufanda y MI saquito). Ahí estaba yo, parado haciéndole honor a la Title T-Shirt (lo siento Rorra) que traía puesta y en donde se leía la frase "I'm Grumpy because your'e Dopey". Si si si si, soy un ñoño, la compré en Disney World ¡¿y que?!
La amiga guapísima de Héctor y el Friend llevaba a un amigo de no malos bigotes que me intrigaba muchísimo. Para empezar, el hombre estaba pasándosela más aburrido que yo. Y no podía yo dilucidar si estaba ahí porque a) quería con la amiga guapa, b) era algún amigo (gay) de la guapa. Sobra decir que para mis adentros, deseaba yo que la segunda opción fuera la correcta, pero sus pocas dotes bailadoras y su comportamiento todo buga me hacían pensar que el hombre no era de los míos. Pensé más de una vez terminar mi noche e irme a mi casa pero - what the hell? - ya estaba ahí, acababa de llegar, así que un ratito no estaría mal. Sabia decisión. Pedí una veintiúnica chela que me prendió más o menos, lo suficiente como para bailar el baile del perrito. Poco a poco los itamitas y anexos que no conocía abandonaron el lugar. Para cuando la gente pidió la cuenta a los de la fiesta larga (o sea, el Chiquis y yo) les quedaron ganas para seguirla y, después de debatirlo, decidimos probar suerte en PRIDE (otra vez en miércoles) Terminamos yendo sólo el Chiquis y yo, su amiga guapísima y ¿por qué no? el amigo misterioso. Ahí nos encontraríamos con la Rorra y su séquito habitual, que incluía a un ex colmeca (we're everywhere) y a un inglés que siempre me ha gustado pero no más no me pela. Resultó que en PRIDE, había que ir disfrazados, y nosotros éramos de los pocos parroquianos que íbamos vestidos de civil. Ni pex, lo importante es que había vodka tonics y pop barato. Bailamos harto (no tan harto como la noche anterior en la que el Chiquis y yo fuimos a ese lugar a tomar la copa y a hacer some catching-up de nuestras vidas). Y tuve la oportunidad de hablar con el amigo misterioso quien resultó ser muchas cosas: estudiante de doctorado en el extranjero (turn on), que estaba de visista con su amiga una semana (chale), de familia norteña (turn on) , de esos pocos gays que todavía hay por el mundo que se comportan todos bugas y les gusta el futbol (mega turn on). Estábamos muy entretenidos en la plática él y yo, mientras la pobre amiga guapa del Chiquis era abordada por tres lesbianas alcoholizadas que la veían con ojos de lujuria. Qué diversión. Sin sospecharlo, terminé la noche besando al sujeto en cuestión y haciendo planes para vernos al día siguiente. El pobre Héctor y su amiga tuvieron que aguantar nuestro mini idilio de amor. Sorry!
Nos vimos hoy, en efecto. Lo recogí en casa de su amiga y comimos muy a gusto, un jueves feriado en donde no había una sola nube en el cielo, el tráfico de la ciudad era como de domingo y la gente caminaba despreocupada por las calles. Luego fuimos al cine, a ver la nueva película de Guillermo del Toro, muy buena por cierto, pero con algunas escenas donde la violencia se me hizo innecesaria. Lo dejé en su casa, nos volvimos a besar y quedamos de vernos el domingo. No sé cuál es el punto de haber salido con él, después de todo se va el miércoles a seguir sus ondas de posgrado y a salir a los bares de Malasaña y Chueca, mientras yo estoy en México, metido en mis estreses laborales, mis proyectos profesionales y actualmente ilusionado con la posibilidad de volver a ver al CIDEita que conocí la semana pasada. Eso sí, me la pasé muy bien hoy.
31 October 2006
El gusto culposo...

El sabado pasado me descubrí a mí mismo peleándome con mi hermanita de 10 años por el control remoto. ¿La razón? Ella estaba viendo lo que parecía ser una película musical para Televisión que versaba sobre las peripecias juveniles de un grupo de preparatorianos gringuitos enamoradizos que interpretaban canciones á la Broadway a la menor provocación. ¿Por qué quería yo el control remoto? Admito que no era para cambiarle a la película, sino para seleccionar la opción de idioma en "inglés" puesto que ella lo estaba viendo en español. Me quedé vuendo la historia junto con mi hermanita con la excusa barata de que ella tenía que practicar su inlgés y yo estaría ahí para supervisar que no le cambiara al idioma del audio.
Me quedé picado viendo esta historia, que bien puede ser interpretada como un fusil de Vaselina. En unas vacaciones de Año Nuevo, nuestros dos protagonistas se conocen en medio de la fiesta-Karaoke que celebra el año venidero. Por azares del destino terminan cantando angelicalmente una canción romántica y se quedan prendados uno del otro. Al regresar a la vida real, nos damos cuenta que él es el Macho Alfa de la High School, capitán del equipo ganador de basketball, y ella es la ñoña (latina) que acaba de mudarse a la ciudad y que por puras coincidencias que sólo ocurren en las historias de Disney Channel, termina estudiando en la misma prepa que su fling de las vacaciones. Sobra decir que la historia se centrara en el romance inocentón de estos dos mocosos y en el gran conflicto interno que representa para el chavo tener que cantar en un musical que está preparando su escuela. La escena en la que la prepa en pleno canta y baila en la cafetería una canción alusiva a los gustos culposos de la gente no tiene precio. Es simplemente deliciosa.
27 October 2006
Rainy Friday afternoon
NO he escrito mucho estos últimos días. No he hecho gran cosa. Mi inactividad se debió a muchas cosas. Me gustaría decir que la única razón por la que mi vida social fue prácticamente nula esta semana es debido a mi gran necesidad de desansar, clamor popular que se vio reflejado en los comentarios del último post. Les hice caso, mis lectores, pero hubo más factores. Mi amiga G me canceló un lunes de café, mi mood en general no ha sido el más festivo (he andado muy reflexivo últimamente) y algún compañero de pedas nocturnas se me enfermó, otro anda ilocalizable, he salido tarde del trabajo... Muchos factores.
Descansé, eso sí, y hasta corrí casi 5 km el miércoles. Dormí más de lo que últimamente he estado acostumbrado, y ayer mi proyecto de vida (profesional) sufrió un ligero ajuste, lo que me tiene pensando en las posibilidades. ¿En un año me encontraré estudiando la maestría en Londres o asignado en algún Consulado froterizo de EEUU? Tal vez ninguno de los dos, tal vez siga aqui en mi Chilangolandia querida, struggling to survive, struggling to grow up. Siento que no he madurado nada, que por cada narración cagada de las aventuras nocturnas que publico en este Blog no resulevo mis pedos más cabrones, ni los externalizo. Mis temores me impiden relacionarme con ciertas personas, mis traumas del pasado hacen que no logre establecer una relación amorosa decente, mis indiscreciones lastiman a las personas. Esos pensamientos, lectores míos, me han inundado la semana entera.
Pero es viernes, y no se vale deprimirse! Es viernes en la tarde! Vengo regresando de comer con mi jefe y sus ex-colegas de la SRE, escucho a Belle and Sebastian en la PC de mi oficina (muy bueno para una tarde lluviosa y oscura como ésta). Cancelamos nuestra acostumbrada sesión de partidas apasionantes de ajedrez por celebrar la titulación de una ex colaboradora de mi tres veces honorable jefe. Al principio me estresaba la idea de sentarme en una gran mesa del restaurante Santa Fe de Pabellón Alameda. Siempre he sido enemigo de las mesas de más de 8 personas en los restaurantes. La hora de la pagada de la cuenta es un estrés, y no puedes lograr convivir con la totalidad de las personas que ahí se reúnen. Pero bueno, al menos la experiencia me dio la oportunidad de conocer a más gente de la SRE, y de saludar a las que yo ya conocía.
Entre los asistentes (la mayoría de los cuales yo no conocía), se encontraba un joven buem mozo con el que que, después de intercambiar un par de comentarios y de observar casualmente su desenvolvimiento, llegué a la conclusión inequívoca de que era de mi gremio. Después de intercambiar un par de comentarios más, me percaté que no me era indeferente. Mucho me gustó en él. Me atrajo la forma tan libre en la que intercatuaba con su co-worker más cercana, a quien conozco, pero de quien no pude dilucidar bien a bien si estaba al tanto de las preferencias alternativas de su compañero. Me latió la manera en la que metía frasesillas en inglés en la conversación (costumbre criticada por varios, pero que yo practico mucho, so what?). Me gustó también, su sentido del humor. Se notaba que le funcionaba el cerebro. Me dije "tengo que hablar con este güey". Las dos cervezas que me tomé y el ambiente de viernes oficinil que se vivía en el ambiente me lo permitieron. Logramos establecer una conversación muy chida. Me enteré que era CIDEita, que tiene 26 años y que llevaba pocos meses trabajando ahí. Estudió lo mismo que yo. Como el mundo es God damn tiny, el sujeto también tiene vínculos con el IFAI, y conoce a un par de personas que yo conocí o de las que he oído hablar. Freakin' IFAI! Sal de mi vida! La fluída plática me hizo pensar que yo tampoco le era indiferente. Cuando él se enteró que yo formaba parte del grupúsculo que acudía cada viernes a jugar ajedrez hizo cara de "ah! ustedes son los que se juntan todos los viernes...." BINGO! Ví la oportunidad. Le pregunté si sabía jugar. Me contestó que más o menos. Le mencioné más de una vez que debería acompañarnos uno de estos viernes. Supuse que, si el hombre estaba interesado (y disponible) él podría aprovechar esa oportunidad para hacer algo. Y es que, en toda la comida, me encontraba yo en terrenos desconocidos. ¿Cómo puedes ligarte a un güey que te gusta y que es total y absolutamente boyfriend material sin que la gente alrdedor se dé cuenta? Nunca antes me había esforzado tanto porque mi pulserita arcoiris de orgullo gay fuera visible en horas laborables, y es que yo no tenía idea de cómo asegurarme que el mensaje sobre mis intenciones llegara a su destinatario de manera clara pero discreta. Como sea, me la pasé muy bien en la comida. Al despedirme le reiteré la invitación a los viernes de ajedrez y pues supongo que debo esperar reacciones....
Tal vez todo el asunto fue invención mía. Tal vez el tipo no es gay y tiene novia. Tal vez sí es gay pero anda con alguien. Tal vez sólo no le intereso y punto. Pero dormiré tranquilo sabiendo que hice lo posible porque el mensaje quedara claro (sólo que no sé si llegó con éxito a su destino).
En fin, me he dicho que es viernes y que el ambiente debe ser festivo. Me esperan un rico pozole hoy en la noche (como parte de la fiesta de una de las secretarias del trabajo) y una fiesta de disfraces en casa de Monishka mañana, algo que al principio no me entusiasmaba nada, pero que ahora me tiene pensando en el difraz que usaré (mi jefe me prestó una indumentaria digamos que, muy totalitaria) y en la música que he bajado a mi Ipod para ponerla en la reunión si se requieren mis servicios de DJ (una selección de éxitos Halloween-related y musica bailable poppero rockerona hip-hoppera alternativa). Muy sabio fui al negarme terminantemente correr la carrera de la Radio el domingo 29 de octubre con mi madre, y es que ¿a quien chingados se le ocurre programar una carrera dominical de 10 km a las 9 de la mañana el fin de semana en el que en la ciudad se organizan las fiestas de disfraces de Halloween? Disfrácense mis queridos lectores, cuando traes puesto un traje de fantasía que resalta tu belleza innata es más fácil que cosas raras y emocionantes sucedan. Yo prometo divertirme este fin de semana, y dejar por un rato los pensamientos serios que me inundaron estos últimos días. Pero también sé que debo prometerme retomarlos, portarme machito, asumir mis errores y tratar, una semana más de mi vida, de superar los pedos existeciales que me rodean.
Descansé, eso sí, y hasta corrí casi 5 km el miércoles. Dormí más de lo que últimamente he estado acostumbrado, y ayer mi proyecto de vida (profesional) sufrió un ligero ajuste, lo que me tiene pensando en las posibilidades. ¿En un año me encontraré estudiando la maestría en Londres o asignado en algún Consulado froterizo de EEUU? Tal vez ninguno de los dos, tal vez siga aqui en mi Chilangolandia querida, struggling to survive, struggling to grow up. Siento que no he madurado nada, que por cada narración cagada de las aventuras nocturnas que publico en este Blog no resulevo mis pedos más cabrones, ni los externalizo. Mis temores me impiden relacionarme con ciertas personas, mis traumas del pasado hacen que no logre establecer una relación amorosa decente, mis indiscreciones lastiman a las personas. Esos pensamientos, lectores míos, me han inundado la semana entera.
Pero es viernes, y no se vale deprimirse! Es viernes en la tarde! Vengo regresando de comer con mi jefe y sus ex-colegas de la SRE, escucho a Belle and Sebastian en la PC de mi oficina (muy bueno para una tarde lluviosa y oscura como ésta). Cancelamos nuestra acostumbrada sesión de partidas apasionantes de ajedrez por celebrar la titulación de una ex colaboradora de mi tres veces honorable jefe. Al principio me estresaba la idea de sentarme en una gran mesa del restaurante Santa Fe de Pabellón Alameda. Siempre he sido enemigo de las mesas de más de 8 personas en los restaurantes. La hora de la pagada de la cuenta es un estrés, y no puedes lograr convivir con la totalidad de las personas que ahí se reúnen. Pero bueno, al menos la experiencia me dio la oportunidad de conocer a más gente de la SRE, y de saludar a las que yo ya conocía.
Entre los asistentes (la mayoría de los cuales yo no conocía), se encontraba un joven buem mozo con el que que, después de intercambiar un par de comentarios y de observar casualmente su desenvolvimiento, llegué a la conclusión inequívoca de que era de mi gremio. Después de intercambiar un par de comentarios más, me percaté que no me era indeferente. Mucho me gustó en él. Me atrajo la forma tan libre en la que intercatuaba con su co-worker más cercana, a quien conozco, pero de quien no pude dilucidar bien a bien si estaba al tanto de las preferencias alternativas de su compañero. Me latió la manera en la que metía frasesillas en inglés en la conversación (costumbre criticada por varios, pero que yo practico mucho, so what?). Me gustó también, su sentido del humor. Se notaba que le funcionaba el cerebro. Me dije "tengo que hablar con este güey". Las dos cervezas que me tomé y el ambiente de viernes oficinil que se vivía en el ambiente me lo permitieron. Logramos establecer una conversación muy chida. Me enteré que era CIDEita, que tiene 26 años y que llevaba pocos meses trabajando ahí. Estudió lo mismo que yo. Como el mundo es God damn tiny, el sujeto también tiene vínculos con el IFAI, y conoce a un par de personas que yo conocí o de las que he oído hablar. Freakin' IFAI! Sal de mi vida! La fluída plática me hizo pensar que yo tampoco le era indiferente. Cuando él se enteró que yo formaba parte del grupúsculo que acudía cada viernes a jugar ajedrez hizo cara de "ah! ustedes son los que se juntan todos los viernes...." BINGO! Ví la oportunidad. Le pregunté si sabía jugar. Me contestó que más o menos. Le mencioné más de una vez que debería acompañarnos uno de estos viernes. Supuse que, si el hombre estaba interesado (y disponible) él podría aprovechar esa oportunidad para hacer algo. Y es que, en toda la comida, me encontraba yo en terrenos desconocidos. ¿Cómo puedes ligarte a un güey que te gusta y que es total y absolutamente boyfriend material sin que la gente alrdedor se dé cuenta? Nunca antes me había esforzado tanto porque mi pulserita arcoiris de orgullo gay fuera visible en horas laborables, y es que yo no tenía idea de cómo asegurarme que el mensaje sobre mis intenciones llegara a su destinatario de manera clara pero discreta. Como sea, me la pasé muy bien en la comida. Al despedirme le reiteré la invitación a los viernes de ajedrez y pues supongo que debo esperar reacciones....
Tal vez todo el asunto fue invención mía. Tal vez el tipo no es gay y tiene novia. Tal vez sí es gay pero anda con alguien. Tal vez sólo no le intereso y punto. Pero dormiré tranquilo sabiendo que hice lo posible porque el mensaje quedara claro (sólo que no sé si llegó con éxito a su destino).
En fin, me he dicho que es viernes y que el ambiente debe ser festivo. Me esperan un rico pozole hoy en la noche (como parte de la fiesta de una de las secretarias del trabajo) y una fiesta de disfraces en casa de Monishka mañana, algo que al principio no me entusiasmaba nada, pero que ahora me tiene pensando en el difraz que usaré (mi jefe me prestó una indumentaria digamos que, muy totalitaria) y en la música que he bajado a mi Ipod para ponerla en la reunión si se requieren mis servicios de DJ (una selección de éxitos Halloween-related y musica bailable poppero rockerona hip-hoppera alternativa). Muy sabio fui al negarme terminantemente correr la carrera de la Radio el domingo 29 de octubre con mi madre, y es que ¿a quien chingados se le ocurre programar una carrera dominical de 10 km a las 9 de la mañana el fin de semana en el que en la ciudad se organizan las fiestas de disfraces de Halloween? Disfrácense mis queridos lectores, cuando traes puesto un traje de fantasía que resalta tu belleza innata es más fácil que cosas raras y emocionantes sucedan. Yo prometo divertirme este fin de semana, y dejar por un rato los pensamientos serios que me inundaron estos últimos días. Pero también sé que debo prometerme retomarlos, portarme machito, asumir mis errores y tratar, una semana más de mi vida, de superar los pedos existeciales que me rodean.
23 October 2006
Oh Lord, make me pure... but not yet
Un día de estos voy a caer al suelo cual cucaracha fumigada, me cae. No duermo temprano los días en los que se trabaja, y los últimos fines de semana han no he descansado. Este último fin de semana tuve una agenda nocturna que incluyó, además de la peda de viernes que ya ha sido debidamente reseñada, una dinner party con mis amigos de la prepa (chale, ya son todos unos adultos contemporáneos), una fiesta -memorable en muchos sentidos- en casa de Alex y, para cerrar con broche de oro, el concierto de Robbie Wiliams el domingo.
Debo confesar que la idea de ir al concierto no me resultaba nada atractiva pero no podía yo hacerle el feo a mi amiga Barbs, quien me pidió que la acompañara y a quien le debía yo una después de haberle desairado un plan de viernes un par de semanas atrás. Así que ahí me tienen el domingo en la tarde, sin haber podido recuperarme plenamente de mis dos desveladas anteriores, disponiéndome a ir al citado evento. Ah! pero había que recoger a la niña en el estadio Azteca, ya que como toda buena chica amante del futbol (y de los bugas aficionados a semejante deporte) fue a ver cómo las Águilas humillaban a sus amados Pumas (yo como no sé de esostemas, no sufrí el domingo).
Rocojo a Barbs con todo y su gorra de los Pumas (su mamá se la había comprado para que no le diera el sol), y nos dirigimos al Foro Sol. Era un "glorious day", de esas tardes de domingo en las que atraviesas la ciudad de México en media hora (o menos) y el aire esa tan claro que puedes ver el norteño cerro del Tepeyac desde la sureña calzada de Tlalpan. Sentía yo que moría, muy a pesar de haber tomado dos tazas de café y un Red Bull. Llegué a pedirle a Barbs que manejara mi coche, temeroso de que me fuera a dar el patatuz en plena Calzada de Tlalpan y no sólo fuera a morir yo sino también mi incauta acompañante.
Después de pasar por el típico estrés de la estacionada del coche en un evento de grandes magnitudes como era el caso, nos enfilamos al Foro Sol, en cuya entrada donde hice la peor inversión de mi vida al comprar una capa de plástico para la lluvia en 10 pesos (no llovió). Grata sorpresa fue el darme cuenta que en lugar de estar en los asientos numerados (los lejanos palomares a los que estoy tan acostumbrado) tendríamos que entrar a la pista, disfrutar del concierto parados y tratar de ubicarnos lo más cerca del escenario como fuera posible y rezar porque ninguna persona alta tuviera la maravillosa idea de pararse frente a mí y a mi chiquita pero picosa amiga. Calculo que, en el lugar en el que finalmente nos instalamos, estábamos a 100 metros de donde se pararía el bombón inglés.
La cerveza hizo más grata la espera, pero nos indignamos mucho al enterarnos que quien le abriría a Robbie sería Chetes. Gran Ofensa. Siento algo de rechazo por aquellos artistas que comienzan sus carreras como parte de una corriente musical independiente y rockerona, para luego pasarse al "Dark Side fo the Force" poppero. Qué se cree este ex integrante de Zurdok cantando una canción de Bosé junto con Amaral para el soundtrack de la película Efectos Secundarios (cagada peli, por cierto). ¿En qué pensaba Julieta Venegas cuando le ofrecieron cantar a dúo junto con Paulina "la chica dorada" Rubio? Chale. Belinda o Motel hubieran sido los perfectos teloneros del evento (al menos Belinda siempre ha sido trashy y poppera, y eso le da más mérito), pero OCESA al perecer no tiene idea de lo que hace. Lo que es más, el público en pleno, fan de un ex integrante de una boy-band noventera, no tenía ni puta idea de quién era ese Chetes. Nos lo confirmaron un par de chicas muy simpáticas que, como nosotros, querían que ya se acabara el tormento de las baladitas mal rimadas del regio en cuestión, porque "mañana había que llegar temprano al cole, a poco no?" nos dijeron. Chale... Barbs y yo sólo atinamos a asentir incómodos. Por fin el calvario terminó, con todo y un abucheo general de parte del público, al cual yo me uní gustoso.
Y Robbie llegó. Abriendo fuerte con "Radio" y siguiendo con "Rock DJ". Dios había escuchado mis plegarias y el concierto no sólo incluyó rolas del último disco que, para ser honestos, no me gutó para nada. En momentos me convertí en una colegiala loca más y pedía a gritos que el sujeto se encuerara y perdí totalmente la cabeza cuando el hombre enseñó el trasero sin ningún empacho. Seguimos las instrucciones de Papi Robbie al pie de la letra y, mientras pudimos, Barbs y yo sacudimos nuestros "funky behinds". Mr Williams es un sol, y su cagado sentido del humor y su muy poco masticado español, nos doblaban de la risa. Lástima que ´nos tuvimos que conformar con ver todo desde una pantalla, porque era virtualmente imposible poder ver al hombre en persona en medio de tanto gentío.
La cosa duró poco, pero valió la pena. Al fin conocí el Foro Sol, jamás había yo ido. Baile una noche de domingo al ritmo del pop más puro (y no tan culposo) y pude ver a mi querida Barbs a quien tenía yo muy descuidada (por cierto, Barbs, olvidaste tu super gorra de los Pumas en mi coche).
Pero ahora sí, me prometo descansar. Llega el fin de semana de Halloween y habrá que pensar en la posibilidad de comprar o rentar (o improvisar) un disfraz. ¿Cuándo dormiré?
Debo confesar que la idea de ir al concierto no me resultaba nada atractiva pero no podía yo hacerle el feo a mi amiga Barbs, quien me pidió que la acompañara y a quien le debía yo una después de haberle desairado un plan de viernes un par de semanas atrás. Así que ahí me tienen el domingo en la tarde, sin haber podido recuperarme plenamente de mis dos desveladas anteriores, disponiéndome a ir al citado evento. Ah! pero había que recoger a la niña en el estadio Azteca, ya que como toda buena chica amante del futbol (y de los bugas aficionados a semejante deporte) fue a ver cómo las Águilas humillaban a sus amados Pumas (yo como no sé de esostemas, no sufrí el domingo).
Rocojo a Barbs con todo y su gorra de los Pumas (su mamá se la había comprado para que no le diera el sol), y nos dirigimos al Foro Sol. Era un "glorious day", de esas tardes de domingo en las que atraviesas la ciudad de México en media hora (o menos) y el aire esa tan claro que puedes ver el norteño cerro del Tepeyac desde la sureña calzada de Tlalpan. Sentía yo que moría, muy a pesar de haber tomado dos tazas de café y un Red Bull. Llegué a pedirle a Barbs que manejara mi coche, temeroso de que me fuera a dar el patatuz en plena Calzada de Tlalpan y no sólo fuera a morir yo sino también mi incauta acompañante.
Después de pasar por el típico estrés de la estacionada del coche en un evento de grandes magnitudes como era el caso, nos enfilamos al Foro Sol, en cuya entrada donde hice la peor inversión de mi vida al comprar una capa de plástico para la lluvia en 10 pesos (no llovió). Grata sorpresa fue el darme cuenta que en lugar de estar en los asientos numerados (los lejanos palomares a los que estoy tan acostumbrado) tendríamos que entrar a la pista, disfrutar del concierto parados y tratar de ubicarnos lo más cerca del escenario como fuera posible y rezar porque ninguna persona alta tuviera la maravillosa idea de pararse frente a mí y a mi chiquita pero picosa amiga. Calculo que, en el lugar en el que finalmente nos instalamos, estábamos a 100 metros de donde se pararía el bombón inglés.
La cerveza hizo más grata la espera, pero nos indignamos mucho al enterarnos que quien le abriría a Robbie sería Chetes. Gran Ofensa. Siento algo de rechazo por aquellos artistas que comienzan sus carreras como parte de una corriente musical independiente y rockerona, para luego pasarse al "Dark Side fo the Force" poppero. Qué se cree este ex integrante de Zurdok cantando una canción de Bosé junto con Amaral para el soundtrack de la película Efectos Secundarios (cagada peli, por cierto). ¿En qué pensaba Julieta Venegas cuando le ofrecieron cantar a dúo junto con Paulina "la chica dorada" Rubio? Chale. Belinda o Motel hubieran sido los perfectos teloneros del evento (al menos Belinda siempre ha sido trashy y poppera, y eso le da más mérito), pero OCESA al perecer no tiene idea de lo que hace. Lo que es más, el público en pleno, fan de un ex integrante de una boy-band noventera, no tenía ni puta idea de quién era ese Chetes. Nos lo confirmaron un par de chicas muy simpáticas que, como nosotros, querían que ya se acabara el tormento de las baladitas mal rimadas del regio en cuestión, porque "mañana había que llegar temprano al cole, a poco no?" nos dijeron. Chale... Barbs y yo sólo atinamos a asentir incómodos. Por fin el calvario terminó, con todo y un abucheo general de parte del público, al cual yo me uní gustoso.
Y Robbie llegó. Abriendo fuerte con "Radio" y siguiendo con "Rock DJ". Dios había escuchado mis plegarias y el concierto no sólo incluyó rolas del último disco que, para ser honestos, no me gutó para nada. En momentos me convertí en una colegiala loca más y pedía a gritos que el sujeto se encuerara y perdí totalmente la cabeza cuando el hombre enseñó el trasero sin ningún empacho. Seguimos las instrucciones de Papi Robbie al pie de la letra y, mientras pudimos, Barbs y yo sacudimos nuestros "funky behinds". Mr Williams es un sol, y su cagado sentido del humor y su muy poco masticado español, nos doblaban de la risa. Lástima que ´nos tuvimos que conformar con ver todo desde una pantalla, porque era virtualmente imposible poder ver al hombre en persona en medio de tanto gentío.
La cosa duró poco, pero valió la pena. Al fin conocí el Foro Sol, jamás había yo ido. Baile una noche de domingo al ritmo del pop más puro (y no tan culposo) y pude ver a mi querida Barbs a quien tenía yo muy descuidada (por cierto, Barbs, olvidaste tu super gorra de los Pumas en mi coche).
Pero ahora sí, me prometo descansar. Llega el fin de semana de Halloween y habrá que pensar en la posibilidad de comprar o rentar (o improvisar) un disfraz. ¿Cuándo dormiré?
22 October 2006
Viernes por la noche, México DF.
Las salidas nocturnas espontáneas luego resultan ser las más divertidas. El viernes así fue. La velada (que debrayó en una mega peda de proporciones significativas) comenzó en Campo Marte a las 3 de la tarde. Convivio del trabajo que consistió en una fiesta sorpresa para el C. Secretrario Particular del mero mero. Yo sólo sabía que iría al citado evento, sin estar muy seguro de qué hacer después (también sabía yo que lo más seguro era que para las 7 PM yo me encontrara ya sea 1.- ahogado en alcohol 2.- bailándome a las muchachas del trabajo 3.- all of the above. El escenario número tres fue el que ocurrió. Ahí me encontraba yo, sentado en la mesa junto a mi "fag hag" oficial del trabajo, la buena Gaby, quien me aseroraba mientras era yo el objeto de la mirada lujuriosa de un sujeto que se encontraba sentado en la mesa de enfrente. Pero ¿cómo no iba el hombre a lanzarme semejantes miradas si la noche anterior, después de un par de cosmopolitans en la Condesa le di entrada...? Shame on me, de veras. El grupo versátil tocó las guapachosas muy tarde, pero lo que salvó la velada en términos musicales fue la pequeña banda sinaloanse que irrumió en el recinto. Anímome yo a sacar a bailar a Gaby en frente de la Secretaría Particular de la Presidencia en pleno, y de ahí pa'l real, todo fue baile con las muchachas que se dejaran y esquivar las miradas del sujeto quien, lo único que llegó a hacer fue mandarme un par de recaditos en el celular que no fueron contestados.
El jefe se fue temprano, después de bailar renuentemente con un par de ladys. Gaby y yo nos quedamos hasta el final y para ese momento, el estado etílico de ambos era tal que yo me animé a decirle que se me anexara por el resto de la noche y ella aceptó gustosa. Pedísimos nos quedamos de ver con el buen Alex, quien nos había informado sobre una reunión en la Condesa que a la hora de la hora se canceló. Y eso motivó a mi amigo a proponer seguir nuestra peda en un no tan conocido antro gay de la zona rosa del que él es fan. Y ahi vamos, con todo y Gaby al antro en cuestión, donde se nos anexa otro amigo más. Después de dos chelas, mi querida co-worker y yo ya estabamos bailando punchis-punchis entradísimos en la tarima (las tarimas son mi debilidad, chale). Ese momento, así de bajo y todo, fue el momento cúspide de la velada. Creo que fue la primera vez de Gaby en un antro de ambiente. Espero no sea la última, porque la mujer merece conocer bares con un poco más de estilo. Salimos del antro, puesto que Alex tiene que levantarse temprano al día siguiente. Ahí se rompió una taza y cada quien se fue para su casa, menos yo. Mis itamitas favoritos no me podían fallar y al llamarles para ver dónde están, me piden que me lanze a una peda/celebración de titulación por el rumbo de San Pedro de los Pinos. Y ahí fue donde terminó mi velada, rodeado de internacionalistas del ITAM, quién sabe en qué estado de concien
El jefe se fue temprano, después de bailar renuentemente con un par de ladys. Gaby y yo nos quedamos hasta el final y para ese momento, el estado etílico de ambos era tal que yo me animé a decirle que se me anexara por el resto de la noche y ella aceptó gustosa. Pedísimos nos quedamos de ver con el buen Alex, quien nos había informado sobre una reunión en la Condesa que a la hora de la hora se canceló. Y eso motivó a mi amigo a proponer seguir nuestra peda en un no tan conocido antro gay de la zona rosa del que él es fan. Y ahi vamos, con todo y Gaby al antro en cuestión, donde se nos anexa otro amigo más. Después de dos chelas, mi querida co-worker y yo ya estabamos bailando punchis-punchis entradísimos en la tarima (las tarimas son mi debilidad, chale). Ese momento, así de bajo y todo, fue el momento cúspide de la velada. Creo que fue la primera vez de Gaby en un antro de ambiente. Espero no sea la última, porque la mujer merece conocer bares con un poco más de estilo. Salimos del antro, puesto que Alex tiene que levantarse temprano al día siguiente. Ahí se rompió una taza y cada quien se fue para su casa, menos yo. Mis itamitas favoritos no me podían fallar y al llamarles para ver dónde están, me piden que me lanze a una peda/celebración de titulación por el rumbo de San Pedro de los Pinos. Y ahí fue donde terminó mi velada, rodeado de internacionalistas del ITAM, quién sabe en qué estado de concien
19 October 2006
Un post para mi amiga Kali (y a todos aquellos que creen que sólo me gusta Belinda)
Las últimas tres veces que he visto a Kali, han sido en el mismo lugar: Salón 21. Parecería que se convertirá en nuestro templo. Casi nunca veo a Kali, pero cuando lo hago, mi lado de simpleza preparatoriana surge y no puedo parar de reir y decir cosas tontísimas que a mí (y a Kali) nos parecen los comentarios más atinados y originales. Ayer fue una de esas veces. La muy suertuda se ganó boletos para el concierto de "Bajo Fondo Tango Club" y me seleccionó a mí, su amigo de calidad, para acompañarla. Ya habíamos estado en el 21 el sábado anterior, sudando la gota gorda en un conciertazo en el que tocaron Kinky, Nortec, el IMS, et al. WOW! Todo lo que no corrí en la semana anterior lo sudé en aquél concierto. Simplemente lo mejor. Y semanas antes habíamos ido a ver a "She Wants Revenge", tocada que no estuvo nada mal.
Kali me introdujo a varios horizontes musicales que eran insospechados para mí. Fue gracias a un CD con miles de mp3 que ella me facilitó, que descubrí a Zero 7, Röyksopp, Kings of Convenience, Massive Attack, y fue gracias a su influencia que se consolidó mi fascinación por la Bossa Nova. Ahora Kali hace ojo Remy cuando la sorprendo con mis comentarios como el la desilusión que fue para mí el último álbum de Zero 7, o le cuento mi reseña particular sobre algún concierto de Bossa Nova al que haya ido. Gracias Kali por todo, sígueme educando.
Ayer baile un poquito, la música se prestaba para eso. La forma en la que el conjunto mezclaba la milonga con lo electrónico me sorpendió. NO sonaba forzado, no sonaba antinatural y me atrevería a decir que me gustó aún más que Gotan Project (esa otra banda que mezcla sonidos del tango con lo electrónico). Claro que tendría yo que ver a los de Gotan Project también en vivo para compararlos con fundamentos. La forma tan atinada en la que esos argentinos mezclaron los beats con su música popular me hizo recordar, once again, que muy a pesar de mis variadísimos gustos musicales, no soy muy afecto a los clásicos y a la música popular. El tango puro no me llama en absoluto. Tengo un CD arrumbado por ahí que alguna vez alguien me regaló y jamás lo he escuchado. Lo mismo me pasa con lo mexicano. No me hablen de norteñas ni de mambo. Ah! pero si me ponen rolas del Instituto Mexicano del Sonido o de Nortec, me prendo.
Me declaro fan de esos proyectos musicales que mezclan lo popular con lo electrónico y por eso me encantó tanto ir a ambos conciertos. Y también lamento no ser purista de la música y no poder sentirme a gusto escuchando a un simple y llano Pérez Prado. Me invaden pensamientos tales como "¿Acaso Nortec es a Tijuana lo que Gotan Project es a Buenos Aires?" Parecería que hay un auge de grupos musicales que retoman la música popular o folklórica y le dan un toque electrónico o rockerón. Ah ¡qué bien pueden llegar a sonar! Denme más! Que se hagan más Kinkys, más Bajo Fondos, más Nitin Sawhneys! Y por supuesto, ¡que sigan mezclando la bossa nova con el chill out!
(A verdad? y ustedes creían que sólo me gustaban las rolas de Belinda y Motel....)
Kali me introdujo a varios horizontes musicales que eran insospechados para mí. Fue gracias a un CD con miles de mp3 que ella me facilitó, que descubrí a Zero 7, Röyksopp, Kings of Convenience, Massive Attack, y fue gracias a su influencia que se consolidó mi fascinación por la Bossa Nova. Ahora Kali hace ojo Remy cuando la sorprendo con mis comentarios como el la desilusión que fue para mí el último álbum de Zero 7, o le cuento mi reseña particular sobre algún concierto de Bossa Nova al que haya ido. Gracias Kali por todo, sígueme educando.
Ayer baile un poquito, la música se prestaba para eso. La forma en la que el conjunto mezclaba la milonga con lo electrónico me sorpendió. NO sonaba forzado, no sonaba antinatural y me atrevería a decir que me gustó aún más que Gotan Project (esa otra banda que mezcla sonidos del tango con lo electrónico). Claro que tendría yo que ver a los de Gotan Project también en vivo para compararlos con fundamentos. La forma tan atinada en la que esos argentinos mezclaron los beats con su música popular me hizo recordar, once again, que muy a pesar de mis variadísimos gustos musicales, no soy muy afecto a los clásicos y a la música popular. El tango puro no me llama en absoluto. Tengo un CD arrumbado por ahí que alguna vez alguien me regaló y jamás lo he escuchado. Lo mismo me pasa con lo mexicano. No me hablen de norteñas ni de mambo. Ah! pero si me ponen rolas del Instituto Mexicano del Sonido o de Nortec, me prendo.
Me declaro fan de esos proyectos musicales que mezclan lo popular con lo electrónico y por eso me encantó tanto ir a ambos conciertos. Y también lamento no ser purista de la música y no poder sentirme a gusto escuchando a un simple y llano Pérez Prado. Me invaden pensamientos tales como "¿Acaso Nortec es a Tijuana lo que Gotan Project es a Buenos Aires?" Parecería que hay un auge de grupos musicales que retoman la música popular o folklórica y le dan un toque electrónico o rockerón. Ah ¡qué bien pueden llegar a sonar! Denme más! Que se hagan más Kinkys, más Bajo Fondos, más Nitin Sawhneys! Y por supuesto, ¡que sigan mezclando la bossa nova con el chill out!
(A verdad? y ustedes creían que sólo me gustaban las rolas de Belinda y Motel....)
17 October 2006
The ugly business of dumping someone...
Hace tiempo descubrí que ser la víctima puede llegar a ser muy cómodo. Siendo la víctima fue como navegué durante buena parte de estos últimos dos años, cosechando la lástima de mis amigos y empeñándome en hacer que otros se vieran como "los malos", los que me hicieron daño y se aprovecharon de mi ingenuidad. He sido bateado algunas veces en mi vida, en diferentes magnitudes. Siempre me cagó la madre tener que chutarme incómodas situaciones en las que se me explicaba una insulsa serie de razones por las que no habría que seguir (razones que, al final de cuentas, yo me enteraba que ni eran las verdaderas). Me enojaba mucho saber que granujas y mentecatos no podían agarrarse los huevos y decirme, plain and simple, que ya no les interesaba salir conmigo, que habían conocido a alguien más, o lo que sea. Sus razones pendejas y falta de valor se me hacían la peor ofensa. No podía ser tan difícil para ellos decirme la neta no?, después de todo el agraviado terminaba siendo yo y ellos continuarían felices de la vida su búsqueda del amor por otros rumbos.
¿Pero qué pasa cuando te encuentras del otro lado? ¿Qué haces cuando saliste, aunque sea una vez, con alguien que está muy entusiasmado contigo a pesar de que tú perdiste todo el interés? ¿Cómo le dices que siempre no? Una vez, hace meses, me encontré en esa situación y decidí ser congruente con mi discurso y, en una muy incómoda cena en el Péndulo de Polanco, le dije, plain and simple, que no tenía interés en seguir viéndolo, que no había mariposas. La cara que puso es algo que no quiero volver a ver. Tal vez por eso, nosotros los mentecatos y cobardes hombres, preferimos evitarnos el drama de decirle a una persona que ya no nos interesa seguir saliendo. Resulta más cómodo no contestar llamadas, responder a los recaditos del teléfono con mensajes escuetos y nada alentadores y, en general, esperar a que la cosa muera por sí sola.
El abogado corredor de Chapulptepec regresó el miércoles pasado a la ciudad. Desde entonces he recibido varias llamadas a mi celular y algunos recados. NO he contestado a la mayor parte de ellos, no sé si hacerlo. NO es que el hombre sea psycho ni mucho menos, yo tengo mi gran culpa. Habré de confesar que aquella cita en la que cenamos una noche de jueves no terminó sólo en una sesión de faje automovilístico (shame on me). Ayer todavía me mandó un recadillo preguntándome si iría a correr por la noche, le dije que no, porque iría con un amigo al cine (el Chiquis me había sonzacado para no ir a correr y cenar sushi en su casa en una velada en la que terminamos de guías de turistas de una canadiense colmeca en la Zona Rosa una noche de lunes, pero esa es otra historia). Desde que conocí al abogado corredor, no he ido a hacer ejercicio a Chapultepec después del trabajo. Hoy lo haré. Quién sabe si me lo encuentre. Pero si sí, y si me pregunta que qué pedo con mi vida, seguramente le diré alguna mentirota, como la de que "conocí a alguien que me movió el tapete" (bueno fuera). Ahi me tienen: yo, un mentecato granuja más.
¿Pero qué pasa cuando te encuentras del otro lado? ¿Qué haces cuando saliste, aunque sea una vez, con alguien que está muy entusiasmado contigo a pesar de que tú perdiste todo el interés? ¿Cómo le dices que siempre no? Una vez, hace meses, me encontré en esa situación y decidí ser congruente con mi discurso y, en una muy incómoda cena en el Péndulo de Polanco, le dije, plain and simple, que no tenía interés en seguir viéndolo, que no había mariposas. La cara que puso es algo que no quiero volver a ver. Tal vez por eso, nosotros los mentecatos y cobardes hombres, preferimos evitarnos el drama de decirle a una persona que ya no nos interesa seguir saliendo. Resulta más cómodo no contestar llamadas, responder a los recaditos del teléfono con mensajes escuetos y nada alentadores y, en general, esperar a que la cosa muera por sí sola.
El abogado corredor de Chapulptepec regresó el miércoles pasado a la ciudad. Desde entonces he recibido varias llamadas a mi celular y algunos recados. NO he contestado a la mayor parte de ellos, no sé si hacerlo. NO es que el hombre sea psycho ni mucho menos, yo tengo mi gran culpa. Habré de confesar que aquella cita en la que cenamos una noche de jueves no terminó sólo en una sesión de faje automovilístico (shame on me). Ayer todavía me mandó un recadillo preguntándome si iría a correr por la noche, le dije que no, porque iría con un amigo al cine (el Chiquis me había sonzacado para no ir a correr y cenar sushi en su casa en una velada en la que terminamos de guías de turistas de una canadiense colmeca en la Zona Rosa una noche de lunes, pero esa es otra historia). Desde que conocí al abogado corredor, no he ido a hacer ejercicio a Chapultepec después del trabajo. Hoy lo haré. Quién sabe si me lo encuentre. Pero si sí, y si me pregunta que qué pedo con mi vida, seguramente le diré alguna mentirota, como la de que "conocí a alguien que me movió el tapete" (bueno fuera). Ahi me tienen: yo, un mentecato granuja más.
El gusto culposo de la temporada...

BELINDA!
Ni Freud ni tu mamá.
Ahora resulta que me parece muy atractiva esa cancioncilla de Belinda. Y no puedo esperar a bailarla con el Chiquis cuando la pongan en Lipstick (si es que la ponen). Lo que me gusta: la factura de su video musical y el aire "Avril Lavigneszco" que la morra proyecta en su nueva etapa. Raya en lo slutty, sin llegar a ser Brickey Spears en "Toxic", aquella obra maestra de la putez poppera.
Lo que es chafa: su forma tan wannabe de ser, que se refleja en las letras de sus canciones que intercalan diálogos en inglés muy mal logrados, como por ejemplo "I forgot, your'e hot" (o algo así).
Anyways, es mi gusto culposo y lo bailaré hasta el canciancio cuando lo pongan en el antro.
12 October 2006
6 Vodka Tonics un miércoles por la noche.
Vodka tonic No. 1 10:00 PM
El Chiquis, el Friend y yo, llegamos a conocido hotel en la Condesa al cocktail de aniversario de la editorial del novio de Froy. Me había esforzado por verme bien ese día. Opto por la infalible (pero nada innovadora) combinación jeans, zapatos negros, camisa desfajada blanca de rayas y saco negro (el "saco de la segunda cita" que tanto me critica el Friend). Llegamos a las 10 y antes de pensar si quiera en buscar al Froy nos dirigimos directo a la barra. Pedimos nuestras bebidas y nos integramos al grupito de Froy, compuesto por un demógrafo colombiano que estudia el doctorado en el COLMEX, un paisano suyo de Filosofía y Letras en la UNAM, y la bibliógrafa del CEI, de quien yo no me acordaba que había ido a mi examen profesional. Al percatarme de que el lugar estaba atascado, me di cuenta que eso de estar "on the list" no era tan exclusivo como pensé el principio. Speech del novio de Froy y su socio agradeciendo los 5 años de existencia de la editorial y los logros obtenidos.... Musica minimalista, poses y vino. Al terminar el speech lo veo entrar. Llevaba meses sin verlo y me dio mucho gusto topármelo. El chico M es amigo ahora, pero fuimos algo (no novios, pero algo al fin de cuentas) durante varios meses, hace dos años ya. Nos saludamos efusivamente y vamos por el...
...Vodka tonic no. 2 ¿10:45 PM?
Casi imposible lograr captar la atención del bar man. Meseros desatentos que pasaban junto a uno cargando bandejas de bocadillos. Cuando al fin logro conquistar un lugar de la barra ya tenía yo mil encargos: además de mi tonic, un vodka riki para el chiquis, un desarmador para la bibliógrafa y un vino para el chico M. Minutos después (que parecieron horas) logro mi objetivo y reparto la mercancía. Me quedo con M y su amigo, dejo olvidados al Friend, al Chiquis y al Froy, quienes no creo que se la hayan estado pasando bomba (ya saben cómo somos los colmecas). Plática amena entre M y yo, en la que hicimos el típico "catching up" mientras él insistía que no debería tomar tanto porque no había comido casi nada en el día y tenía que ir al GYM temprano. Constato que sigue teniendo mucho tiempo libre, pero me alegro de saber que tiene un trabajo estable y que le gusta lo que hace. Un par de amigas del amigo de M, que ni me fueron presentadas, nos reparten más bebidas, y así fue como conseguí, de manera fortuita, mi...
Vodka tonic no. 3 ¿11:30 PM?
Sigue la plática mientras unos desesperados Chiquis y Friend, mis itamitas favoritos, me abordan implorándome que abandonemos el lugar, que había que seguirla en otro lado. El Friend estaba particularmente escandalizado porque ya sólo quedaba Whiskey en la barra. Seguirla en otro lado era una propuesta muy fácil para ellos, quienes no tendrían que trabajar el 12 de octubre, pero y yo? Ni pedo, como soy tan sonzacable, les digo que nos iremos tan pronto como me termine mi vodka tonic no. 3. M se despide, al parecer las amigas que no se identificaron tenían algún tipo de acceso a algun rincón apartado dentro del festejo y se llevan a M, después de que ambos hicimos la promesa de vernos pronto (¿promesas al aire?). Me quedo con mis itamitas favoritos hasta terminarme la bebida. Acordamos probar suerte en PRIDE, lo cual era riesgoso, tomando en cuenta que era miércoles por la noche. ¡Tuvimos suerte! El lugar estaba decentemente lleno y, antes de cualquier cosa, me dispuse a pedir mi...
Vodka tonic no. 4 00:30
Good old PRIDE. Hacía meses que no pisaba esos terrenos gay-fresones-wannabe. Se nos ocurre llamarle a Alex, para que le caiga. Total, vive muy cerca de ahí. Nos comenta que ya estaba empijamado y dispuesto a dormir. Lo damos por perdido y empezamos a bailar al ritmo del pop barato que tan culposamente me puede llegar a gustar. En algún momento empezó a sonar "Dime Ven" de Motel. Lo bailé sin ningún empacho, justo en el momento en el que, para nuestra sorpresa, llegaron Alex y su playera de Ely Guerra (al parecer yo no soy el único sonzacable). Nuestra felicidad colectiva al ver llegar a Alex amerita que pida mi...
Vodka Tonic no. 5 01:30 AM
El resto de la noche sigue igual. Como el viernes pasado, el Chiquis se orgasmea con las canciones de Cumbia Kings y yo con las de Belanova. El Chiquis nos brinda un gran espectáculo al interpretar la rola de la Trevi (y todos me miran) y es que tenía que hacer un gran esfuerzo, puesto que un chaparrito muy entusiasta que estaba parado junto a nosotros parecía rebasar, en momentos, la capacidad histriónica de nuestro amigo. La música sigue, me quedan unos últimos pesos y el Chiquis, me ayuda a completar y así es como adquiero el...
Vodka tonic no. 6 ?????:??????
Bailamos, sudamos, cantamos a gritos. Recibo una llamada. ¿pasando las 2 de la madrugada? Es M. Me sorpendo. Alcanzo a salir apresurado del lugar y me instalo en una banquita del camellón de enfrente. Las cosas sobre las que platicamos versan sobre temas triviales. Me cuenta que después de que nos despedimos, siguió ingiriendo alcohol (tal vez eso explica su llamada nocturna). Nos despedimos y mensajeamos un par de veces por el celular. No niego que medio que me movió el tapete la llamada, pero ciertamente había que tomar en cuenta las circunstancias etílicas del momento. Cuando le informo al Chiquis y a Alex sobre el hecho, deciden que es hora de irse y, ya estando fuera, el Chiquis muy jovial y en estado happy, le marca a M para preguntarle sus intenciones para conmigo, las cuales él explica pacientemente "sólo somos cuates". Muero de pena. La noche de farra termina. Dejo a los compas en sus respectivas casas. Al despedirse, el Chiquis me dice que me nota cambiado, menos estresado. Me comenta que ahora le doy su justa dimensión a las cosas. Me dice algo como "Te estresaste por la llamada, cierto, pero no reaccionaste de manera exagerada, como sueles hacer". Y eso, mis queridos lectores que no me conocesntanto, es un gran logro, sobre todo si toman en cuenta mi estado etílico en ese momento.
Epílogo.
Llego a mi casa al diez para las dos de la mañana. Muero de cansancio, pero también me quedo con el recuerdo de lo que había pasado en la noche. Eso de despertarse un día sin saber que después uno se topará con cierta gente o hará ciertas cosas es una de las cosas que más me gustan de mi vida. Saco de mi closet la cajita de M, que contiene uno que otro recuerdo que data de los tiempos en los que salíamos. Un disco autografiado, unas cuantas fotos, un poema, una carta, una flor... Leo el poema, de su autoría. No puedo creer que alguna vez él haya sentido esas cosas por mí. No puedo creer que en el momento de haber recibido tal homenaje no le haya yo dado el peso que se merecía. Ya qué, ya pasaron dos años y ahora es cuate. Guardo la cajita nuevamente y me voy a dormir.
El Chiquis, el Friend y yo, llegamos a conocido hotel en la Condesa al cocktail de aniversario de la editorial del novio de Froy. Me había esforzado por verme bien ese día. Opto por la infalible (pero nada innovadora) combinación jeans, zapatos negros, camisa desfajada blanca de rayas y saco negro (el "saco de la segunda cita" que tanto me critica el Friend). Llegamos a las 10 y antes de pensar si quiera en buscar al Froy nos dirigimos directo a la barra. Pedimos nuestras bebidas y nos integramos al grupito de Froy, compuesto por un demógrafo colombiano que estudia el doctorado en el COLMEX, un paisano suyo de Filosofía y Letras en la UNAM, y la bibliógrafa del CEI, de quien yo no me acordaba que había ido a mi examen profesional. Al percatarme de que el lugar estaba atascado, me di cuenta que eso de estar "on the list" no era tan exclusivo como pensé el principio. Speech del novio de Froy y su socio agradeciendo los 5 años de existencia de la editorial y los logros obtenidos.... Musica minimalista, poses y vino. Al terminar el speech lo veo entrar. Llevaba meses sin verlo y me dio mucho gusto topármelo. El chico M es amigo ahora, pero fuimos algo (no novios, pero algo al fin de cuentas) durante varios meses, hace dos años ya. Nos saludamos efusivamente y vamos por el...
...Vodka tonic no. 2 ¿10:45 PM?
Casi imposible lograr captar la atención del bar man. Meseros desatentos que pasaban junto a uno cargando bandejas de bocadillos. Cuando al fin logro conquistar un lugar de la barra ya tenía yo mil encargos: además de mi tonic, un vodka riki para el chiquis, un desarmador para la bibliógrafa y un vino para el chico M. Minutos después (que parecieron horas) logro mi objetivo y reparto la mercancía. Me quedo con M y su amigo, dejo olvidados al Friend, al Chiquis y al Froy, quienes no creo que se la hayan estado pasando bomba (ya saben cómo somos los colmecas). Plática amena entre M y yo, en la que hicimos el típico "catching up" mientras él insistía que no debería tomar tanto porque no había comido casi nada en el día y tenía que ir al GYM temprano. Constato que sigue teniendo mucho tiempo libre, pero me alegro de saber que tiene un trabajo estable y que le gusta lo que hace. Un par de amigas del amigo de M, que ni me fueron presentadas, nos reparten más bebidas, y así fue como conseguí, de manera fortuita, mi...
Vodka tonic no. 3 ¿11:30 PM?
Sigue la plática mientras unos desesperados Chiquis y Friend, mis itamitas favoritos, me abordan implorándome que abandonemos el lugar, que había que seguirla en otro lado. El Friend estaba particularmente escandalizado porque ya sólo quedaba Whiskey en la barra. Seguirla en otro lado era una propuesta muy fácil para ellos, quienes no tendrían que trabajar el 12 de octubre, pero y yo? Ni pedo, como soy tan sonzacable, les digo que nos iremos tan pronto como me termine mi vodka tonic no. 3. M se despide, al parecer las amigas que no se identificaron tenían algún tipo de acceso a algun rincón apartado dentro del festejo y se llevan a M, después de que ambos hicimos la promesa de vernos pronto (¿promesas al aire?). Me quedo con mis itamitas favoritos hasta terminarme la bebida. Acordamos probar suerte en PRIDE, lo cual era riesgoso, tomando en cuenta que era miércoles por la noche. ¡Tuvimos suerte! El lugar estaba decentemente lleno y, antes de cualquier cosa, me dispuse a pedir mi...
Vodka tonic no. 4 00:30
Good old PRIDE. Hacía meses que no pisaba esos terrenos gay-fresones-wannabe. Se nos ocurre llamarle a Alex, para que le caiga. Total, vive muy cerca de ahí. Nos comenta que ya estaba empijamado y dispuesto a dormir. Lo damos por perdido y empezamos a bailar al ritmo del pop barato que tan culposamente me puede llegar a gustar. En algún momento empezó a sonar "Dime Ven" de Motel. Lo bailé sin ningún empacho, justo en el momento en el que, para nuestra sorpresa, llegaron Alex y su playera de Ely Guerra (al parecer yo no soy el único sonzacable). Nuestra felicidad colectiva al ver llegar a Alex amerita que pida mi...
Vodka Tonic no. 5 01:30 AM
El resto de la noche sigue igual. Como el viernes pasado, el Chiquis se orgasmea con las canciones de Cumbia Kings y yo con las de Belanova. El Chiquis nos brinda un gran espectáculo al interpretar la rola de la Trevi (y todos me miran) y es que tenía que hacer un gran esfuerzo, puesto que un chaparrito muy entusiasta que estaba parado junto a nosotros parecía rebasar, en momentos, la capacidad histriónica de nuestro amigo. La música sigue, me quedan unos últimos pesos y el Chiquis, me ayuda a completar y así es como adquiero el...
Vodka tonic no. 6 ?????:??????
Bailamos, sudamos, cantamos a gritos. Recibo una llamada. ¿pasando las 2 de la madrugada? Es M. Me sorpendo. Alcanzo a salir apresurado del lugar y me instalo en una banquita del camellón de enfrente. Las cosas sobre las que platicamos versan sobre temas triviales. Me cuenta que después de que nos despedimos, siguió ingiriendo alcohol (tal vez eso explica su llamada nocturna). Nos despedimos y mensajeamos un par de veces por el celular. No niego que medio que me movió el tapete la llamada, pero ciertamente había que tomar en cuenta las circunstancias etílicas del momento. Cuando le informo al Chiquis y a Alex sobre el hecho, deciden que es hora de irse y, ya estando fuera, el Chiquis muy jovial y en estado happy, le marca a M para preguntarle sus intenciones para conmigo, las cuales él explica pacientemente "sólo somos cuates". Muero de pena. La noche de farra termina. Dejo a los compas en sus respectivas casas. Al despedirse, el Chiquis me dice que me nota cambiado, menos estresado. Me comenta que ahora le doy su justa dimensión a las cosas. Me dice algo como "Te estresaste por la llamada, cierto, pero no reaccionaste de manera exagerada, como sueles hacer". Y eso, mis queridos lectores que no me conocesntanto, es un gran logro, sobre todo si toman en cuenta mi estado etílico en ese momento.
Epílogo.
Llego a mi casa al diez para las dos de la mañana. Muero de cansancio, pero también me quedo con el recuerdo de lo que había pasado en la noche. Eso de despertarse un día sin saber que después uno se topará con cierta gente o hará ciertas cosas es una de las cosas que más me gustan de mi vida. Saco de mi closet la cajita de M, que contiene uno que otro recuerdo que data de los tiempos en los que salíamos. Un disco autografiado, unas cuantas fotos, un poema, una carta, una flor... Leo el poema, de su autoría. No puedo creer que alguna vez él haya sentido esas cosas por mí. No puedo creer que en el momento de haber recibido tal homenaje no le haya yo dado el peso que se merecía. Ya qué, ya pasaron dos años y ahora es cuate. Guardo la cajita nuevamente y me voy a dormir.
11 October 2006
El que ya no soy...
Cuando se murió la primera perra que yo tuve, lloré desconsolado. Tenía 10 años. La segunda murió, de improviso, cuando estaba en segundo de secundaria. Me pegó muy duro, sobre todo porque fui yo el que la descubrió ahí tendida, inerte y ese mismo día la enterré en el jardín. Lloré. Siempre he sido muy perrero, muy animalero, de hecho. Por eso me sorpendió no sentir nada cuando el sábado pasado, en familia, se habló que nuestra perra actual ya estaba a pocas fojas, que su tratamiento no estaba resultando y que habría de estar listos. Mi hermana (la grande) lloró desconsolada. Y sentí muy gacho al verla así, pero el hecho de que la Tara podría morirse no me afectó, no sentí nada! Se me hizo lo más natural, aunque tal vez un poco injusto porque la perra tiene 10 años de edad y le quedan unos 5 años por delante. Pero no sentí absolutamente nada ¿Ya no puedo sentir? ¿Qué fue de ese niño animalero que chillaba al ver alguna escena fuerte de maltrato animal en la tele y que lloró cuando se murió Tohui, el osito panda?
A veces no me reconozco. Los documentales del Discovery Channel ya no me apasionan. ¿Qué hubiera dado yo de niño por haber tenido cable y poder ver un canal como Animal Planet? Ahora, cuando recorro los canales de la tele, invariablemente me brinco ese tipo de programas. Temo que ahora ya no me sé ni la mitad de los nombres de los dinosaurios que tan bien me conocía, y no sólo los nombres, les estoy hablando de sus árboles genealóciso completos (familia, genero, grupo, etc...), el periodo en el que vivieron (Triásico, Jurásico o Cretácico) y hasta su localización geográfica. ¿Qué fue de mis dotes artísticas? Ahora cuando me llego a sentar en el piano, no logro sacar tanto sonido como antes. A partir de la Universidad dejé por completo de interesarme por esos temas. ¿Qué pasó con ese niño que odiaba ver las noticias y no sabía nada de política?
No estoy diciendo que el yo de ahora no me guste. Al contrario, hay muchas cosas de cuando era niño que siempre odié. Siempre me cagó ser tan antisocial, por ejemplo. Era un ñoño matado incorregible. Puro 10, daba hueva. Y hay muchas cosas (las más) de mi YO actual que no dejaría por nada del mundo. Mis amigos, mis viajes, mi sentido del humor, mi música, mi ropa, mis gustos en general.... Pero, por qué no se quedaron las cosas buienas de cuando era niño? ese gusto por tocarle el piano a la abuela orgullosa, esa infame obsesión por recorrer el zoológico dos o tres veces.
Supongo que no es grave. Nadie permanece igual, y creo que, en mi caso particular, cambié para bien. Eso sí, lo que no tiene perdón de Dios, es que no haya sentido ni la mínima señal de tristeza porque mi Tara se me va a morir, sólo resignación.
A veces no me reconozco. Los documentales del Discovery Channel ya no me apasionan. ¿Qué hubiera dado yo de niño por haber tenido cable y poder ver un canal como Animal Planet? Ahora, cuando recorro los canales de la tele, invariablemente me brinco ese tipo de programas. Temo que ahora ya no me sé ni la mitad de los nombres de los dinosaurios que tan bien me conocía, y no sólo los nombres, les estoy hablando de sus árboles genealóciso completos (familia, genero, grupo, etc...), el periodo en el que vivieron (Triásico, Jurásico o Cretácico) y hasta su localización geográfica. ¿Qué fue de mis dotes artísticas? Ahora cuando me llego a sentar en el piano, no logro sacar tanto sonido como antes. A partir de la Universidad dejé por completo de interesarme por esos temas. ¿Qué pasó con ese niño que odiaba ver las noticias y no sabía nada de política?
No estoy diciendo que el yo de ahora no me guste. Al contrario, hay muchas cosas de cuando era niño que siempre odié. Siempre me cagó ser tan antisocial, por ejemplo. Era un ñoño matado incorregible. Puro 10, daba hueva. Y hay muchas cosas (las más) de mi YO actual que no dejaría por nada del mundo. Mis amigos, mis viajes, mi sentido del humor, mi música, mi ropa, mis gustos en general.... Pero, por qué no se quedaron las cosas buienas de cuando era niño? ese gusto por tocarle el piano a la abuela orgullosa, esa infame obsesión por recorrer el zoológico dos o tres veces.
Supongo que no es grave. Nadie permanece igual, y creo que, en mi caso particular, cambié para bien. Eso sí, lo que no tiene perdón de Dios, es que no haya sentido ni la mínima señal de tristeza porque mi Tara se me va a morir, sólo resignación.
07 October 2006
Desquitándome un viernes por la noche
Eso de vivir en familia muégano a los 25 tiene sus ventajas, sin duda. Pero hay días, como hoy, en los que esas ventajas se ven eclipsadas. Mañana temprano, domingo, en un gesto de integración a la familia habré de correr una carrera de 5 km en Chapultepec, con mi madre, tíos y primos. Mi hermana huevona y mi padre con rodilla malita no correrán pero echarán porras. Todo lo anterior implica sacrificar un sabado en la noche en el que no podré salir a destramparme y, lo peor, levantarme temprano en domingo. Eso lo odio. Pero cuando ya uno está en la movida, corriendo la carrera o echando porras a la madre, uno agradece estar ahi. No importando que, como mañana, tenga yo que participar usando una playera mandada a hacer (que seguro me quedará grandísima) con la foto de todos nosotros los participantes.
Ah! Por eso, la noche del viernes me desquité y llegué a mi casa hasta el sabado a las 6:00 AM. Recibí una de esas letanías firmes pero pacíficas de mi padre, exhortándome a no llegar a esas horas porque "en esta casa hay reglas", que "la hora de llegada son las 3:00 AM" y que si veo que no llegaré a esa hora "mejor ya ni vengas a dormir". Chale, me cagó. Sé que esas demandas son palabras huecas y que en próximos meses volveré a llegar a esas incivilizadas horas a mi casa no importándome que mis abnegados padres se queden "toda la noche despiertos, porque nos preocupamos de que no llegues a la casa" (¿pero ustedes creen que ellos se quedarían despiertos en caso de yo vivir fuera de casa y salir a esas horas de la noche? ¿que diferencia hay?)
Esa noche fue pura sana diversión y no me arrepiento de nada. NO hubo malacopas, ni siquiera peda, no hubo malas vibras (bueno, solo la dosis suficiente) y todo fue baile y buenos amigos. La noche empezó en la Condesa, donde me quedé de ver con mi amiga Barbs (el terror de la bigotonas) para ir a un toquín que andaban anunciando en el radio desde la semana pasada. Unas cuatro bandas tocarían, el cover no estaba tan caro y las bandas en cuestión medio que las conocía. Como era temprano y Barbs tenía hambre, decidimos pasar por un par de rebanadas de pizza a un changarrín muy oportuno donde te venden la pizza recién salida del horno y te la comes parado en la calle. Ahí pasé el primer (y creo que único) oso de la noche, al confundir a un inocente comensal con el güey que atendía el lugar. Preguntábale yo si todavía tenía pizzas a pesar de la hora y si iba a hacer más..... Fue todo un estres.
Llegamos al lugar del toquín después, e hicimos una fila que incomodó demasiado a Barbs. Afortunadamente su estrés se desvaneció al descubrir que formado frente a nosotros había un güey que trabajaba como mesero en un café cerca de su trabajo y que trae loc@s más de un@ trabajador del IFAI. En fin, entramos y buscamos a Linus, quien sabíamos que estaría ahí haciéndola de grupie de su hermano, que tocaba en una de las bandas. Encontrámosla muy instalada en una mesa cerca del escenario, acompañada de sus orgullosos padres quienes muy atentos nos invitaron a acompañarlos. Gran tocada, la banda del hermano de Linus, FURLAND, abrió el evento con su música folk rock pausada y su gran canción, Robot, que le dedicaron a aquéllos que buscan el amor y no lo encuentran (rings any bell?). Me puse el saco y canté a los cuatro vientos, junto con una muyemocionada Linus, la letra "córtate las venas con galletas de animalitos" de esa rola: Alguna vez creí sentir, algo muy parecido a lo que todos han llamado amor... Siguió otra banda, YOKOZUNA de la que yo no tenía mucha idea, pero de quien nos acabamos haciendo fans. No mames, qué manera de hacer ruido! Y sólo eran dos güeyes. Pero brinqué como jamás lo había hecho ante el rock. Al bajar al backstage, Barbs, Linus y yo pudimos rendirle homenaje al baterista. A la siguiente banda, LADY BOMBOM no le fue tan bien, y yo a esas alturas ya me quería ir. Había recibido insistentes llamadas de un Chiquis pedísimo, quien acababa de regresar de su gira internacional por Europa y se encontraba en ese momento en Lipstick (el antro gay de los viernes) con el Friend y la Rorra... Y que me lanzo.
Para cuando llegué, la Rorra ya se estaba yendo y sólo atinó a decir un par de cosas: 1.- que este Blog era delicioso (GRACIAS!) y que, a propósito de la camiseta que yo llevaba puesta esa noche, 2.- las "Title shirts are so out..." Debo diferir, pues en la tocada previa esa prenda había recibido buenas críticas de la banda rockera. Cuestión de estilos, supongo. NI pedo, quedamos solo el Friend, el Chiquis y yo, por el resto de la noche, bailando las de siempre. Yo me orgasmeaba con las de Belanova, el Chiquis se orgasmeaba con las de Cumbia Kings. Ah! cómo lo extrañé. Por supuesto que el momento cúspide de la noche fue ver al Chiquis subido en la tarima cuando pusieron la rola de Alizze. Nunca nadie podrá bailar y cantar esa canción mejor que el Chiquis. Dos chelas y un vodka tonic después, salimos a las 5 a nuestras casas, con una pequeña escala en el siempre folklórico Borrego Viudo, donde los tacos de 4 pesos y el tepache fueron el deleite del Friend y mío, mientras un Chiquis jet laggeado dormitaba plácidamente en el asiento del copiloto. Gran noche.
Ah! Por eso, la noche del viernes me desquité y llegué a mi casa hasta el sabado a las 6:00 AM. Recibí una de esas letanías firmes pero pacíficas de mi padre, exhortándome a no llegar a esas horas porque "en esta casa hay reglas", que "la hora de llegada son las 3:00 AM" y que si veo que no llegaré a esa hora "mejor ya ni vengas a dormir". Chale, me cagó. Sé que esas demandas son palabras huecas y que en próximos meses volveré a llegar a esas incivilizadas horas a mi casa no importándome que mis abnegados padres se queden "toda la noche despiertos, porque nos preocupamos de que no llegues a la casa" (¿pero ustedes creen que ellos se quedarían despiertos en caso de yo vivir fuera de casa y salir a esas horas de la noche? ¿que diferencia hay?)
Esa noche fue pura sana diversión y no me arrepiento de nada. NO hubo malacopas, ni siquiera peda, no hubo malas vibras (bueno, solo la dosis suficiente) y todo fue baile y buenos amigos. La noche empezó en la Condesa, donde me quedé de ver con mi amiga Barbs (el terror de la bigotonas) para ir a un toquín que andaban anunciando en el radio desde la semana pasada. Unas cuatro bandas tocarían, el cover no estaba tan caro y las bandas en cuestión medio que las conocía. Como era temprano y Barbs tenía hambre, decidimos pasar por un par de rebanadas de pizza a un changarrín muy oportuno donde te venden la pizza recién salida del horno y te la comes parado en la calle. Ahí pasé el primer (y creo que único) oso de la noche, al confundir a un inocente comensal con el güey que atendía el lugar. Preguntábale yo si todavía tenía pizzas a pesar de la hora y si iba a hacer más..... Fue todo un estres.
Llegamos al lugar del toquín después, e hicimos una fila que incomodó demasiado a Barbs. Afortunadamente su estrés se desvaneció al descubrir que formado frente a nosotros había un güey que trabajaba como mesero en un café cerca de su trabajo y que trae loc@s más de un@ trabajador del IFAI. En fin, entramos y buscamos a Linus, quien sabíamos que estaría ahí haciéndola de grupie de su hermano, que tocaba en una de las bandas. Encontrámosla muy instalada en una mesa cerca del escenario, acompañada de sus orgullosos padres quienes muy atentos nos invitaron a acompañarlos. Gran tocada, la banda del hermano de Linus, FURLAND, abrió el evento con su música folk rock pausada y su gran canción, Robot, que le dedicaron a aquéllos que buscan el amor y no lo encuentran (rings any bell?). Me puse el saco y canté a los cuatro vientos, junto con una muyemocionada Linus, la letra "córtate las venas con galletas de animalitos" de esa rola: Alguna vez creí sentir, algo muy parecido a lo que todos han llamado amor... Siguió otra banda, YOKOZUNA de la que yo no tenía mucha idea, pero de quien nos acabamos haciendo fans. No mames, qué manera de hacer ruido! Y sólo eran dos güeyes. Pero brinqué como jamás lo había hecho ante el rock. Al bajar al backstage, Barbs, Linus y yo pudimos rendirle homenaje al baterista. A la siguiente banda, LADY BOMBOM no le fue tan bien, y yo a esas alturas ya me quería ir. Había recibido insistentes llamadas de un Chiquis pedísimo, quien acababa de regresar de su gira internacional por Europa y se encontraba en ese momento en Lipstick (el antro gay de los viernes) con el Friend y la Rorra... Y que me lanzo.
Para cuando llegué, la Rorra ya se estaba yendo y sólo atinó a decir un par de cosas: 1.- que este Blog era delicioso (GRACIAS!) y que, a propósito de la camiseta que yo llevaba puesta esa noche, 2.- las "Title shirts are so out..." Debo diferir, pues en la tocada previa esa prenda había recibido buenas críticas de la banda rockera. Cuestión de estilos, supongo. NI pedo, quedamos solo el Friend, el Chiquis y yo, por el resto de la noche, bailando las de siempre. Yo me orgasmeaba con las de Belanova, el Chiquis se orgasmeaba con las de Cumbia Kings. Ah! cómo lo extrañé. Por supuesto que el momento cúspide de la noche fue ver al Chiquis subido en la tarima cuando pusieron la rola de Alizze. Nunca nadie podrá bailar y cantar esa canción mejor que el Chiquis. Dos chelas y un vodka tonic después, salimos a las 5 a nuestras casas, con una pequeña escala en el siempre folklórico Borrego Viudo, donde los tacos de 4 pesos y el tepache fueron el deleite del Friend y mío, mientras un Chiquis jet laggeado dormitaba plácidamente en el asiento del copiloto. Gran noche.
De tapetes.
Mi hermana ayer vendió un tapete que cuesta lo equivalente a la mitad de todos los gastos que costaría estudiar la maestría que yo quiero en Inglaterra. ¿NO habrá por ahí algún rico potentado que le sobre un tapete y que le falte algún prometedor joven profesional mexicano a quién patrocinarle sus estudios de posgrado?
05 October 2006
¡Blah!
NO estoy muy seguro de cuándo nació exactamente el Blah, ni bajo qué circunstancias. Sé que junto a "qué estrés", se convirtió en una de las frases que me caracterizaron a partir de la segunda mitad de mi carrera hasta ahora.
¿Se acuerdan de una serie que pasaba en FOX hace unos dos o tres años que se llamaba "Gregg the Bunny"? Narraba las peripecias del elenco de un programa de televisión infantil tipo Plaza Sésamo, pero lo cagado del asunto era que en el universo de ese programa, las marionetas eran actores que interactuaban con las personas en el mundo real. Y ahi tenían a un muppet chango con acento británico que era alcohólico y mujeriego, o a Tardy the Turtle que era algo asi como la Floor Manager del set y era muy pendeja. Bueno, pues en el elenco había un Conde Blah, un vampirito muy simpático con acento rumano. Y cada vez que terminaba de decir una frase remataba con esa expresión.
Me estresa el hecho de que mi Blah apareciera unos cuantos meses antes de que yo conociera al Conde Blah. Y es que eso hizo pensar a mucha gente que de ahí era de donde yo había agarrado tal maña. Pero les juro que el mío fue primero! En fin...
Cuando me refiero a algo como blah, quiero decir que no tiene importancia o me es indiferente. Es algo así como decir "esa cosa es equis". Así pues, una cosa que es blah no es ni buena ni mala, ni chida ni ojete. Lo mismo pasa con las personas. Si una persona es blah, no tiene las cualidades suficientes como para trascender en mi memoria.
Ah! pero cuando una situación es Blah, eso quiere decir que fue incómoda. Así que si yo empleo el adjetivo blah a una situación, entonces le estoy asignando una connotación negativa. Cuando yo, o uno de mis amigos, cuenta que fue a un lugar o vio a tal persona y se sintió "blah" eso no pudo ser bueno.
Ahora apliquemos la teoría a un caso de la vida real. En mi cita con el abogado corredor de Chapultepec pasaron dos cosas:
1.- me dio la impresión que el sujeto era Blah, así que no era ni bueno ni malo, sino equis. Mi putez, mi manera facilota de ser, hicieron que el tipo tuviera una impresión errónea de mis intenciones y que creyera que yo estoy muy entusiasmando con él, cosa que no es cierto.
2.-Lo anterior esta haciendo que ahora yo me sienta Blah: incómodo, nada a gusto, y rompiémdome la cabeza por saber qué decirle para batearlo con estilo en caso de que me llame para volver a salir.
El blah, sin embargo, lo he dejado de usar últimamente, por eso me sorprendió que a mis nuevos lectores les inquietara su significado. Los que me conocen de varios años, saben a lo que me refiero cuando describo a una situación, cosa o persona como "Blah". Con esta explición churriguerezca espero haber despejado de sus dudas a los que querían saber a qué me refería cada vez que digo esa expresion. Espero haber sido existoso. Si no, a continuación un par de comentarios de gente cercana a mí que tienen su propia definición de mi blah:
"no solo es decir blah sino la entonacion que le pones"
"es poca madre, encapsula todo, es la resignacion... el 'no voy a gastar mi energia describiendolo' porque al fin y al cabo es 'blah'"
¿Se acuerdan de una serie que pasaba en FOX hace unos dos o tres años que se llamaba "Gregg the Bunny"? Narraba las peripecias del elenco de un programa de televisión infantil tipo Plaza Sésamo, pero lo cagado del asunto era que en el universo de ese programa, las marionetas eran actores que interactuaban con las personas en el mundo real. Y ahi tenían a un muppet chango con acento británico que era alcohólico y mujeriego, o a Tardy the Turtle que era algo asi como la Floor Manager del set y era muy pendeja. Bueno, pues en el elenco había un Conde Blah, un vampirito muy simpático con acento rumano. Y cada vez que terminaba de decir una frase remataba con esa expresión.
Me estresa el hecho de que mi Blah apareciera unos cuantos meses antes de que yo conociera al Conde Blah. Y es que eso hizo pensar a mucha gente que de ahí era de donde yo había agarrado tal maña. Pero les juro que el mío fue primero! En fin...
Cuando me refiero a algo como blah, quiero decir que no tiene importancia o me es indiferente. Es algo así como decir "esa cosa es equis". Así pues, una cosa que es blah no es ni buena ni mala, ni chida ni ojete. Lo mismo pasa con las personas. Si una persona es blah, no tiene las cualidades suficientes como para trascender en mi memoria.
Ah! pero cuando una situación es Blah, eso quiere decir que fue incómoda. Así que si yo empleo el adjetivo blah a una situación, entonces le estoy asignando una connotación negativa. Cuando yo, o uno de mis amigos, cuenta que fue a un lugar o vio a tal persona y se sintió "blah" eso no pudo ser bueno.
Ahora apliquemos la teoría a un caso de la vida real. En mi cita con el abogado corredor de Chapultepec pasaron dos cosas:
1.- me dio la impresión que el sujeto era Blah, así que no era ni bueno ni malo, sino equis. Mi putez, mi manera facilota de ser, hicieron que el tipo tuviera una impresión errónea de mis intenciones y que creyera que yo estoy muy entusiasmando con él, cosa que no es cierto.
2.-Lo anterior esta haciendo que ahora yo me sienta Blah: incómodo, nada a gusto, y rompiémdome la cabeza por saber qué decirle para batearlo con estilo en caso de que me llame para volver a salir.
El blah, sin embargo, lo he dejado de usar últimamente, por eso me sorprendió que a mis nuevos lectores les inquietara su significado. Los que me conocen de varios años, saben a lo que me refiero cuando describo a una situación, cosa o persona como "Blah". Con esta explición churriguerezca espero haber despejado de sus dudas a los que querían saber a qué me refería cada vez que digo esa expresion. Espero haber sido existoso. Si no, a continuación un par de comentarios de gente cercana a mí que tienen su propia definición de mi blah:
"no solo es decir blah sino la entonacion que le pones"
"es poca madre, encapsula todo, es la resignacion... el 'no voy a gastar mi energia describiendolo' porque al fin y al cabo es 'blah'"
03 October 2006
¡Ya basta de citas! (por el momento)
Pues no, mis muy queridos y cada vez más numerosos lectores. Esa cita con el ligue del parque no más no. Aquella noche, en el restaurant donde nos quedamos de ver, estaba yo esperando a que me dieran mesa y a que el sujeto llegara. Recibo la llamada de una amiga (quien se encontraba en el trace de su propia primera cita) me llama toda estresada porque no sabía cómo llegar al lugar de su encuentro. Y ahi me tienen, su Guía Roji con patas, dando instrucciones viales para llegar a conocido recinto de la Condesa cuando el hombre llega al restaurante.... Mi mente grita "¿EN QUÉ ESTABAS PENSANDO?" Y es que ya en un lugar con mejor iluminación y viéndolo vestido de traje llegando de su chamba, mis impresiones estéticas resultaron ser totalmente diferentes a las que tuve mientras ligaba en el oscuro bosque donde todo el mundo corre en fachas deportivas.
Cenamos, ni pedo. Yo moría de ganas de echarme una copita de vino con mi cena, lo cual hago. La conversación interesante, pero no lo suficientemente apasionante como para desear volver a tener otra en el futuro cercano. Y no me malinterpreten, el hombre no resultó ser tonto, pero debo decir que se me hizo muy BLAH. Sí, Blah... Los que me conocen más a fondo saben a lo que me refiero. Sigue la cena y, después de un vodka tonic y una copa de vino mi componente facilote surge. Chale, lo anterior hizo que se repitiera la sesión de faje automovilístico que había ocurrido la noche anterior. Al menos esa sesión me sirve para constatar que el hombre no es muy buen besador. Lo malo es que ahora sospecho que se quedó con una impresión errónea de la cita, y es que, por mi cuenta, yo ya no estoy interesado más nada.
¡Auxilio! Al día siguiente recibo mensajitos celularezcos que hacen que compruebe mis sospechas: el hombre está entusiasmado. Lo que me tranquiliza un poco es que al día siguiente de nuestra cita, mi ligue de Chapultepec saldrá por una semana de viaje, fuera del país. Pero mi miedo es que a su regreso él me busque. ¿Qué hacer en caso de que me llame y quiera que nos veamos? ¿Ahora ya no podré salir a correr después de trabajar si no quiero correr el riesgo de toparme con él? Chale. Ayúdenme lectores.
Cenamos, ni pedo. Yo moría de ganas de echarme una copita de vino con mi cena, lo cual hago. La conversación interesante, pero no lo suficientemente apasionante como para desear volver a tener otra en el futuro cercano. Y no me malinterpreten, el hombre no resultó ser tonto, pero debo decir que se me hizo muy BLAH. Sí, Blah... Los que me conocen más a fondo saben a lo que me refiero. Sigue la cena y, después de un vodka tonic y una copa de vino mi componente facilote surge. Chale, lo anterior hizo que se repitiera la sesión de faje automovilístico que había ocurrido la noche anterior. Al menos esa sesión me sirve para constatar que el hombre no es muy buen besador. Lo malo es que ahora sospecho que se quedó con una impresión errónea de la cita, y es que, por mi cuenta, yo ya no estoy interesado más nada.
¡Auxilio! Al día siguiente recibo mensajitos celularezcos que hacen que compruebe mis sospechas: el hombre está entusiasmado. Lo que me tranquiliza un poco es que al día siguiente de nuestra cita, mi ligue de Chapultepec saldrá por una semana de viaje, fuera del país. Pero mi miedo es que a su regreso él me busque. ¿Qué hacer en caso de que me llame y quiera que nos veamos? ¿Ahora ya no podré salir a correr después de trabajar si no quiero correr el riesgo de toparme con él? Chale. Ayúdenme lectores.
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